[CINÉFILO PROMEDIO] «La Liga de la Justicia de Zack Snyder» (2021) – (Zack Snyder’s Justice League)

Más que buena, mejor.

Cuatro horas en búsqueda de la redención del más clásico grupo de super héroes y patrocinados por el regreso del director Zack Snyder que parece haberse sacudido lo suficiente de una dolorosa tragedia personal y las irregulares evaluaciones de su anterior «Batman vs Superman» (2016) dentro de las historias del llamado DC Universe.

Esta reversión de la cinta de Joss Whedon «La Liga de la Justicia» (2017) es a todas luces mejor. Y es que los matices son evidentes; no es el resultado de un híbrido entre dos realizadores y de las exigencias cruzadas del Warner Bros. de la época, tiene una duración que permite desarrollar y profundizar mejor muchos aspectos de la historia y como suele ocurrir con Zack Snyder, tiene su sello por todas partes, para bien o para mal, algo que a la cinta anterior le pesaba porque no tenía identidad por ningún lado.

La opulencia y cuasi arrogancia de invertir cuatro horas en una película donde argumentalmente las directrices son las mismas pero la estética y la impronta del realizador mejoran el resultado, terminan convirtiendo el film predecesor en un sucedáneo. Es decir, no solo estamos ante una propuesta que aporta por sí misma si no que opaca con creces la primera versión y le da sentido a una, en otras circunstancias, incomprensible repetición a gran escala cinematográfica. A partir de este estreno de forma no escrita, la visión de Snyder de la Liga de la Justicia pasa a ser la definitiva e increíblemente la apuesta de Whedon de hace pocos años es como si nunca hubiera existido. Insólito para la historia del cine comercial.

Acá pasan cosas distintas, hay escenas y personajes que se suman y aportan para entender mejor la génesis del relato, sin embargo también hay contras; estamos ante un director que deja seguir, que explota las ralentizaciones y cae en varios clichés que ostenta como su firma pero no siempre son adecuados. Por otra parte aún con tantos minutos y material como para desarrollar una miniserie los antagonismos aunque tienen mejores matices siguen haciendo cosas «porque si» con secuaces olvidables que recuerdan los pecados de Marvel.

«La Liga de la Justicia de Zack Snyder» (2021) es «mejor» y quizás buena, siempre dentro del contexto de su público de nicho y aún siendo aparentemente excesiva como producto, resulta un lindo desafío para los fans de sus personajes. Reitero, se trata de una película que suma pero que en rigor puede seguir dejando muecas en el público general pues más bien, competía contra su propia sombra, en este caso el film que Snyder no pudo terminar la primera vez. Ahí vence, con holgura, mas como cinta general oscila entre lo aceptable y bueno. A la larga era lo que los fans pedían, nadie más.

Recomendación: Mejor. De nicho. No es para todos. Supera la versión de 2017 y aunque es excesiva en metraje en líneas generales aprovecha bien el dilatado tiempo.

[CINÉFILO PROMEDIO] «Star wars: Clone wars» (Guerras clónicas, Guerra de los clones)

Uno de los contados aciertos de la nueva era de Star Wars

Ver «Star wars: Clone wars» (2003) es disfrutar de uno de los mejores productos del renacimiento de la emblemática franquicia desde su irrupción original hasta el descongelamiento de nuevos episodios en el cine. Esta miniserie animada que puede ser vista en una tanda de dos horas y fracción es entretenida, genuina al espíritu de la marca de George Lucas y una reconversión exitosa que vale la pena destacar.

No es fácil sacudirse del prejuicio por el formato, la presentación y el aporte a la historia que puede entregar esta producción, pero a poco andar se puede palpar que el ritmo de relato, los perfiles de personajes y la densidad de sus versiones cinematográficas son mejoradas para fortuna de los seguidores de esta saga.

Muchas veces sin necesidad de mediar palabras por largos pasajes y en una mixtura que envidiarían las películas, «Clone Wars» sopesa de buena forma la política con la acción, los ceremoniales y un camino transitado junto con luchas donde consigue insertar una impensada incertidumbre. Sin duda, buenos aciertos.

Y ojo porque todo lo anterior no era sencillo. De por sí, Star Wars genera anticuerpos en varios públicos, a veces con razón, pero esta invitación animada es un pasaje a reencantarse y a su vez, entretenerse con un nuevo proyecto. La postdata podría ser que sus remakes y precuelas posteriores quizás no le hicieron justicia, lo que lleva a valorarla aún más por su osadía.

