[CINÉFILO PROMEDIO] «Roberto Baggio: El divino» – (Il Divin Codino)

Blanda fábula de vida

Desordenada y un poco inconexa, especialmente para los paladares más futboleros es «Roberto Baggio: El divino» (2021) que pese a tener buenas intenciones y elementos a destacar termina decepcionando bastante.

Los saltos temporales antojadizos, centrarse en un personaje por sí mundialmente conocido por el fútbol pero darle un extraño cariz íntimo y personal es una mezcla que no logra resultar en esta hora y media de biopic que en sus indefiniciones pierde mucho para poder ser evaluada adecuadamente.

Il Divin Codino tiene potencialidades como un cast bastante fiel a los protagonistas reales y recreaciones aceptables de momentos recordables en la vida del emblemático «10 italiano» pero se queda en eso y he ahí lo que más molesta, lo que pudo ser y no fue.

Ver la historia de Baggio -salvo que seas italiano- es un nicho para futboleros. Sin embargo el guión se va por otro lado y ni siquiera los guiños reiterados a un episodio puntual son armónicos como para hacer llevadera la historia. No hay un atractivo anexo que otorgue continuidad suficiente para sortear los criminales saltos temporales que sufre el relato.

En síntesis, gusto a poco. Quizás sea lo que quería el involucrado pero en calidad solo aparece como una blanda fábula ni pelotera ni personal. Casi absurda. Poco para la figura del «divino» y un casting que no anduvo mal.

Recomendación: Débil. Gusto a poco. Daba para más.

 

[CINÉFILO PROMEDIO] “Manny”

Guante blanco,

Una buena revisión biográfica de uno de los deportistas más destacados de las últimas décadas y que a la vez es un personaje social muy interesante especialmente para Filipinas. Pero claro, pese a tenerlo con su propia voz, se extraña un poco de crudeza porque argumentos y experiencias en ese sentido hay en buena cantidad pero no aparecen en la medida que se espera.

También traducida como «Manny Pacquiao: El gigante del ring» (2013) esta biopic peca de guante blanco y apenas insinúa algunos vicios del boxeador, lo que le resta algo de valor y realismo no obstante, tiene material muy bueno e inédito de los orígenes de «Pac Man», donde esa infancia sufrida se nos relata pero pese a su precariedad y falta de elementos para subsistir, no llega a generar todo el impacto que debiera.

El golpe al mentón de este documental es sin duda los momentos en el cuadrilátero: los instantes donde Manny Pacquiao logra conectar golpes devastadores en el ring y de paso también sufre el rigor de la furia y la técnica de sus adversarios.

Un plus sobre el fenómeno de Manny es que no es el ser más extrovertido, ni siquiera tiene un aura de divo, por el contrario, se trata de alguien con una sonrisa crónica en el rostro, disperso pero que con un biotipo que no es el habitual dejó su marca en este deporte.

«Manny» santifica a Pacquiao pero igualmente suma y está bien hecha para conocer más del filipino y su irrupción en el mundo del boxeo. Queda corta, no polemiza y básicamente no pone en aprietos al protagonista, pero las secuencias de pelea e imágenes inéditas son un atractivo innegable.

dado 4Recomendación: Aceptable a buena, peca de guante blanco.

🇸🇽🥇👊😀

 

[CINÉFILO PROMEDIO] «Bobby Robson: Más que un director técnico»

Tributo a Sir Bobby, el noble

Al ver el ránking que en 2019 hizo France Football con los mejores 50 técnicos de la historia del balompié, Bobby Robson queda en el sitial 39. Mezquino si se considera que lo de lo del inglés fue hacer escuela no solo en cancha sino como estilo de vida.

«Bobby Robson: Más que un director técnico» (2018) se masifica al mundo y a las nuevas generaciones por medio de Netflix y aunque este tipo de documentales de guante blanco suele ensalzar al objeto de estudio a un punto de cuasi beatificación, en esta pasada el tributo para quienes ostentan «algo» de conocimiento de fútbol, es merecido.

