Nuestro tier list del #MCU: Películas de las buenas y de las otras (Parte 3 y final)

*TIER LIST DEL MCU* PARTE 3 Y FINAL

A mediados de agosto de 2020 y tras meses de cuarentena por el Covid-19, sin poder salir salvo pidiendo permisos puntuales, con Zongalo y Claudio hicimos un listado por categoría de la Saga del Infinito de Marvel, con las películas que seguimos y disfrutamos por más de una década.

Esta tercera parte y final va desde «Black Panther» (2018) a «SpiderMan: Far from home» (2019). Solo dos años pero marcados por el desenlace de la odisea de Thanos y Los Vengadores por las gemas en el fin de las aventuras que marcaron una generación en la cultura pop mundial.

Acompáñennos en este ejercicio que no tuvo otro fin que compartir tras un encierro forzado y volver a compartir con amigos ñoños tras la suspensión de estrenos y el cierre temporal de las salas de cine.

#SomosÑoñosNoPesados #MCU #TierList

Parte 2

Parte 1

[CINÉFILO PROMEDIO] «Star wars: Clone wars» (Guerras clónicas, Guerra de los clones)

Uno de los contados aciertos de la nueva era de Star Wars

Ver «Star wars: Clone wars» (2003) es disfrutar de uno de los mejores productos del renacimiento de la emblemática franquicia desde su irrupción original hasta el descongelamiento de nuevos episodios en el cine. Esta miniserie animada que puede ser vista en una tanda de dos horas y fracción es entretenida, genuina al espíritu de la marca de George Lucas y una reconversión exitosa que vale la pena destacar.

No es fácil sacudirse del prejuicio por el formato, la presentación y el aporte a la historia que puede entregar esta producción, pero a poco andar se puede palpar que el ritmo de relato, los perfiles de personajes y la densidad de sus versiones cinematográficas son mejoradas para fortuna de los seguidores de esta saga.

Muchas veces sin necesidad de mediar palabras por largos pasajes y en una mixtura que envidiarían las películas, «Clone Wars» sopesa de buena forma la política con la acción, los ceremoniales y un camino transitado junto con luchas donde consigue insertar una impensada incertidumbre. Sin duda, buenos aciertos.

Y ojo porque todo lo anterior no era sencillo. De por sí, Star Wars genera anticuerpos en varios públicos, a veces con razón, pero esta invitación animada es un pasaje a reencantarse y a su vez, entretenerse con un nuevo proyecto. La postdata podría ser que sus remakes y precuelas posteriores quizás no le hicieron justicia, lo que lleva a valorarla aún más por su osadía.

Recomendación: Buena. Una atrevida y exitosa apuesta que revitaliza una franquicia necesitada.

[CINÉFILO PROMEDIO] «The game» – (El juego)

the game

Selecto y denso puzzle

«¿Se trata de una cinta subvalorada o fue un paso demasiado exótico para la carrera de David Fincher? Claro, porque tras «Seven» (1995), todos los ojos estaban puestos en la carrera del director y «The game» (1997) apareció como un interesante experimento, una historia para explorar pero que no fue fácil de leer por todos los públicos.

En lo personal «El juego» me gusta por lo enigmática que se muestra, lo intrigante de su narrativa extraña, incómodamente impredecible en su ritmo y lo desconocida que se torna a medida que transcurre. En general su atmósfera más densa la aisló poco a poco de los grandes éxitos de taquilla, relegándola de las luces pero guardándola como un producto particular en la filmografía de Fincher y del género del thriller psicológico.

El factor impredecible no es menor, porque si bien la incertidumbre del protagonista es lo que mueve la película, esta -intencionalmente o no- no termina de cuajar, generando una segunda incredulidad más allá de la pantalla en el espectador sobre lo que está viendo y dando paso a una franja interesante de curiosidad en torno a esa extraña situación, poco usual en films de grandes ligas o con inversión considerable.