Recomendación: Buena. Una atrevida y exitosa apuesta que revitaliza una franquicia necesitada.

[CINÉFILO PROMEDIO] «American factory»

Productividad frente a identidad

Si no tiene mucha idea de la historia abordada por este galardonado documental, «American factory» (2019) le resultará a ratos impactante, inverosímil y por qué no, incómodo y dejando sensaciones encontradas en sus espectadores.

De comienzo un poco flojo, en casi dos horas la peculiaridad va tornándose en drama y la experiencia soñada del intercambio cultural da giros traumáticos que generan varios análisis entre líneas que aún siendo diferentes matices, tienen como eje común el factor del impacto social.

Son esas lecturas en niveles interesantes e intensos los que sorprenden con una densidad fuera de los cálculos. «American factory» es aguda, quizás menos premiable de lo algunos puedan pensar pero cada golpe que asesta al sentido común es un gancho ganador a la hora de los puntos.

Melosa y dulce, fuerte y surreal. Este es un documental hecho con material valioso para diagnosticar la época de cambios que vivimos en la actualidad, los derechos de las personas, los estilos de vida, las culturas y la identidad. Un film que sienta las bases para profundas reflexiones.

Recomendación: Buena. Tras un inicio soso decanta en un nudo que da paso a profundas reflexiones.

👍🇺🇸🇨🇳

 

[CINÉFILO PROMEDIO] «Jerry Seinfeld: I’m telling you for the last time» – (Te lo digo por última vez)

Elegante, sencillo y efectivo

Desde hace rato le reconozco más méritos a Jerry Seinfeld y su homónimo sitcom de los 90’s que a otras series con las que rivalizaba en aquella entonces y que destilaban más popularidad especialmente fuera de Estados Unidos como «Friends». Hoy, sacado de esa cápsula temporal y puesto en escena con su último espectáculo masivo de despedida, «Jerry Seinfeld: I’m telling you for the last time» (1998), es un homenaje a la nostalgia con sonrisas inevitables y momentos de risa honesta por las bobadas que el comediante desenfunda y que no ves venir a partir de situaciones tan sencillas como cotidianas.

Es cierto que hay  algunas muecas ya sea por el mero paso de los años o la tonelada de guiños lingüísticos o chistes internos incapaces de ser digeridos por la traducción que nos entrega Netflix, donde el deterioro de parte del material en su comicidad es inevitable (ayuda bastante tener nociones de inglés), no obstante hay mucho que reconocer a JS; su capacidad de armar historias con lo que sea, no abusar de recursos escénicos para ser entretenido, atrayente y divertido para su público y tener un sombrero con múltiples conejos, sencillo pero efectivo.

Un consejo práctico es ver este material con la atención y el ambiente adecuado. Distraído o con compañía distractiva alrededor se torna extrañamente soporífero, pero con un poco de quietud y calma puede enganchar mucho mejor con la rutina de este emblemático comediante neoyorkino.

«Jerry Seinfeld: I’m telling you for the last time» va de menos a más. Una vez arriba del tren este se vuelve disfrutable. Como el popurri de su repertorio es tan diverso como casual eso ayuda a no quedarse atrás. Por estos días todos los que profesan este oficio suelen hilar historias a veces interminables y aunque acá hay guiños que se ocupan como recursos a poco andar para reforzar un remate cómico, lo dinámico de las ocurrencias de Seinfeld es un abanico impredecible y a su vez fácil de seguir.

Recomendada para los nostálgicos y los que van un paso más allá para entender el actual momento del humor en muchas partes. Sin gritos, sobreactuaciones, diálogos explícitos para provocar la risa o hilaridad innecesaria. Jerry Seinfeld con elegancia, travesura y sencillez es efectivo y recalca el estilo que lo alzó como la leyenda de la comedia que es.

Recomendación: Buena. De menos a más. Un epílogo simple, elegante y efectivo para una carrera con buena nota.

👍🎭

[CINÉFILO PROMEDIO] «The game» – (El juego)

the game

Selecto y denso puzzle

«¿Se trata de una cinta subvalorada o fue un paso demasiado exótico para la carrera de David Fincher? Claro, porque tras «Seven» (1995), todos los ojos estaban puestos en la carrera del director y «The game» (1997) apareció como un interesante experimento, una historia para explorar pero que no fue fácil de leer por todos los públicos.