No se trata solo de resultados, de legados coperos. Sir Bobby Robson dejó huellas, algo que cuesta por estos días y no solo en el fútbol. Algunas prácticas -llamadas pícaras-que son parte de lo cotidiano le pasaron la cuenta y en eso, su estilo de caballero se refleja correctamente en esta biografía.

Del mismo modo las líneas temporales que aborda -con su paso en Barcelona como uno de los trances que marca su carrera, pero sobretodo, su carácter- son arriesgadas pero le funcionan a lo que pretende dejar como lección este film. Hora tres cuartos de una biopic amable, gentil, algo que en el fútbol no abunda.

Mención a los referentes que recuerdan su conexión con Bobby Robson en escena y el material que rescata este trabajo. Digno, merecido y necesario para un buen tipo que mereció más del fútbol.

Recomendación: Bueno. Bien realizado, de guante blanco. Un bello homenaje.

⚽️🇬🇧👴🎩

[CINÉFILO PROMEDIO] «Creed II: Defendiendo el legado»

Apenas por puntos

Al hacer una analogía boxeril para «Creed II: Defendiendo el legado» (2018) -nótese cómo el título era tan obvio que lo anticipamos años antes «Creed» (2015)-, podríamos describirla como un combate predecible que gana por los puntos y en fallo dividido. Es decir, verla es sólo medianamente interesante y recomendable.

Lo anterior se debe a que lo predecible y salirse de la obviedad y los pasajes revisitados es el principal rival a vencer en este tipo de cintas. «Creed II» se reconoce como tal, sabe a que público va pero aún así intenta no luchar contra ese paradigma sino que procura llevarlo con dignidad, sabiendo lo que involucra, si no no estaríamos viendo en las esquinas a Balboa con Drago, que tuvieron esa épica pelea ¡en 1985! por lo tanto, todo es más bien un «revival» actualizado.

En este sentido, se reconoce a sí misma en «Creed II» su débil intento por no darnos «tanta» secuencia repetida que ya sabemos donde va a dar. Lo hace, pero en menor medida al igual que esos melodramas intermedios innecesarios entre peleas. Hay de ello pero lo central son las peleas, dándole a la gente lo que vino a ver; ni el aeropuerto, hotel, comida, nada más importa mucho, por eso si lo que pasa en el cuadrilátero se hace tan central que uno esperaría un golpe en otra dirección o con contextos mejores. ¡Son 2 horas 10 minutos!

Mención para Ivan Drago, tremendo personaje que marcó época, del cual apenas se rasguña tímidamente la superficie cuando podría haber sido él y su hijo, los verdaderos ases bajo la manga de este film. Una desilusión que huele a farra. Ni imaginar que diría el clásico «Micky», entrenador original de Rocky en los 70’s, si viera a Creed Jr. frente a esa montaña rusa de músculos y tuviera que dar un juicio sobre la forma en que se gesta la película. Porque el rival es eso, musculos y nada más, cuando debió tener más profundidad también debido a los fantasmas de su propio»legado». Ya en serio, ¿a qué van al cine sino a ver a otro personaje que no sea Drago?

«Creed II» es correcta, en ningún caso brillante sino que apenas efectiva. El boxeo es drama, golpes, luces y sombras pero en esta secuela quedamos con la mueca delatora que su predecesora sin duda llegó más alto. Incluso, podríamos cuestionar la necesidad de una tercera entrega que cierre una trilogía.

Recomendación: Regular. A diferencia de su predecesora desilusiona su falta de alma.

😕👊🏾

[CINE PRÁCTICO] «Manos de piedra»

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Menos punch y más cálculo

Al ver «Manos de piedra» (2016) da la impresión -satisfactoria- que por una parte, es una de tantas películas sobre referentes del deporte de una época pasada que merecen reverdecer sus laureles y ser conocidos ante las nuevas generaciones, e igualmente que por tratarse una historia real respeta ciertos cánones sin perder atractivo cinematográfico.

