[CINÉFILO PROMEDIO] «Viuda negra» – (Black widow)

Contradicciones vitales

Luego de una espera desmedida que tampoco colabora en sus resultados frente a un público muy de nicho, Marvel estrena «Black Widow» (2021) como un justo epílogo de una de las estrellas con más recorrido y subvaloradas de su franquicia «Avengers». Sin embargo, el dilatado estreno de su película personal es opacado por una serie de claroscuros que en evidente contradicción, terminan dejándola como una cinta de marcados sinsabores.

Y es que las contradicciones son el principal motivo de los análisis posteriores y que generan esa, a ratos injusta sensación de «meh» que queda luego de dos horas de un repaso inédito por el perfil del principal rostro femenino de Marvel por muchos años. Esa dicotomía se cimenta en una línea de la cinta que habla de «una asesina admirada por las niñas». Cómo Disney maneja estos casos, donde el guión pide a gritos un disimulo de los infantilismos y una necesaria dosis de realismo terrenal entre tanta fantasía deja los equilibrios tocados. Es decir, Natasha Romanoff no se hizo conocida vendiendo dulces pero acá por momentos es la Madre Teresa y en otros instantes hay guiños más a la altura de su papel de ex sicaria. Esos baches y la presentación de algunos personajes de modo poco coherente no se pueden pasar por alto. Dave Filoni resolvió eso en los nuevos productos de Star Wars con un arma aturdidora. Quizás es un camino.

Evaluando los elementos más generales de esta cinta, en secuencias de acción anda bastante bien. Los mencionados equilibrios se desbalancean cuando se aborda el resto de la historia, el aporte de los personajes que resultan ser menos de lo esperado, los antagonismos o el rol de actores que daban para más. Ver a Scarlett Johansson calzándose su tenida de operaciones por última vez es un imperdible de los seguidores del MCU, pero no cabe duda que esta película llega varios años tarde, como un episodio que se sabe intrascendente, de mera continuidad. Florence Pugh es el relevo natural del manto de BW que llega fresco aunque el resto del staff suena más a incógnita.

Como sea la factoría Marvel necesita meter un éxito pronto, uno que vaya más allá de los clichés de encontrar un objeto de deseo para el argumento; desde piedras, una fórmula secreta o un suero que cambie la trama. Los lugares comunes de su estilo piden ahora un desarrollo más complejo y rico en aristas que pasen de los recurrentes alivios cómicos. Las series juegan con otros parámetros y su irregularidad tiene más que ver con la acción capítulo a capítulo, por eso no entran en estos balances, pero en el cine tras los efectivos golpes del desenlace de Guerra del Infinito, la infumable Capitana Marvel, Spiderman 2 y el citado paréntesis del stream, los productos no han estado a la altura de la herencia.

«Black Widow» es entretenida, en un par de momentos divertida, tiene buen manejo de la acción. Al debe queda la estructura que debería ser el soporte y engranaje para que esta máquina funcione, justificando esos momentos de adrenalina. Una tibieza que deja gusto a poco.

Recomendación: Aceptable pero apenas suficiente. Tibio reconocimiento a una heroína que marcó época. Inconexa.

[CINÉFILO PROMEDIO] «Judas y el mesías negro»

A la sombra del elegido

En una temática que se ha reiterado como leit motiv del cine hollywoodense del último quinquenio, los temas raciales de ayer en la sociedad estadounidense nuevamente asoman como el reflejo de conflictos que aún hoy dividen grietas que quizás nunca cierren.

«Judas y el mesías negro» (2021) es una historia basada en hechos reales que juega con el suspenso, el horror de vivencias y personajes históricos y aunque es melodramática en su mirada, enfatizando los polos, califica como una buena película que si bien se basa en la temática de los derechos civiles, también  se impregna con calidad del género de thriller policial y político.

Los prejuicios de ayer y hoy inmersos en un relato ciertamente lineal pero bien matizado y de ritmo ligero considerando sus ingredientes y el peso de sus argumentos, donde dos horas pasan sin mayor fatiga para heredar un antecedente a considerar dentro de este tipo de cintas.

