[CINÉFILO PROMEDIO] «Judas y el mesías negro»

A la sombra del elegido

En una temática que se ha reiterado como leit motiv del cine hollywoodense del último quinquenio, los temas raciales de ayer en la sociedad estadounidense nuevamente asoman como el reflejo de conflictos que aún hoy dividen grietas que quizás nunca cierren.

«Judas y el mesías negro» (2021) es una historia basada en hechos reales que juega con el suspenso, el horror de vivencias y personajes históricos y aunque es melodramática en su mirada, enfatizando los polos, califica como una buena película que si bien se basa en la temática de los derechos civiles, también  se impregna con calidad del género de thriller policial y político.

Los prejuicios de ayer y hoy inmersos en un relato ciertamente lineal pero bien matizado y de ritmo ligero considerando sus ingredientes y el peso de sus argumentos, donde dos horas pasan sin mayor fatiga para heredar un antecedente a considerar dentro de este tipo de cintas.

Si algo se le puede retrucar es algún grado de cliché o romantización de una de las partes, generar bandos marcados y sin mucho margen para las zonas grises, pero es innegable que es un film recomendable, entretenido a la vez que crudo y que suma mucho como antecedente para entender el por qué del eterno divorcio racial y social en el país del norte.

Recomendación: Buena. Más que una cinta más de derechos civiles, una mezcla sólida de film histórico con thriller policial y político. 

[CINÉFILO PROMEDIO] «La Liga de la Justicia de Zack Snyder» (2021) – (Zack Snyder’s Justice League)

Más que buena, mejor.

Cuatro horas en búsqueda de la redención del más clásico grupo de super héroes y patrocinados por el regreso del director Zack Snyder que parece haberse sacudido lo suficiente de una dolorosa tragedia personal y las irregulares evaluaciones de su anterior «Batman vs Superman» (2016) dentro de las historias del llamado DC Universe.

Esta reversión de la cinta de Joss Whedon «La Liga de la Justicia» (2017) es a todas luces mejor. Y es que los matices son evidentes; no es el resultado de un híbrido entre dos realizadores y de las exigencias cruzadas del Warner Bros. de la época, tiene una duración que permite desarrollar y profundizar mejor muchos aspectos de la historia y como suele ocurrir con Zack Snyder, tiene su sello por todas partes, para bien o para mal, algo que a la cinta anterior le pesaba porque no tenía identidad por ningún lado.

La opulencia y cuasi arrogancia de invertir cuatro horas en una película donde argumentalmente las directrices son las mismas pero la estética y la impronta del realizador mejoran el resultado, terminan convirtiendo el film predecesor en un sucedáneo. Es decir, no solo estamos ante una propuesta que aporta por sí misma si no que opaca con creces la primera versión y le da sentido a una, en otras circunstancias, incomprensible repetición a gran escala cinematográfica. A partir de este estreno de forma no escrita, la visión de Snyder de la Liga de la Justicia pasa a ser la definitiva e increíblemente la apuesta de Whedon de hace pocos años es como si nunca hubiera existido. Insólito para la historia del cine comercial.

Acá pasan cosas distintas, hay escenas y personajes que se suman y aportan para entender mejor la génesis del relato, sin embargo también hay contras; estamos ante un director que deja seguir, que explota las ralentizaciones y cae en varios clichés que ostenta como su firma pero no siempre son adecuados. Por otra parte aún con tantos minutos y material como para desarrollar una miniserie los antagonismos aunque tienen mejores matices siguen haciendo cosas «porque si» con secuaces olvidables que recuerdan los pecados de Marvel.

«La Liga de la Justicia de Zack Snyder» (2021) es «mejor» y quizás buena, siempre dentro del contexto de su público de nicho y aún siendo aparentemente excesiva como producto, resulta un lindo desafío para los fans de sus personajes. Reitero, se trata de una película que suma pero que en rigor puede seguir dejando muecas en el público general pues más bien, competía contra su propia sombra, en este caso el film que Snyder no pudo terminar la primera vez. Ahí vence, con holgura, mas como cinta general oscila entre lo aceptable y bueno. A la larga era lo que los fans pedían, nadie más.

Recomendación: Mejor. De nicho. No es para todos. Supera la versión de 2017 y aunque es excesiva en metraje en líneas generales aprovecha bien el dilatado tiempo.