La biopic del púgil panameño Roberto «Mano de Piedra» Durán no es exuberante pero si correcta y eso le basta para obtener buena nota si se destacan más sus aciertos que sus fallos.  Un ejemplo de esto es la irregularidad en las recreaciones de ring que desarrolla, donde se aprecian varias cargadas de hipnotizante adrenalina, mientras que otras son más bien sosas.

Parte de su golpe ganador sin embargo es el peso actoral de Robert de Niro que avala cada una de sus apariciones, el empeño de Edgar Ramirez y el inevitable atractivo de ver a Usher en la faceta actoral. Al margen de los ripios, las curvas del guión para llevar la historia con mayor énfasis hacia los atractivos secundarios funciona bastante bien. En esa línea Ana de Armas encandila y por supuesto si se habla de Panamá, Rubén Blades no podía quedar al margen. Mención para el episodio histórico interno del país centroamericano, un contexto abordado con relativa pulcritud pero que se adapta bien al resto de la historia del personaje y la da a conocer al espectador.

También hacer notar que esta biografía tipo no solo es una película necesaria sino que se hace especialmente útil para esta parte del  mundo, ya que algo de español latino viene bien de vez en cuando, no solo por el protagónico, los ambientes, sino también por las bromas y desahogos en idioma nativo.

Gana por puntos es la metáfora fácil, pero en el fondo, es absolutamente cierta.

dado 4Recomendación: Aceptable a buena. Pulgar arriba. Quizás demasiado correcta.

🙂🥊

[CINE PRÁCTICO] «Senna»

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Radiografía a la altura de la leyenda

Ciertamente nunca se había realizado un perfil tan acabado, íntimo y con énfasis en la trastienda política y deportiva que rodeó la vida del fallecido campeón de Fórmula Uno, el brasileño Ayrton Senna.

En cerca de una hora y tres cuartos, «Senna» (2010) va directo a lo esencial, no perdiendo nunca el foco en nimiedades sino que ahondando en la emotividad y las ambiciones del campeón, su entorno y sus creencias, abarcando de forma redonda sus aciertos y en menor medida sus pecados.

Pese a que el endiosamiento es absolutamente subjetivo, al ensalzar la figura del piloto paulista el ejercicio es sumamente seductor puesto que la ascendente carrera del deportista y sus desafíos a las cúpulas de poder del deporte tuerca generan una empatía natural que se hace difícil de resistir y es altamente disfrutable.

El tesoro de «Senna» es un sinnúmero de tomas olvidadas e inéditas que atacarán el corazón de los nostálgicos y amantes del deporte y dejarán huella igualmente en una generación que solo escuchó de su leyenda y quedará impresionada con su estampa y legado.

«Senna» es de esas piezas imperdibles. Un documental deportivo que trasciende más allá de forma veloz, ágil y con alma.  Un derroche, una lección de entretención y perfil biográfico.

dado6Recomendación: Excelente. Posee material invaluable y sostiene un perfil nunca visto del ídolo del automovilismo mundial. Emotiva, profunda y ágil. 

❤️🌟👍

[CINE PRÁCTICO] «Race» – (El héroe de Berlín)

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Tibio calentamiento.

No cabe duda que la historia de Jesse Owens es una de ribetes épicos, de detalles por revelar, dignos de ser contados, pero sin desmerecer a la marca del ratón, pareciera que esta película hubiera sido encargada por Disney, porque tiene un tono demasiado blando para lo que debería tener una profundidad emotiva importante, tanto en los momentos altos como en las depresiones.

Algo posee que no convence, quizás sea justamente un ingrediente del que adolece y que apenas insinúa sin convencer: el drama. Ya que se presenta como una historia biográfica basada en hechos reales de una leyenda del deporte, pero queda al debe en fortalecer al relato de alma, corazón y sobretodo, algo para recordar más allá de lo que sabíamos.

Hace rato que Stephen Hopkins no dirigía un largometraje y mucho más tiempo ha pasado desde que asestó un hit en taquilla y crítica. Puede que algo de eso influya en el resultado. Al menos en musicalización y caracterización de época «Race» (2016) se mueve bien, pero por ejemplo en un rol antagónico histórico, la recreación del personaje es pobrísima. Agreguemos que no detona nunca -incluso cuando todo está dado para aquello- y Jason Sudeikis es el icono de un personaje sin credibilidad para lo que se espera de él, simplemente no encaja.