Si algo se le puede retrucar es algún grado de cliché o romantización de una de las partes, generar bandos marcados y sin mucho margen para las zonas grises, pero es innegable que es un film recomendable, entretenido a la vez que crudo y que suma mucho como antecedente para entender el por qué del eterno divorcio racial y social en el país del norte.

Recomendación: Buena. Más que una cinta más de derechos civiles, una mezcla sólida de film histórico con thriller policial y político. 

[CINÉFILO PROMEDIO] «Star wars: Clone wars» (Guerras clónicas, Guerra de los clones)

Uno de los contados aciertos de la nueva era de Star Wars

Ver «Star wars: Clone wars» (2003) es disfrutar de uno de los mejores productos del renacimiento de la emblemática franquicia desde su irrupción original hasta el descongelamiento de nuevos episodios en el cine. Esta miniserie animada que puede ser vista en una tanda de dos horas y fracción es entretenida, genuina al espíritu de la marca de George Lucas y una reconversión exitosa que vale la pena destacar.

No es fácil sacudirse del prejuicio por el formato, la presentación y el aporte a la historia que puede entregar esta producción, pero a poco andar se puede palpar que el ritmo de relato, los perfiles de personajes y la densidad de sus versiones cinematográficas son mejoradas para fortuna de los seguidores de esta saga.

Muchas veces sin necesidad de mediar palabras por largos pasajes y en una mixtura que envidiarían las películas, «Clone Wars» sopesa de buena forma la política con la acción, los ceremoniales y un camino transitado junto con luchas donde consigue insertar una impensada incertidumbre. Sin duda, buenos aciertos.

Y ojo porque todo lo anterior no era sencillo. De por sí, Star Wars genera anticuerpos en varios públicos, a veces con razón, pero esta invitación animada es un pasaje a reencantarse y a su vez, entretenerse con un nuevo proyecto. La postdata podría ser que sus remakes y precuelas posteriores quizás no le hicieron justicia, lo que lleva a valorarla aún más por su osadía.

Recomendación: Buena. Una atrevida y exitosa apuesta que revitaliza una franquicia necesitada.

[CINÉFILO PROMEDIO] «American factory»

Productividad frente a identidad

Si no tiene mucha idea de la historia abordada por este galardonado documental, «American factory» (2019) le resultará a ratos impactante, inverosímil y por qué no, incómodo y dejando sensaciones encontradas en sus espectadores.

De comienzo un poco flojo, en casi dos horas la peculiaridad va tornándose en drama y la experiencia soñada del intercambio cultural da giros traumáticos que generan varios análisis entre líneas que aún siendo diferentes matices, tienen como eje común el factor del impacto social.

Son esas lecturas en niveles interesantes e intensos los que sorprenden con una densidad fuera de los cálculos. «American factory» es aguda, quizás menos premiable de lo algunos puedan pensar pero cada golpe que asesta al sentido común es un gancho ganador a la hora de los puntos.

Melosa y dulce, fuerte y surreal. Este es un documental hecho con material valioso para diagnosticar la época de cambios que vivimos en la actualidad, los derechos de las personas, los estilos de vida, las culturas y la identidad. Un film que sienta las bases para profundas reflexiones.

Recomendación: Buena. Tras un inicio soso decanta en un nudo que da paso a profundas reflexiones.

👍🇺🇸🇨🇳

 

[CINÉFILO PROMEDIO] «Jerry Seinfeld: I’m telling you for the last time» – (Te lo digo por última vez)

Elegante, sencillo y efectivo

Desde hace rato le reconozco más méritos a Jerry Seinfeld y su homónimo sitcom de los 90’s que a otras series con las que rivalizaba en aquella entonces y que destilaban más popularidad especialmente fuera de Estados Unidos como «Friends». Hoy, sacado de esa cápsula temporal y puesto en escena con su último espectáculo masivo de despedida, «Jerry Seinfeld: I’m telling you for the last time» (1998), es un homenaje a la nostalgia con sonrisas inevitables y momentos de risa honesta por las bobadas que el comediante desenfunda y que no ves venir a partir de situaciones tan sencillas como cotidianas.