En lo personal «El juego» me gusta por lo enigmática que se muestra, lo intrigante de su narrativa extraña, incómodamente impredecible en su ritmo y lo desconocida que se torna a medida que transcurre. En general su atmósfera más densa la aisló poco a poco de los grandes éxitos de taquilla, relegándola de las luces pero guardándola como un producto particular en la filmografía de Fincher y del género del thriller psicológico.

El factor impredecible no es menor, porque si bien la incertidumbre del protagonista es lo que mueve la película, esta -intencionalmente o no- no termina de cuajar, generando una segunda incredulidad más allá de la pantalla en el espectador sobre lo que está viendo y dando paso a una franja interesante de curiosidad en torno a esa extraña situación, poco usual en films de grandes ligas o con inversión considerable.

«The game» disimula sus dudas y desprolijidades en su trama, como parte de su juego argumental pero pese a conseguir atrapar a un espectador ávido y atento, apartará sin dudar a los públicos más empáticos de una historia que no oculte tanto sus elementos, que mueva sus cartas como una constante partida de póker. En rigor aquello puede ser agotador y en dos horas de metraje es posiblemente una trampa donde no todos querrán anotarse. Quizás el principal reproche para el film.

Así a cuentagotas, moviéndose en terreno poco sólido pero jugando con las atmósferas en ciernes, «The game» saca a relucir sus pergaminos. Tacaña pero efectiva para lo que busca. Una película propia de los thrillers psicológicos, no legible para todos los públicos, como debe ser.

Recomendación: Buena. Disimula sus ripios con su propio argumento.

🔑🕵

[CINÉFILO PROMEDIO] «A prueba de balas» – (Bulletproof)

Una de las más recordadas parejas disparejas de los noventa.

A mediados de los noventas, antes que el cambio de milenio volviera la comedia demasiado explícita y a ratos derechamente vulgar, los actores del género para buscar risas (o sonrisas mejor dicho), combinaban acción en diferentes sketchs y si bien muchas veces pecaban en lo soso de sus tonterías, a final de cuentas dejaban sensaciones de entretención conseguidas con poco, si consideramos lo que vendría después en el cine. «Bulletproof» (1996) es una cinta noventera de acción y comedia símbolo en ese campo.

Honestamente Damon Wayans y Adam Sandler son una dupla divertida de ver. Sandler era menos una caricatura de sí mismo en los orígenes y Wayans que incluso había hecho duplas con Bruce Willis, encaja bien con la contraparte en modo «buddy movie» con Sandler, donde sin duda el gen Wayans queda en evidencia para la comedia. Por si fuera poco el reparto regala apariciones de James Caan y un par de remates de chistes llevaderos.

«A prueba de balas» puede perfectamente ser de esas películas que «enveceje bien» por el cariño que guarda entre quienes la vieron en su momento y reconocen que pese a lo burdo de su transitar es entretenida de ver. Muchos clichés y algo de ingenuidad en su propuesta para nuevos públicos pero al menos un reflejo de regularidad bien llevada para los de la vieja escuela. Si no me creen hagan el ejercicio de pensar si los productores de Hollywood no harían una secuela con esta cinta. A qué no.

Recomendación: Regular, aceptable. Un clásico de «buddy movie» noventera.

😏

[CINÉFILO PROMEDIO] «Un experto en diversión» – (Ferris Bueller’s Day Off)

Un día libre era todo lo que necesitábamos para ser felices.

John Hughes logró que su nombre como director fuera alcanzando méritos indiscutibles precisamente por cintas como esta, donde la muchas veces menospreciada comedia liviana podía brindar un buen cine de entretención pasajera que es por lejos el principal motivo por el cual las personas siguen aún hoy acudiendo a las salas. «Ferris Bueller’s Day Off» (1986) es uno de sus ejemplos más logrados con ese sello de diversión en el set que marcó su carrera.

«Un experto en diversión» es la cara angelical y de travieso de Matthew Broderick en sus veintes interpretando a un adolescente que vive el día a día aún cuando mete un par de reflexiones profundas que son un buen matiz dentro de esta colorida aventura. Como otras de su tipo («El club de los cinco») esta es una firma del director. Estamos ante una película que dentro del abanico de cintas del propio John Hughes y que son un icono ochentero, es de las que mejor ha envejecido, con una banda sonora de lujo y con escenas que han nutrido de referencias en modo de homenaje el cine de entretención por los siguientes 30 años.