Para rescatar, el conocimiento de una nueva generación acerca de un atleta del que deberían saber, de una época donde lo superficial traspasaba la lógica y la discriminación era tan chocante que esta película sin duda queda corta por mucho. Por eso mismo quizás duela no haber conseguido algo más con una historia que merecía todo ese despliegue pero con un resultado mejor, y eso molesta y no puede pasarse por alto.

dado 3Recomendación: Regular. Tibia cinta biográfica de un titán del atletismo que merecía más.

🏃

[CINE PRÁCTICO] «Duelo de titanes» – (Remember the Titans)

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Lectura algo blanda de una gran leyenda

No es fácil hacer una buena película de fútbol americano, de su rudeza, de su ímpetu y la constante lucha por sobreponerse a los azares del destino. En ese sentido «Duelo de titanes» (2000) tiene todos los elementos para golpear la mesa y sacudir el espíritu pero… no llena completamente.

Esto no se debe al reparto con buenos nombres y aceptables interpretaciones, o a la musicalización épica, con elevaciones y caídas acorde a los sucesos. Quizás sea lo reiterado de algunos lugares comunes, de las arengas en momentos cruciales o de lo particular de algunos secundarios ya vistos con sus respectivas historias, pero «Remember the Titans» no estremece como debiera.

Es cierto que la factoría Disney explota más ciertos aspectos que otros, pero algo de énfasis en el drama -presente de forma evidente pero apenas insinuado- le hubiera dado otro giro a esta película. Sin duda la crudeza del momento en la historia y el lugar de Estados Unidos donde se desarrolla no quedan reflejados como debieran y todo se reduce a esbozos apenas incómodos y clichés que no tienen la fuerza esperable para marcar la diferencia.

Por otra parte, acá igualmente podrían aflorar algunas lágrimas por un par de hits que logra asestar basado en sus múltiples aristas más sensibles. Por fijación personal, subjetivamente hay más atractivo en radiografías más crudas y oscuras de ciertos caminos a la gloria que en lecciones de vida por sí mismas. Cada destello tiene una sombra igualmente valiosa a exhibir y acá, pena un poco, sobretodo por el fuerte ingrediente social que se muestra pero no se profundiza.

«Duelo de titanes» es una película aceptable, con buenos actores haciendo su trabajo, pero nada más. Conseguir la épica de un film, especialmente deportivo o de fútbol americano en particular, es más que colocar todos los ingredientes en una mesa, también hay que saber mezclarlos en dosis justas y eso, no siempre deja un sabor inolvidable. Acá hay un sucedáneo, más o menos logrado, eso depende de la generosidad de su juicio.

dado 4Recomendación: Aceptable. Una película con menos matices de lo esperado. 

🏈

[COLUMNA] «Justos por pecadores»

Photosport / UNO, Cooperativa.clSoy un hincha de equipo chico. Cuando por motivos geográficos no podía ver a mi escuadra de infancia -que estuvo relegada casi tres décadas a segunda y tercera división, visitando poco la capital- reconozco que gané simpatía por otros, pero sin interferir mi deseo de estar en los potreros viajando para apoyar a mis colores. Por eso me cuesta entender que algunos piensen que eso se hace con punzones, estoques y matando al contrario, literalmente. Desangrarlo.

Sin juzgar a los que más que ser seguidores de un equipo, les gusta un club por sus títulos o incluso por su hinchada, quienes realmente generamos un sentimiento con una insignia; por lazos familiares, de orígenes, por afectos varios o por cualquier historia particular, jamás pensaríamos en obtener la victoria a toda costa, pensando en ello como recurso el de saltarse el reglamento, alterar el orden público, dañar la infraestructura y delinquir.