Es cierto que hay  algunas muecas ya sea por el mero paso de los años o la tonelada de guiños lingüísticos o chistes internos incapaces de ser digeridos por la traducción que nos entrega Netflix, donde el deterioro de parte del material en su comicidad es inevitable (ayuda bastante tener nociones de inglés), no obstante hay mucho que reconocer a JS; su capacidad de armar historias con lo que sea, no abusar de recursos escénicos para ser entretenido, atrayente y divertido para su público y tener un sombrero con múltiples conejos, sencillo pero efectivo.

Un consejo práctico es ver este material con la atención y el ambiente adecuado. Distraído o con compañía distractiva alrededor se torna extrañamente soporífero, pero con un poco de quietud y calma puede enganchar mucho mejor con la rutina de este emblemático comediante neoyorkino.

«Jerry Seinfeld: I’m telling you for the last time» va de menos a más. Una vez arriba del tren este se vuelve disfrutable. Como el popurri de su repertorio es tan diverso como casual eso ayuda a no quedarse atrás. Por estos días todos los que profesan este oficio suelen hilar historias a veces interminables y aunque acá hay guiños que se ocupan como recursos a poco andar para reforzar un remate cómico, lo dinámico de las ocurrencias de Seinfeld es un abanico impredecible y a su vez fácil de seguir.

Recomendada para los nostálgicos y los que van un paso más allá para entender el actual momento del humor en muchas partes. Sin gritos, sobreactuaciones, diálogos explícitos para provocar la risa o hilaridad innecesaria. Jerry Seinfeld con elegancia, travesura y sencillez es efectivo y recalca el estilo que lo alzó como la leyenda de la comedia que es.

Recomendación: Buena. De menos a más. Un epílogo simple, elegante y efectivo para una carrera con buena nota.

👍🎭

[CINÉFILO PROMEDIO] «The game» – (El juego)

the game

Selecto y denso puzzle

«¿Se trata de una cinta subvalorada o fue un paso demasiado exótico para la carrera de David Fincher? Claro, porque tras «Seven» (1995), todos los ojos estaban puestos en la carrera del director y «The game» (1997) apareció como un interesante experimento, una historia para explorar pero que no fue fácil de leer por todos los públicos.

En lo personal «El juego» me gusta por lo enigmática que se muestra, lo intrigante de su narrativa extraña, incómodamente impredecible en su ritmo y lo desconocida que se torna a medida que transcurre. En general su atmósfera más densa la aisló poco a poco de los grandes éxitos de taquilla, relegándola de las luces pero guardándola como un producto particular en la filmografía de Fincher y del género del thriller psicológico.

El factor impredecible no es menor, porque si bien la incertidumbre del protagonista es lo que mueve la película, esta -intencionalmente o no- no termina de cuajar, generando una segunda incredulidad más allá de la pantalla en el espectador sobre lo que está viendo y dando paso a una franja interesante de curiosidad en torno a esa extraña situación, poco usual en films de grandes ligas o con inversión considerable.

«The game» disimula sus dudas y desprolijidades en su trama, como parte de su juego argumental pero pese a conseguir atrapar a un espectador ávido y atento, apartará sin dudar a los públicos más empáticos de una historia que no oculte tanto sus elementos, que mueva sus cartas como una constante partida de póker. En rigor aquello puede ser agotador y en dos horas de metraje es posiblemente una trampa donde no todos querrán anotarse. Quizás el principal reproche para el film.

Así a cuentagotas, moviéndose en terreno poco sólido pero jugando con las atmósferas en ciernes, «The game» saca a relucir sus pergaminos. Tacaña pero efectiva para lo que busca. Una película propia de los thrillers psicológicos, no legible para todos los públicos, como debe ser.

Recomendación: Buena. Disimula sus ripios con su propio argumento.

🔑🕵

[CINÉFILO PROMEDIO] «A prueba de balas» – (Bulletproof)

Una de las más recordadas parejas disparejas de los noventa.

A mediados de los noventas, antes que el cambio de milenio volviera la comedia demasiado explícita y a ratos derechamente vulgar, los actores del género para buscar risas (o sonrisas mejor dicho), combinaban acción en diferentes sketchs y si bien muchas veces pecaban en lo soso de sus tonterías, a final de cuentas dejaban sensaciones de entretención conseguidas con poco, si consideramos lo que vendría después en el cine. «Bulletproof» (1996) es una cinta noventera de acción y comedia símbolo en ese campo.