«The game» disimula sus dudas y desprolijidades en su trama, como parte de su juego argumental pero pese a conseguir atrapar a un espectador ávido y atento, apartará sin dudar a los públicos más empáticos de una historia que no oculte tanto sus elementos, que mueva sus cartas como una constante partida de póker. En rigor aquello puede ser agotador y en dos horas de metraje es posiblemente una trampa donde no todos querrán anotarse. Quizás el principal reproche para el film.

Así a cuentagotas, moviéndose en terreno poco sólido pero jugando con las atmósferas en ciernes, «The game» saca a relucir sus pergaminos. Tacaña pero efectiva para lo que busca. Una película propia de los thrillers psicológicos, no legible para todos los públicos, como debe ser.

Recomendación: Buena. Disimula sus ripios con su propio argumento.

🔑🕵

[CINÉFILO PROMEDIO] «A prueba de balas» – (Bulletproof)

Una de las más recordadas parejas disparejas de los noventa.

A mediados de los noventas, antes que el cambio de milenio volviera la comedia demasiado explícita y a ratos derechamente vulgar, los actores del género para buscar risas (o sonrisas mejor dicho), combinaban acción en diferentes sketchs y si bien muchas veces pecaban en lo soso de sus tonterías, a final de cuentas dejaban sensaciones de entretención conseguidas con poco, si consideramos lo que vendría después en el cine. «Bulletproof» (1996) es una cinta noventera de acción y comedia símbolo en ese campo.

Honestamente Damon Wayans y Adam Sandler son una dupla divertida de ver. Sandler era menos una caricatura de sí mismo en los orígenes y Wayans que incluso había hecho duplas con Bruce Willis, encaja bien con la contraparte en modo «buddy movie» con Sandler, donde sin duda el gen Wayans queda en evidencia para la comedia. Por si fuera poco el reparto regala apariciones de James Caan y un par de remates de chistes llevaderos.

«A prueba de balas» puede perfectamente ser de esas películas que «enveceje bien» por el cariño que guarda entre quienes la vieron en su momento y reconocen que pese a lo burdo de su transitar es entretenida de ver. Muchos clichés y algo de ingenuidad en su propuesta para nuevos públicos pero al menos un reflejo de regularidad bien llevada para los de la vieja escuela. Si no me creen hagan el ejercicio de pensar si los productores de Hollywood no harían una secuela con esta cinta. A qué no.

Recomendación: Regular, aceptable. Un clásico de «buddy movie» noventera.

😏

[CINÉFILO PROMEDIO] «Un experto en diversión» – (Ferris Bueller’s Day Off)

Un día libre era todo lo que necesitábamos para ser felices.

John Hughes logró que su nombre como director fuera alcanzando méritos indiscutibles precisamente por cintas como esta, donde la muchas veces menospreciada comedia liviana podía brindar un buen cine de entretención pasajera que es por lejos el principal motivo por el cual las personas siguen aún hoy acudiendo a las salas. «Ferris Bueller’s Day Off» (1986) es uno de sus ejemplos más logrados con ese sello de diversión en el set que marcó su carrera.

«Un experto en diversión» es la cara angelical y de travieso de Matthew Broderick en sus veintes interpretando a un adolescente que vive el día a día aún cuando mete un par de reflexiones profundas que son un buen matiz dentro de esta colorida aventura. Como otras de su tipo («El club de los cinco») esta es una firma del director. Estamos ante una película que dentro del abanico de cintas del propio John Hughes y que son un icono ochentero, es de las que mejor ha envejecido, con una banda sonora de lujo y con escenas que han nutrido de referencias en modo de homenaje el cine de entretención por los siguientes 30 años.

Todo lo anterior por supuesto abre el apetito de quien se aventure a verla por primera vez, pero hay que contextualizar que «Ferris Bueller’s Day Off» es una película acorde a su época, de adolescentes con otros ojos, con modos de filmación como planos innecesariamente extendidos o diálogos algo empalagosos que hoy lucen casi ridículos, con un ritmo de paseo lento y con esas clásicas poses para el recuerdo bellamente irreales. Se trata de una joya en su mérito, simple, funcional y que empáticamente para el género masculino puede resultar más llevadera que para las chicas. Es la idealización aspiracional de una generación que al parecer tenía sueños más simples y realizables. Con menos malicia o disfrazándola de travesura y un guante blanco propio de otros años.