Generaciones pasadas, yendo en familia al estadio a alentar a su Colo Colo querido, a las universidades, los representantes de las colonias con todo su colorido y las particularidades que desde siempre presenta nuestro Chile, son aspectos que por su ausencia en estos días dan para llorar.

Urge que quienes siguen llenándose el bolsillo en clubes que reciben derechos de televisión independiente de los desmanes y tienen una cartera de socios abonados que ya cancelaron sus cuotas, dejen la indolencia de condenar «decorativamente» a los responsables y pasen a las acciones concretas, de lo contrario no quedará otra que pasar a descontar puntos.

Sí, porque cambiar los horarios, poner más carabineros «mancos» (sin atribuciones para hacer nada frente a intentos de homicidio flagrantes), jugar sin público o solamente de un bando, son medidas que no dan resultado. Ahí también el Estado y el Ejecutivo como su representante dan tanta vergüenza como el lamentable espectáculo mismo, porque apuntan a un evento privado pero facilitan estadios construidos con los impuestos y se desentienden del arraigo popular de la actividad y su nivel de convocatoria. Una comodidad culpable.

Así terminamos pagando justos por pecadores. Yo a mi equipo lo voy a ver contra cualquiera que no tenga barras denominadas «bravas».  Ahí veo familias, niños, abuelos y jóvenes, pero al mismo tiempo que debo restringirme de ir con mi pareja a partidos contra «los grandes» por los riesgos que ello implica, siento pena igualmente por amigos y chilenos anónimos -de cualquier equipo- que no pueden ir con sus hijos por miedo a la intimidación y agresión que sufren por vestir una camiseta.

Lo malo es que volvemos a lo mismo: querellas contra «los que resulten responsables», ínfima cantidad de detenidos que salen al día siguiente, clubes que no se responsabilizan de sus adherentes aunque deberían, autoridades «condenando», jugadores «lamentando» pero cosechando los puntos y las primas en dinero, e hinchas que aún portándose bien, no podemos ir al estadio por culpa de los mismos de siempre.

Pagamos justos por pecadores, aunque nunca hayamos tirado una bomba de ruido o atacado a alguien con un estoque. Los dirigentes que convocan a las fiestas donde van delincuentes disfrazados con camisetas de sus clubes y las autoridades que prestan recintos del Estado y ven delinquir en los alrededores, de una vez por todas ¡pónganse serios! Den atribuciones de emergencia a una situación de emergencia con todas sus letras y apliquen medidas de shock, con inversión pero también con rigor.

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[CINE PRÁCTICO] «Ronaldo»

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El desahogo de Cristiano

Decepciona un poco el cariz que toma «Ronaldo» (2015), no solo porque quizás debió llamarse «Cristiano» -para no obviar al referente récord brasileño-, sino porque a diferencia de otras biopics o cintas biográficas hechas en tono documental, el lado que se muestra en la película es muy lineal y no ofrece matices.

Por cerca de hora y media, el goleador portugués hace sus descargos, revive sus orígenes y se confiesa sin mucha réplica, casi mínima e invisible, cómo ha llevado adelante su éxito, cómo vive el día a día y la forma en que -para el que ve- pueden no calzar algunas cosas al comparar su pasado y su presente.

Todo lo anterior, independiente de lo rico que sea contar con material inédito de la interna familiar del futbolista, es un tributo a su figura, como una idealización de sus logros, sin conmover pese a mostrar superficialmente bastante del lado humano. Quizá más que lo que diga él mismo, provoque más emociones el ver algunas figuras de su entorno que al propio deportista.

«Ronaldo» es su relato en primera persona, sin mucha versión del resto (un aspecto no menor) y que demuestra poco riesgo frente a lo que se dice de él. Ello lo hace un documental algo plano, sin curvas de ritmo para hacerlo recordable.

El tono de tributo casi póstumo es opaco para lo que se pudiera esperar; demasiado blanco, sin manchas. Como para una beatificación, y eso, destiñe en cualquier documental serio.

dado2Recomendación: Débil. Una propuesta poco jugada en torno a uno de los ídolos deportivos del siglo XXI. Plana y sin ritmo.

🙄