Honestamente Damon Wayans y Adam Sandler son una dupla divertida de ver. Sandler era menos una caricatura de sí mismo en los orígenes y Wayans que incluso había hecho duplas con Bruce Willis, encaja bien con la contraparte en modo «buddy movie» con Sandler, donde sin duda el gen Wayans queda en evidencia para la comedia. Por si fuera poco el reparto regala apariciones de James Caan y un par de remates de chistes llevaderos.

«A prueba de balas» puede perfectamente ser de esas películas que «enveceje bien» por el cariño que guarda entre quienes la vieron en su momento y reconocen que pese a lo burdo de su transitar es entretenida de ver. Muchos clichés y algo de ingenuidad en su propuesta para nuevos públicos pero al menos un reflejo de regularidad bien llevada para los de la vieja escuela. Si no me creen hagan el ejercicio de pensar si los productores de Hollywood no harían una secuela con esta cinta. A qué no.

Recomendación: Regular, aceptable. Un clásico de «buddy movie» noventera.

😏

[CINÉFILO PROMEDIO] «Un experto en diversión» – (Ferris Bueller’s Day Off)

Un día libre era todo lo que necesitábamos para ser felices.

John Hughes logró que su nombre como director fuera alcanzando méritos indiscutibles precisamente por cintas como esta, donde la muchas veces menospreciada comedia liviana podía brindar un buen cine de entretención pasajera que es por lejos el principal motivo por el cual las personas siguen aún hoy acudiendo a las salas. «Ferris Bueller’s Day Off» (1986) es uno de sus ejemplos más logrados con ese sello de diversión en el set que marcó su carrera.

«Un experto en diversión» es la cara angelical y de travieso de Matthew Broderick en sus veintes interpretando a un adolescente que vive el día a día aún cuando mete un par de reflexiones profundas que son un buen matiz dentro de esta colorida aventura. Como otras de su tipo («El club de los cinco») esta es una firma del director. Estamos ante una película que dentro del abanico de cintas del propio John Hughes y que son un icono ochentero, es de las que mejor ha envejecido, con una banda sonora de lujo y con escenas que han nutrido de referencias en modo de homenaje el cine de entretención por los siguientes 30 años.

Todo lo anterior por supuesto abre el apetito de quien se aventure a verla por primera vez, pero hay que contextualizar que «Ferris Bueller’s Day Off» es una película acorde a su época, de adolescentes con otros ojos, con modos de filmación como planos innecesariamente extendidos o diálogos algo empalagosos que hoy lucen casi ridículos, con un ritmo de paseo lento y con esas clásicas poses para el recuerdo bellamente irreales. Se trata de una joya en su mérito, simple, funcional y que empáticamente para el género masculino puede resultar más llevadera que para las chicas. Es la idealización aspiracional de una generación que al parecer tenía sueños más simples y realizables. Con menos malicia o disfrazándola de travesura y un guante blanco propio de otros años.

Traducida como «Un experto en diversión», este es un film de nostalgia pura. Menos soso que otras comedias de la época quizás porque apuesta más por la aventura y las travesuras que por el romance. Un clásico que hay que cuidar, un viaje por el tiempo para sonreír con un pícaro bribón adolescente de esos que se queda en la memoria y no envejece.

Recomendación: Un clásico de la entretención ochentera que hay que valorar en su mérito. John Hughes y uno de los puntos más altos de su carrera como director, haciendo que lo simple y entretenido sea relevante para toda una generación.

😎🕵🇺🇸

[CINÉFILO PROMEDIO] «Chicago boys»

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Ojos que no ven

«El mercado sabe». «Los mercados necesitan la orientación de políticas públicas para que sirvan a la gente». «Pinochet era más bien estatista». «Con Merino generamos de inmediato una simpatía muy especial».