Nuestro tier list del #MCU: Películas de las buenas y de las otras (Parte 3 y final)

*TIER LIST DEL MCU* PARTE 3 Y FINAL

A mediados de agosto de 2020 y tras meses de cuarentena por el Covid-19, sin poder salir salvo pidiendo permisos puntuales, con Zongalo y Claudio hicimos un listado por categoría de la Saga del Infinito de Marvel, con las películas que seguimos y disfrutamos por más de una década.

Esta tercera parte y final va desde «Black Panther» (2018) a «SpiderMan: Far from home» (2019). Solo dos años pero marcados por el desenlace de la odisea de Thanos y Los Vengadores por las gemas en el fin de las aventuras que marcaron una generación en la cultura pop mundial.

Acompáñennos en este ejercicio que no tuvo otro fin que compartir tras un encierro forzado y volver a compartir con amigos ñoños tras la suspensión de estrenos y el cierre temporal de las salas de cine.

#SomosÑoñosNoPesados #MCU #TierList

Parte 2

Parte 1

[Archivos Secretos ‘B’] «El regreso de Julito»

Que día. Parece una mala broma, tanto que muchos no lo creyeron tras escucharlo. Julio Videla se une a la lista de fallecimientos que enluta los micrófonos nacionales.

Chispa, gracia y por que no, algo de picardía sobre todo en sus años de gloria, en tiempos de un Chile con más ganas de confiar, de crear vínculos con figuras con calor humano como él, de trato cercano y conocedor del cariño que generaba a su alrededor. Regalón de las dueñas de casa. Príncipe de la mañana radial.

Se extraña ese tipo de comunicador hoy donde la vorágine fomenta la tontera barata. Se nos va el mismo día que uno de sus amigos, Pato Villanueva. Solo queda recordarlos con cariño y enviar fuerza a sus cercanos que como todos los que lo conocimos deben estar devastados con esta noticia.

Como titulan los medios, partió un icono. Lo mínimo es recordarlo con el cariño que cultivó en varias generaciones de audiencias radiales y televisivas.

[ARCHIVOS «B»] 

Como la oportunidad lo amerita y pese a que la calidad de mi cámara por allá por 2010 era bastante limitada, en una de sus visitas a Radio Portales de Santiago, en Junio, Julio Videla compartió una mañana con otros dos grandes del micrófono con quienes tenía un vínculo de años: Carlos Bencini y Patricio Esquivel.

La grabación de arriba, aunque sea con módicos tres minutos refleja ese clima «querendón» que marcó su presencia en todos los medios donde trabajó o simplemente cuando se dejó caer para ver a sus amigos.

Era de alguna forma el «regreso de Julito», porque su figura había marcado época en la Portales, tal como luego lo hizo en otras emisoras. Además de bromas de ida y vuelta en Fanor Velasco 11, generó de inmediato un ambiente distendido y se sacó fotos con todos los que pasábamos por el locutorio central, por noticias, otros programas en pauta o mera curiosidad. En el día de su partida, como no revisitar esos momentos donde su estampa de Rockstar irrumpía la monotonía del cotidiano pero lejos de elevarse era el primero en estirar la mano para saludar y regalar una sonrisa. Un grande.

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{#FotologStyle} Otra estrella al infinito radial

El micrófono está de luto otra vez. Ahora se nos fue Patricio Gabriel Villanueva Rodriguez. Crack de la radio nacional y con incursiones exitosas en la tv de antaño.

Curiosamente lo conocí lejos de los medios. Tenía una «botica» en la Plaza El Salto donde iba semana por medio aproximadamente a repartir en su negocio y me quede con la mejor impresión de su persona. Afable y buen tipo, podíamos tener charlas cortas pero amenas. Un caballero.

Profesionales que se extrañan por estos días donde los parámetros son otros y todo se mide por lucas.
Abrazo a su familia y seres queridos que de seguro lo extrañarán.

Nuestro tier list del #MCU: Películas de las buenas y de las otras (Parte 2)

2da Parte (11 agosto 2020)

MCU según #GeeksTrasLosEstrenos #SomosÑoñosNoPesados

Continuamos con la charla junto a Zongalo y Claudio sobre el MCU, las películas de la Saga del Infinito (2008 – 2019) y la evaluación de su subjetiva calidad.