Todo lo anterior por supuesto abre el apetito de quien se aventure a verla por primera vez, pero hay que contextualizar que «Ferris Bueller’s Day Off» es una película acorde a su época, de adolescentes con otros ojos, con modos de filmación como planos innecesariamente extendidos o diálogos algo empalagosos que hoy lucen casi ridículos, con un ritmo de paseo lento y con esas clásicas poses para el recuerdo bellamente irreales. Se trata de una joya en su mérito, simple, funcional y que empáticamente para el género masculino puede resultar más llevadera que para las chicas. Es la idealización aspiracional de una generación que al parecer tenía sueños más simples y realizables. Con menos malicia o disfrazándola de travesura y un guante blanco propio de otros años.

Traducida como «Un experto en diversión», este es un film de nostalgia pura. Menos soso que otras comedias de la época quizás porque apuesta más por la aventura y las travesuras que por el romance. Un clásico que hay que cuidar, un viaje por el tiempo para sonreír con un pícaro bribón adolescente de esos que se queda en la memoria y no envejece.

Recomendación: Un clásico de la entretención ochentera que hay que valorar en su mérito. John Hughes y uno de los puntos más altos de su carrera como director, haciendo que lo simple y entretenido sea relevante para toda una generación.

😎🕵🇺🇸

[CINÉFILO PROMEDIO] «Dark waters» – (El precio de la verdad, Aguas oscuras)

Poco profundo y más penumbra que oscuridad

Si bien las premisas de «Dark waters» (2019) son merecedoras de atención y razonables para un film de este tipo, la velocidad del relato, la falta de algunos matices y el excesivo descanso de una historia tan densa y rica en detalles, solamente en el personaje central de Mark Ruffalo, termina desgastando el conjunto.

Basado en una historia real, «El precio de la verdad» (¡Díos mio quién adapta estos títulos en América Latina!) pareciera tener como su referente inevitable a Erin Brockovich (2000) donde Julia Roberts incluso se hizo de un Oscar de la Academia. Cintas que como otras apelan a la denuncia ciudadana hacia grandes empresas o consorcios, pero a diferencia de aquella película donde predominaba el sepia, tenía una galería de personajes recordables y personalidades marcadas entre otros factores, que ayudaban a percibir mayores encrucijadas y diversificaciones dentro del todo. Aquí todo queda en un tibio intento, incluida Anne Hathaway que solo amaga complementar los protagonismos que esta aventura ameritaba.

«The insider» (1999) es otra película que nutre la riqueza de su historia no solo en sus protagónicos, dividiendo los focos de inmediato sino que los relaciona con otros conflictos que a ratos se vuelven tanto o más relevantes, volviendo la trama interesante de ver más allá de la obviedad del objetivo principal de la sinopsis. Sin embargo en esta oportunidad, la anticipable odisea de Ruffalo en West Virginia resulta poco atractiva pese a su evidente importancia y el calibre de lo que se cuenta y por si fuera poco, cae en varios lugares comunes que terminan por desilusionar al espectador.

«Dark waters», cuya traducción correcta debió ser «Aguas oscuras» como efectivamente se hizo en varios países, se queda en la regularidad mal entendida. Queda corta en su tributo a seres humanos que sin quererlo o proponérselo dieron una lucha judicial sin precedentes en la historia de Estados Unidos y de hecho, como relato no conmueve. Lo ves pero no te genera las emociones que debió desencadenar.

Mark Ruffalo -quien produce y protagoniza esta historia- lo da todo pero no es suficiente. El enfoque dado a su rol, su inserción en desmedro de un entorno que obsolesce y pecados en la dirección y el guión adaptando de este escándalo (y eso que le cayó una nominación a un premio por ahí), terminan opacando sus esfuerzos.

Recomendación: Regular. Me decepcionó su falta de ritmo, no equilibra ni matiza una historia que pedía a gritos ese trance.

🤔🔍⚖

 

[CINÉFILO PROMEDIO] «Zombieland: Tiro de gracia» – (Zombieland 2, Double tap)

Una secuela entretenida pero menos memorable.