Traducida como «Un experto en diversión», este es un film de nostalgia pura. Menos soso que otras comedias de la época quizás porque apuesta más por la aventura y las travesuras que por el romance. Un clásico que hay que cuidar, un viaje por el tiempo para sonreír con un pícaro bribón adolescente de esos que se queda en la memoria y no envejece.

Recomendación: Un clásico de la entretención ochentera que hay que valorar en su mérito. John Hughes y uno de los puntos más altos de su carrera como director, haciendo que lo simple y entretenido sea relevante para toda una generación.

😎🕵🇺🇸

[CINÉFILO PROMEDIO] «Midsommar»

Viaje a la oscuridad del sol

Zafada y enigmáticamente intensa. «Midsommar» (2019) es de esas películas que te hace deambular entre ese género incalificable de «wtf» y lo psicológicamente incómodo. En rigor es más de suspenso que de terror como tal pero consigue darte un par de cachetadas para ir prestándole atención a su extenso metraje.

Y es que hablamos de más de dos horas veinte minutos así que la tarea de verla puede hacer caer a varios en el camino pero lo enigmático de su propuesta, jugando con los opuestos en dosis equivalentes, logra generar la curiosidad necesaria para completar la tarea; entre lo oculto y lo explícito, lo predecible y lo inesperado, eso sí, de forma irregular, disimulándose en el follaje de la trama.

«Midsommar» es un buen punto para el cine independiente que luce a Florence Pugh y Will Poulter como actores más reconocibles pero donde es la actriz la que nos permite ver a través de sus ojos los detalles extraños y a ratos surrealistas de esta peculiar historia.

La historia de «Midsommar» no es para todos. La descripción inicial de esta humilde reseña sobre juzgarla de quedar al debe en explicaciones bien podría resumir la sensación de muchos al verla. Pero donde unos ven un problema otros hallan un tesoro y es su riesgo el que muchos premian con un pulgar arriba.

En lo personal, apruebo ese atrevimiento pero no lo ensalzo desmedidamente. Estamos ante una cinta irregular, de momentos muy interesantes y otros no tanto, principalmente por las grandes insinuaciones. De hecho acá se juega harto con aquello de las medias verdades pero no todos los bocados son saciadores como se esperaría. Habrá mucho que tenga que poner de su parte el espectador y aunque eso está de moda, para el hoy podría no ser suficiente.

Recomendación: Interesante pero irregular. Sus insinuaciones son atrayentes mas es su protagonista y su suerte la que termina por convencerte

🌞🇺🇸🇸🇪✝️⛺

 

[CINÉFILO PROMEDIO] «Chicago boys»

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Ojos que no ven

«El mercado sabe». «Los mercados necesitan la orientación de políticas públicas para que sirvan a la gente». «Pinochet era más bien estatista». «Con Merino generamos de inmediato una simpatía muy especial».

Probablemente y además considerando su génesis política y económica, algunos de estos conceptos no digan mucho a un espectador en cualquier parte del mundo, pero quienes sabemos o tenemos noción mayor de lo ocurrido en Chile entre 70’s y 80’s podemos ser testigos de la polaridad generada en y post dictadura con los dispares escenarios llamados «milagro económico» y «venta del Estado al neoliberalismo y los privados». Dos lupas tan disimiles y grandes como los mitos en torno a un grupo denominado «Los Chicago boys» (2015) que inspiran a Carola Fuentes y Rafael Valdeavellano a ahondar en su historia con el valor de ser relatada por ellos mismos con otros ingredientes sutiles pero interesantes.