Acompáñanos en este saludable ejercicio de compartir a distancia en medio de cuarentenas y restricciones en un año muy especial. Les recomiendo que lo conversen con amigos y manténganse conectados pese al confinamiento obligado al que estamos sometidos.

Por supuesto mi juicio personal deriva del ránking que hice hace un rato y en esta secuela del llamado «Tier List» va desde «Thor 2» (2013)  hasta «Spiderman: Homecoming» (2017).

Lo próximo es la tercera y última parte de este particular listado…

#SomosÑoñosNoPesados #MCU #TierList

[CINÉFILO PROMEDIO] «The game» – (El juego)

the game

Selecto y denso puzzle

«¿Se trata de una cinta subvalorada o fue un paso demasiado exótico para la carrera de David Fincher? Claro, porque tras «Seven» (1995), todos los ojos estaban puestos en la carrera del director y «The game» (1997) apareció como un interesante experimento, una historia para explorar pero que no fue fácil de leer por todos los públicos.

En lo personal «El juego» me gusta por lo enigmática que se muestra, lo intrigante de su narrativa extraña, incómodamente impredecible en su ritmo y lo desconocida que se torna a medida que transcurre. En general su atmósfera más densa la aisló poco a poco de los grandes éxitos de taquilla, relegándola de las luces pero guardándola como un producto particular en la filmografía de Fincher y del género del thriller psicológico.

El factor impredecible no es menor, porque si bien la incertidumbre del protagonista es lo que mueve la película, esta -intencionalmente o no- no termina de cuajar, generando una segunda incredulidad más allá de la pantalla en el espectador sobre lo que está viendo y dando paso a una franja interesante de curiosidad en torno a esa extraña situación, poco usual en films de grandes ligas o con inversión considerable.

«The game» disimula sus dudas y desprolijidades en su trama, como parte de su juego argumental pero pese a conseguir atrapar a un espectador ávido y atento, apartará sin dudar a los públicos más empáticos de una historia que no oculte tanto sus elementos, que mueva sus cartas como una constante partida de póker. En rigor aquello puede ser agotador y en dos horas de metraje es posiblemente una trampa donde no todos querrán anotarse. Quizás el principal reproche para el film.

Así a cuentagotas, moviéndose en terreno poco sólido pero jugando con las atmósferas en ciernes, «The game» saca a relucir sus pergaminos. Tacaña pero efectiva para lo que busca. Una película propia de los thrillers psicológicos, no legible para todos los públicos, como debe ser.

Recomendación: Buena. Disimula sus ripios con su propio argumento.

🔑🕵

El infame lobby: Expertos desnudan las anomalías y paradojas del actual sistema de concesiones de medios en Chile

Quienes llevamos algunos años desenvolviéndonos en medios de comunicación podemos dar cuenta no solo de las pocas y precarias condiciones laborales con las que debemos lidiar para salir adelante, sobretodo en los primeros pasos. La desigualdad de condiciones, más allá del infame mercado donde manda el dinero, en los aspectos legales, es vergonzoso.

Las concesiones radiales por ejemplo, en manos de unos pocos, con caudalosos capitales extranjeros, miradas desde lejos por una organización silente e impune como Archi y gremios desarticulados de prensa y técnicos más bien temerosos de cuidar sus inestables fuentes laborales. Promesas incumplidas de modernización, sin lecciones aprendidas del 27/F cuando las AM fueron una banda de dial que salvó vidas y llevó tranquilidad en los días posteriores a la catástrofe pero que hoy siguen en manos de charlatanes porque el país no supo retribuir su invaluable aporte a la cultura e historia del país. ¿Ustedes creen que si voy a España o Estados Unidos, como extranjero, puedo comprar 50 radios, colocarlas en un mismo edificio vulnerando el multirut y derechos laborales o simplemente hacerme de 200 concesiones radiales solo por poner más dinero sobre la mesa (o debajo) como pasa en Chile? El sentido común es vejado a diario a nuestra vista y paciencia y la pluralidad prostituida al mejor postor. Emblemáticas emisoras como Portales, Nacional, Santiago, Nuevo Mundo y otras caen ante insípidas propuestas como Radio Disney y Coca Cola FM.