Placer culpable o no, la pandilla de «Zombieland double tap» (2019) reaparece y pese a los años que han pasado desde su irrupción en 2009, no cuesta mucho re enchufarse dentro de su plan de comedia con muertos vivientes, con los roles que perfiló cada uno de sus protagonistas en la primera pasada y si te gustó ese debut, entonces se merece darle una oportunidad a sus nuevas aventuras y personajes.

El tema por supuesto es que se le debe dar también un poco de espacio para maniobrar o paciencia para que «Zombieland 2» pueda encajar en algunos públicos, los cuales de plano pueden directamente no empatizar con una comedia de zombies, así que si no hay conexión con el tono de esta cinta lo mejor es abortar la misión precozmente. Para los que se encarrilen, el viaje será con menos sorpresa y atractivo que el capítulo anterior pero sumando al menos un par de buenos hits y manteniendo lo audiovisualmente atrayente.

Puede parecer sencillo pero reaparecer diez años después con una historia y hacerla entretenida es una gran tarea. Se nota que el cast congenia bastante y las inserciones en general logran subirse al tono que tiene la película. Lo lúdico, irónico, sarcástico y burdo reaparece pero sin la profundidad de la precuela, aún así se lo toman con gracia y esa es una de las virtudes de esta continuación, no tomarse demasiado en serio y exhibirlo como una guía para que el espectador tampoco lo haga.

«Zombieland: Double tap» se da todos los gustos que marcaron su primera parte con trivialidades, planos exagerados y diversos aportes extras en pantalla y sí, es cierto, consigue reavivar la flama de sus fans de forma decente mas no con la genialidad del debut. El guión es más flojo y aparece más bien como un guiño a los que se encariñaron con la uno, llegando algo tarde -lo que también pesa- y

Recomendación: Aceptable. Es entretenida y más irregular que la anterior. Le falta un objetivo central más definido y de peso.

🧟‍😎

 

[CINÉFILO PROMEDIO] «El sacrificio del ciervo sagrado»

La sobrevaloración del absurdo

Rara, psicológica e incómodamente bizarra y provocadora aunque sin revelar sus fines, «El sacrificio del ciervo sagrado» (2017) entra a sus anchas por esa categoría de películas que muchos llaman «wtf», por no conseguir darle una lectura a su trama, descifrar sus objetivos y la imposibilidad de clasificarla adecuadamente.

Describirla puede ser complejo pero explicar lo que genera puede ir desde el desconcierto hasta miradas muy rebuscadas pasando por el tedio, por ende no estamos hablando de una cinta para todo espectador y más bien enfocada en quienes son más peritos en segundas lecturas porque no es una película fácil. La búsqueda de los significados y simbolismos pasa por el espectador más allá del guión porque no hay orientaciones realmente explícitas. Tiene la profundidad y belleza de una tragedia griega pero así de entretenida (…)

Además del oficio teatral de los actores para desenvolverse en situaciones a ratos muy surrealistas, la música es otro invitado que se hace sentir con agudeza en varios momentos. Es cierto que varios de los planos también hablan por si mismos pero cómo se armoniza esto con el pensamiento del director me genera incógnita, dudas. Yorgos Lanthimos en otras cintas es más amable, directo o sencillo para enganchar al espectador sin perder su sello, pero acá se va en su propia nube. Calza más en un capítulo de la «Dimensión Desconocida» que en un thriller desarrollado de esta forma.

Inspiradora y de excelencia artística. Soporífera y freak. Hay polos opuestos en esta que parecer ser una muestra de arte incomprendido, de esas donde a muchos les da miedo decir que no les gustó o no la entendieron para no ser mirados con desdén o censurados por ciertas cúpulas pseudointelectuales.

«El sacrificio del ciervo sagrado» es una rareza, un film donde se rescatan el sentido de las actuaciones o cierta tensión curiosa que provoca mas no el de la historia misma: cavilante, abierta, ambigua pero también sosa e incoherente. Las lecturas son difíciles de digerir y hay tiempos cuasi muertos demasiado extensos. Está bien que hagas partícipe al espectador pero dejarle todo a su suerte es una falacia.

Recomendación: Débil. No es pecado decir que va más allá de mis capacidades porque por más psicológica y pretenciosa que sea no le entendí el sentido real, solo insinuaciones. El estilo de filmación, momentos intrigantes, actuaciones y musicalización la rescatan de ser mala.

😔