La mirada de contexto asoma como una línea editorial delicadamente crítica a algunos de los parámetros narrados por quienes son llamados a ser los protagonistas de esta historia, como suele ocurrir apelando a su ego, quizás de lo contrario no podrían haber contribuido como valiosas fuentes. Fieles a sus visiones de sociedad y el rol del libre mercado en ellas, al margen de la coherencia de sus principios como economistas neoliberales en distinta escala, su burbuja queda expuesta y se ven desprovistos de otros argumentos creíbles saliendo de esa baldosa, para haber contemplado -por ejemplo- aunque sea de reojo el otro Chile que se estaba pudriendo por dentro, ese cuyo suplicio teñido de sangre y silencio era la base de la nueva sociedad modelo que se estaba construyendo.

Argumentaciones irrisorias, a ratos insultantes se mezclan con una desmitificación justa para ponderar que no todos los llamados «Chicago boys» compartían los mismos principios y como en todas las cofradías, el grado de compromiso iba desde aquel ciego y sin límites, hasta los más reflexivos y críticos de los extremismos.

«Chicago boys» posee el valor del redescubrimiento con testimonios y material que sin este documental sería muy complejo de apreciar en su dimensión real. Pueden quedar fuera muchos elementos pero en la hora y media que posee, se gana su lugar para comprender el Chile de hoy desde su forzada y traumática refundación económico – social, el Estado espectador, las brechas de desigualdad y una falta de autocrítica que a ratos justifica precisamente muchos de los mitos que acarrea este peculiar grupo de estudiantes en el extranjero.

dado3Recomendación: Buena. Sin duda hay mucho más que decir sobre los efectos de los Chicago boys pero el montaje y objetivos acotados y concretos son logrados con un alto valor.

🇨🇱🇺🇸🏛💰

[CINÉFILO PROMEDIO] «Talentos ocultos»

Una valiosa historia para ver.

Pese a su conveniente idealización de personajes, «Talentos ocultos» (2016) deja buenas sensaciones al momento de verla incluso recordando otras actuaciones similares en películas sobre temas racionales mucho más básicos y en épocas menos contemporáneas.

El elenco aporta mucho. Taraji Henson, Octavia Spencer, Janelle Monáe suman a Kevin Costner, Mahershala Ali y Kirsten Dunst y cada uno se hace notar. Quizás sin mucha sorpresa en cuanto a los perfiles en las personalidades de sus personajes pero Theodore Melfi complace bastante gracias a los tiempos que le brinda dentro de lo razonable, a cada una de las principales protagonistas.

Si bien puede quedar al debe en lo trágico que dejó atrás la carrera espacial, como lo mencionan otras como «First man» (2018), el foco en esta pasada está en otro rumbo, evidente. Acá están los prejuicios sufridos en la problemática racial, más aún en su tiempo, sumado al machismo imperante. Eso más otras encrucijadas menores son una diversidad atractiva de ver y disfrutar. ¿Y saben? Se ilustra bien, sin estereotipos ni rencor enconado en este caso, hacia los hombres o personas «blancas». Se agradece esa mirada de altura.

Sin oscuridad o crudeza pero exhibiendo varios colmos hoy impensados. Con lecciones del cine de antaño y una musicalización de época soñada, «Hidden figures» es una cinta de esas recomendables, blanda si se quiere pero que rescata y le da una mirada femenina y merecida a la conquista del espacio, área restringida y predominada por los hombres, al menos en el cine y los grandes titulares. Una película bonita, amplia en su espectro.

Recomendación: Buena. El espacio es el pretexto, lo importante pasa en tierra con los prejuicios raciales y de género con buen ritmo y lidiando bien con los clichés.

👩🏿✊🏾 🚀

 

[CINÉFILO PROMEDIO] «Dark waters» – (El precio de la verdad, Aguas oscuras)

Poco profundo y más penumbra que oscuridad

Si bien las premisas de «Dark waters» (2019) son merecedoras de atención y razonables para un film de este tipo, la velocidad del relato, la falta de algunos matices y el excesivo descanso de una historia tan densa y rica en detalles, solamente en el personaje central de Mark Ruffalo, termina desgastando el conjunto.