En TV, hay casos que caen en el chascarro, con señales títere como Telecanal, desperdiciadas y contenidos francamente paupérrimos, lejanos a la gente, mercados visuales para el retail y el pastoreo religioso. En los otros, pan y circo sin análisis de realidad. El canal público es un chiste. No tiene reflejo radial tipo BBC, RAI, TVE para marcar un estándar oficial como lo hacen los acaparadores que «diversifican» su influencia pero si lo tuviera, dudaríamos de ellos porque claro, los llamados a hacerse cargo de esa responsabilidad no tienen la expertiz objetiva de saber llevar un medio estatal, sino pregúntenle a La Nación. Todo se vuelve un botín político.

A propósito de prensa escrita, en los pocos kioskos que van quedando es más entretenido ver los pasquines de prensa natural o los juguetes en promoción que enterarse como la modelo de turno hizo una lámpara con un tronco y un animador no pudo estacionar su camioneta de lujo. Otro bochorno. Edwards y Copesa antes solo nos imponían su visión ABC1 sesgada, ahora derechamente nos idiotizan. Son como matinales escritos, como sus guiones, sosos y una ofensa al papel donde se imprimen.

Dedico esta humilde nota a todos mis colegas de medios pequeños, independientes, pasados a llevar por los grandes consorcios amparados por la complicidad empresarial, política y gremial.

La pluralidad en la entrega de la información es básica en una democracia y construir normas y leyes contra ello es un atentado a la propia libertad de expresión y la voluntad de los pueblos. Hace más de una década se derogó el artículo 37 de la Ley de Prensa que apelaba a regular la pluralidad comunicacional. Ya estábamos jodidos en esa entonces y estamos jodidos ahora.

Senado Noticias |
Las paradojas del actual sistema de concesiones para los medios de comunicación en Chile

 

[CINÉFILO PROMEDIO] «Chicago boys»

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Ojos que no ven

«El mercado sabe». «Los mercados necesitan la orientación de políticas públicas para que sirvan a la gente». «Pinochet era más bien estatista». «Con Merino generamos de inmediato una simpatía muy especial».

Probablemente y además considerando su génesis política y económica, algunos de estos conceptos no digan mucho a un espectador en cualquier parte del mundo, pero quienes sabemos o tenemos noción mayor de lo ocurrido en Chile entre 70’s y 80’s podemos ser testigos de la polaridad generada en y post dictadura con los dispares escenarios llamados «milagro económico» y «venta del Estado al neoliberalismo y los privados». Dos lupas tan disimiles y grandes como los mitos en torno a un grupo denominado «Los Chicago boys» (2015) que inspiran a Carola Fuentes y Rafael Valdeavellano a ahondar en su historia con el valor de ser relatada por ellos mismos con otros ingredientes sutiles pero interesantes.

La mirada de contexto asoma como una línea editorial delicadamente crítica a algunos de los parámetros narrados por quienes son llamados a ser los protagonistas de esta historia, como suele ocurrir apelando a su ego, quizás de lo contrario no podrían haber contribuido como valiosas fuentes. Fieles a sus visiones de sociedad y el rol del libre mercado en ellas, al margen de la coherencia de sus principios como economistas neoliberales en distinta escala, su burbuja queda expuesta y se ven desprovistos de otros argumentos creíbles saliendo de esa baldosa, para haber contemplado -por ejemplo- aunque sea de reojo el otro Chile que se estaba pudriendo por dentro, ese cuyo suplicio teñido de sangre y silencio era la base de la nueva sociedad modelo que se estaba construyendo.

Argumentaciones irrisorias, a ratos insultantes se mezclan con una desmitificación justa para ponderar que no todos los llamados «Chicago boys» compartían los mismos principios y como en todas las cofradías, el grado de compromiso iba desde aquel ciego y sin límites, hasta los más reflexivos y críticos de los extremismos.

«Chicago boys» posee el valor del redescubrimiento con testimonios y material que sin este documental sería muy complejo de apreciar en su dimensión real. Pueden quedar fuera muchos elementos pero en la hora y media que posee, se gana su lugar para comprender el Chile de hoy desde su forzada y traumática refundación económico – social, el Estado espectador, las brechas de desigualdad y una falta de autocrítica que a ratos justifica precisamente muchos de los mitos que acarrea este peculiar grupo de estudiantes en el extranjero.

dado3Recomendación: Buena. Sin duda hay mucho más que decir sobre los efectos de los Chicago boys pero el montaje y objetivos acotados y concretos son logrados con un alto valor.

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