[CINÉFILO PROMEDIO] «La isla siniestra» – (Shutter island)

DiCaprio en la niebla

Sin siquiera acercarse a ser lo mejor de Martin Scorsese, «La isla siniestra» (2010) consigue recrear un clima inquietante durante su desarrollo, donde deja huella como un thriller psicológico que sabe seducir en sus detalles aunque en su conjunto no consiga el mismo encanto.

Y es que las mejores creaciones de Scorsese en sus múltiples obras, saben mejor con otros aspectos explicados de forma más satisfactoria, desarrollos más íntegros de personajes y tramas que por su naturaleza, «Shutter island» se ve impedida de exhibir ante el espectador. Por cierto, el apego a la novela original quizás también ha mermado el hilo propio de la historia en versión cine, que reitero, está lejos de ser una mala película pero deja ciertos sinsabores.

Puede que parte de la mueca venga de hacer poco partícipe al público de la trama; ocultar mucho y jugar con la incertidumbre hasta el punto de la desatención. Por supuesto en contraparte, el sonido, el diseño de producción y la fotografía elevan la cinta a un buen nivel pero su alcance efectivo como historia queda más en entredicho.

«La isla siniestra» es una película de momentos, de insinuaciones, de intensidad intermitente y sobre pesadillas y traumas, esto último pasa la cuenta haciendo que la pesadumbre pase al espectador y ello sumado a la curva descendente de la historia termina costándole una mejor evaluación.

Recomendación: Interesante. A ratos intensa pero irregular. Insinúa más de lo que concreta sus anhelos por ser una buena película.

[CINÉFILO PROMEDIO] «Silencio»

Santificado sea tu nombre

Sufrida, ritual, constante y religiosa como un rosario. Martin Scorsese nos sorprende con un matiz diferente en el cine que uno pudiera esperar de películas de su sello, pero donde la calidad es incuestionable, porque «Silencio» (2016) puede definirse como un film pesado, algo denso y que llega a dos horas y media con mucho trabajo de por medio, pero donde el impacto en el espectador queda grabado y aporta bastante en lo histórico.

Definitivamente no es «La Misión» (1986) pero bien puede catalogarse como un intento de símil para la generación actual, ya bien entrado el nuevo milenio pero sin la magia de una musicalización a la altura -por ejemplo- de un Ennio Morricone o personajes eternos. Pudo ser un gran complemento que se deja pasar.

Puede también que a muchos les hubiera gustado ver a Mel Gibson desarrollando una cinta de estas características -por el manejo en temáticas teológicas- o puede que discutan al (los) protagonista(s), pero «Silencio», con todos estos bemoles es una buena película, interesante al menos. ¿El sinsabor? que no destella para lo que pudiera esperarse, por la marca Scorsese sin duda, pero también porque diera la impresión que el producto final obedece más a un gusto personal que a una obra que despunte dentro de su destacada cinematografía.

Un drama de dos horas y media con religión de por medio debe de hacer lo posible por mantener atentos a los espectadores, e insisto, pese a ser una buena película, se extraña además de una sonoridad que identifique los momentos claves de sensibilidad y clímax, personajes fuertes que logren enganchar al público. Tal como la dupla Irons – De Niro en el Amazonas durante «La Misión». Eso no está y sobrellevarlo por si mismo implica más complicidad de lo habitual por parte de quien ve.

«Silence», una correcta reaparición de uno de los más grandes realizadores de Hollywood. Para asimilar y pensar. Fuera de la pausa, pasemos a lo que sigue.

Recomendación: Buena película, mas no espectacular ni que deje huella por ser de giros o personajes fantásticos. Interesante. Un drama histórico religioso que hay que saber leer.

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[CINE PRÁCTICO] «El color del dinero»

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Apuesta al mejor.

Un clásico. Paul Newman y Tom Cruise son los brazos de Scorsese para seducirnos con la magia del billar, el pool y el azar mezclado con talento en la bola 9. «El color del dinero» (1986) es menos oscura que lo podría pensarse pero en el contexto ochentero tiene muchos méritos.

A Newman le creemos todo. La impulsividad de Cruise en tanto es la comprobación que su encarnación de la inmadurez y brechas generacionales ha quedado bien representada y aunque, quizás subvalorada por la crítica, Mary Elizabeth Mastrantonio es el factor más impredecible de esta ecuación.

Renegada por los seguidores clásicos de Eddie Felson, desde sus tiempos de joven aventurero en «The Hustler» (1961), esta secuela que supo sumar experiencias en los Oscar, contrariamente a lo que pudiera pensarse no es para lucimiento del actor joven sino que tiene todo dispuesto para el despliegue de la experiencia y los fantasmas del longevo.

Después de ciertos momentos la película amenaza con tomar un rumbo más intrincado pero Martin Scorsese apela a lo básico  evita enredar la trama para no confundir al público. Esto puede gustar o no, pero la simpleza de esta película es también una fortaleza a la hora de hacerla diferible y comprensible.