Basado en una historia real, «El precio de la verdad» (¡Díos mio quién adapta estos títulos en América Latina!) pareciera tener como su referente inevitable a Erin Brockovich (2000) donde Julia Roberts incluso se hizo de un Oscar de la Academia. Cintas que como otras apelan a la denuncia ciudadana hacia grandes empresas o consorcios, pero a diferencia de aquella película donde predominaba el sepia, tenía una galería de personajes recordables y personalidades marcadas entre otros factores, que ayudaban a percibir mayores encrucijadas y diversificaciones dentro del todo. Aquí todo queda en un tibio intento, incluida Anne Hathaway que solo amaga complementar los protagonismos que esta aventura ameritaba.

«The insider» (1999) es otra película que nutre la riqueza de su historia no solo en sus protagónicos, dividiendo los focos de inmediato sino que los relaciona con otros conflictos que a ratos se vuelven tanto o más relevantes, volviendo la trama interesante de ver más allá de la obviedad del objetivo principal de la sinopsis. Sin embargo en esta oportunidad, la anticipable odisea de Ruffalo en West Virginia resulta poco atractiva pese a su evidente importancia y el calibre de lo que se cuenta y por si fuera poco, cae en varios lugares comunes que terminan por desilusionar al espectador.

«Dark waters», cuya traducción correcta debió ser «Aguas oscuras» como efectivamente se hizo en varios países, se queda en la regularidad mal entendida. Queda corta en su tributo a seres humanos que sin quererlo o proponérselo dieron una lucha judicial sin precedentes en la historia de Estados Unidos y de hecho, como relato no conmueve. Lo ves pero no te genera las emociones que debió desencadenar.

Mark Ruffalo -quien produce y protagoniza esta historia- lo da todo pero no es suficiente. El enfoque dado a su rol, su inserción en desmedro de un entorno que obsolesce y pecados en la dirección y el guión adaptando de este escándalo (y eso que le cayó una nominación a un premio por ahí), terminan opacando sus esfuerzos.

Recomendación: Regular. Me decepcionó su falta de ritmo, no equilibra ni matiza una historia que pedía a gritos ese trance.

🤔🔍⚖

 

[CINÉFILO PROMEDIO] «Zombieland: Tiro de gracia» – (Zombieland 2, Double tap)

Una secuela entretenida pero menos memorable.

Placer culpable o no, la pandilla de «Zombieland double tap» (2019) reaparece y pese a los años que han pasado desde su irrupción en 2009, no cuesta mucho re enchufarse dentro de su plan de comedia con muertos vivientes, con los roles que perfiló cada uno de sus protagonistas en la primera pasada y si te gustó ese debut, entonces se merece darle una oportunidad a sus nuevas aventuras y personajes.

El tema por supuesto es que se le debe dar también un poco de espacio para maniobrar o paciencia para que «Zombieland 2» pueda encajar en algunos públicos, los cuales de plano pueden directamente no empatizar con una comedia de zombies, así que si no hay conexión con el tono de esta cinta lo mejor es abortar la misión precozmente. Para los que se encarrilen, el viaje será con menos sorpresa y atractivo que el capítulo anterior pero sumando al menos un par de buenos hits y manteniendo lo audiovisualmente atrayente.

Puede parecer sencillo pero reaparecer diez años después con una historia y hacerla entretenida es una gran tarea. Se nota que el cast congenia bastante y las inserciones en general logran subirse al tono que tiene la película. Lo lúdico, irónico, sarcástico y burdo reaparece pero sin la profundidad de la precuela, aún así se lo toman con gracia y esa es una de las virtudes de esta continuación, no tomarse demasiado en serio y exhibirlo como una guía para que el espectador tampoco lo haga.

«Zombieland: Double tap» se da todos los gustos que marcaron su primera parte con trivialidades, planos exagerados y diversos aportes extras en pantalla y sí, es cierto, consigue reavivar la flama de sus fans de forma decente mas no con la genialidad del debut. El guión es más flojo y aparece más bien como un guiño a los que se encariñaron con la uno, llegando algo tarde -lo que también pesa- y

Recomendación: Aceptable. Es entretenida y más irregular que la anterior. Le falta un objetivo central más definido y de peso.

🧟‍😎