Probablemente y además considerando su génesis política y económica, algunos de estos conceptos no digan mucho a un espectador en cualquier parte del mundo, pero quienes sabemos o tenemos noción mayor de lo ocurrido en Chile entre 70’s y 80’s podemos ser testigos de la polaridad generada en y post dictadura con los dispares escenarios llamados «milagro económico» y «venta del Estado al neoliberalismo y los privados». Dos lupas tan disimiles y grandes como los mitos en torno a un grupo denominado «Los Chicago boys» (2015) que inspiran a Carola Fuentes y Rafael Valdeavellano a ahondar en su historia con el valor de ser relatada por ellos mismos con otros ingredientes sutiles pero interesantes.

La mirada de contexto asoma como una línea editorial delicadamente crítica a algunos de los parámetros narrados por quienes son llamados a ser los protagonistas de esta historia, como suele ocurrir apelando a su ego, quizás de lo contrario no podrían haber contribuido como valiosas fuentes. Fieles a sus visiones de sociedad y el rol del libre mercado en ellas, al margen de la coherencia de sus principios como economistas neoliberales en distinta escala, su burbuja queda expuesta y se ven desprovistos de otros argumentos creíbles saliendo de esa baldosa, para haber contemplado -por ejemplo- aunque sea de reojo el otro Chile que se estaba pudriendo por dentro, ese cuyo suplicio teñido de sangre y silencio era la base de la nueva sociedad modelo que se estaba construyendo.

Argumentaciones irrisorias, a ratos insultantes se mezclan con una desmitificación justa para ponderar que no todos los llamados «Chicago boys» compartían los mismos principios y como en todas las cofradías, el grado de compromiso iba desde aquel ciego y sin límites, hasta los más reflexivos y críticos de los extremismos.

«Chicago boys» posee el valor del redescubrimiento con testimonios y material que sin este documental sería muy complejo de apreciar en su dimensión real. Pueden quedar fuera muchos elementos pero en la hora y media que posee, se gana su lugar para comprender el Chile de hoy desde su forzada y traumática refundación económico – social, el Estado espectador, las brechas de desigualdad y una falta de autocrítica que a ratos justifica precisamente muchos de los mitos que acarrea este peculiar grupo de estudiantes en el extranjero.

dado3Recomendación: Buena. Sin duda hay mucho más que decir sobre los efectos de los Chicago boys pero el montaje y objetivos acotados y concretos son logrados con un alto valor.

🇨🇱🇺🇸🏛💰

[CINÉFILO PROMEDIO] «Talentos ocultos»

Una valiosa historia para ver.

Pese a su conveniente idealización de personajes, «Talentos ocultos» (2016) deja buenas sensaciones al momento de verla incluso recordando otras actuaciones similares en películas sobre temas racionales mucho más básicos y en épocas menos contemporáneas.

El elenco aporta mucho. Taraji Henson, Octavia Spencer, Janelle Monáe suman a Kevin Costner, Mahershala Ali y Kirsten Dunst y cada uno se hace notar. Quizás sin mucha sorpresa en cuanto a los perfiles en las personalidades de sus personajes pero Theodore Melfi complace bastante gracias a los tiempos que le brinda dentro de lo razonable, a cada una de las principales protagonistas.

Si bien puede quedar al debe en lo trágico que dejó atrás la carrera espacial, como lo mencionan otras como «First man» (2018), el foco en esta pasada está en otro rumbo, evidente. Acá están los prejuicios sufridos en la problemática racial, más aún en su tiempo, sumado al machismo imperante. Eso más otras encrucijadas menores son una diversidad atractiva de ver y disfrutar. ¿Y saben? Se ilustra bien, sin estereotipos ni rencor enconado en este caso, hacia los hombres o personas «blancas». Se agradece esa mirada de altura.

Sin oscuridad o crudeza pero exhibiendo varios colmos hoy impensados. Con lecciones del cine de antaño y una musicalización de época soñada, «Hidden figures» es una cinta de esas recomendables, blanda si se quiere pero que rescata y le da una mirada femenina y merecida a la conquista del espacio, área restringida y predominada por los hombres, al menos en el cine y los grandes titulares. Una película bonita, amplia en su espectro.

Recomendación: Buena. El espacio es el pretexto, lo importante pasa en tierra con los prejuicios raciales y de género con buen ritmo y lidiando bien con los clichés.

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