Quizás por ello nunca supimos más de otros personajes, porque simplemente no cumplían con lo estipulado y lo fundamental era el eje que componen Newman-Cruise y menor medida Mastrantonio. Deja con gusto a poco, sí, pero esto dado lo prolijo del resto de los componentes, sin duda es a propósito.

Imitada mil veces, «El color del dinero» es un clásico, que cumple, no deslumbra pero permite disfrutar de dos grandes en escena. Tiene buen tiempo -menos de dos horas- y desde adolescentes en adelante puede brindar un buen momento.

dado5Buena. Un clásico con dos actores clásicos. 

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[CINÉFILO PROMEDIO] «El lobo de Wall Street»

El raptor en un mundo de corderos.

El depredador en un mundo de corderos.

Vorágine y locura. Así puede resumirse esta nueva aventura fílmica de Martin Scorsese, muy en su estilo pero enfatizando inesperadamente los rasgos de humor negro, de hiperventilación y de excesos basados en la vida real de un corredor de la bolsa en Estados Unidos.

Como viene siendo costumbre en las películas que cuentan parte de la historia americana, el film se toma su tiempo y llega casi a las tres horas de duración, no obstante, cuesta despegarse de una trama que hemos podido ver mil veces con el magnate que en algún momento deberá rendir cuentas por sus lujos reñidos con la ley, pero desde la mirada de Scorsese la versión vale la pena más que nunca.

Personajes peculiares y sucesos que parecen clichés pero realmente ocurrieron son el marco de un Leonardo Di Caprio que ya viene siendo hora que sea reconocido por la Academia de Hollywood; explosivo, carismático y endemoniadamente seductor, la cara de chico bueno es lo único que queda de ese galán de «Titanic» (1998) que ya no titubea para verse mal portado o patético, ya que de algún modo siempre deja en el set un dejo de clase.

El bacanal de Scorsese-Di Caprio entrega escenas bizarras y otras memorables, pero como ocurre con el cejudo director, pensar en términos melodramáticos de bueno y malo es un error. En estas películas es mucho más probable identificarse con el lado oscuro que con la luz, o de lo contrario hablar de bandos es igualmente errado ya que la humanidad y sus pecados quedan expuestos en toda su esencia cuando Scorsese es dueño del sillín de dirección.

Entre lo criticable que pudiera ser utilizar la temática bursátil para reflejar esta cara inescrupulosa del ser, ya que antes la hemos visto varias veces, el mérito de «El lobo de Wall Street» es darle al gañan la cara y estilo de un Di Caprio notable y lo lúdico de un Scorsese que exacerba lo peculiar. Una dupla que ojalá aún mantenga larga vida por el bien del cine.

6Recomendación: Otro hit de la dupla Scorsese-Di Caprio. Exceso y locura en Wall Street. 😎

[CINÉFILO PROMEDIO] «Los Infiltrados» – (The departed)

Scorsese en su más pura esencia.

Scorsese en su más pura esencia.

Tremenda película. Del año 2006 nos llega esta joya de Martin Scorsese, muy en su estilo, violenta y sangrienta pero que justifica cada gota que se derrama por el rico contenido de una trama cargada de misterio, suspenso y con aires gangsteriles.

Esta vez el afamado director toma Boston como escenario para -en su leit motiv- mostrarnos parte de la historia no contada de los Estados Unidos, de aquella lejos de los próceres tradicionales y las banderas ondeando. Se trata de los bajos fondos y la contaminación de los departamentos de policía por la corrupción y las lealtades mal entendidas. «Infiltrados» es eso, un cuento oscuro sobre lealtad y como siempre, ‘hacer lo correcto’ que no suele a veces ser lo mejor.

Si la dirección del cejudo director de lentes gruesos es para enmarcarla, el montaje es dinámico y atrapante con una musicalización cálida y a la vez escalofriante, y las actuaciones son casi perfectas. Matt Damon esta fantástico, Mark Wahlberg y Martin Sheen cumplen a cabalidad. Jack Nicholson en tanto, es un señor de las tablas y su personaje no resulta forzado ni siquiera un poco. Versátil como pocos, es el eje, el amo.

Párrafo aparte para Leonardo Di Caprio. Cuando un reparto de este calibre se une es porque hay una gran historia por explotar y Scorsese es el mejor detonante. Desde hace tiempo el dire está usando al chico bonito como caballito de batalla, pero esto no es gratis. Algún día Hollywood y la escena mundial tendrá que reconocer a este actor como es debido y dejar de verlo como el simple ‘bribón del Titanic’. Di Caprio está descollante y merece seguir bajo el alero del genio.

Aunque se trata de un remake, el trabajo de guión es alabable y como mencionábamos, cada actor así como la dirección puso lo suyo para hacer parecer la película salida de sus propias cabezas y vivenciada con su propia sangre.

«Los Infiltrados» está entre lo mejor del cine de la última década, un nuevo clásico, y se hace imprescindible para medir con  la vara correcta a quienes digan haber visto un buen film de crimen y suspenso. Un  thriller eterno. Gracias Scorsese, otra vez.

6😀 Merece cada premio y cada alabanza. Una pieza maestra. Imprescindible.