[CINÉFILO PROMEDIO] «Ícaro»

Títeres y principios.

Alcanzar el Oscar por mejor documental es una credencial poderosa para «Ícaro» (2017), puesto que compitió por esa categoría en otras lides y no consiguió el objetivo. Sin duda hay factores investigativos pero también políticos que pesaron en la Academia para el trofeo pero sería injusto no darle el mérito de catalogarlo como un buen producto ya que logra ser llevadero aunque quizás pierda el norte que motiva verla.

Quien haya hecho algún trabajo de tesis se identificará con el comienzo de una labor a fondo que termina decantando en otra bastante diferente. El móvil de «Icarus» es la experimentación y si bien la mantiene como tónica general, su rumbo es un descubrimiento en ascenso para el público.

Si las dos horas pueden ser un poco largas para algunos solo podrían justificarse por la atención que el documental va imprimiendo en su desarrollo, donde se da maña para tornarse como cinta de espías, thriller o thriller político, muy distante del deporte que movía el interés inicial del espectador y el autor.

Así, de modo poco ortodoxo y con un factor que muchos tildarían de fortuna en medio de un experimento lejos de lo convencional, «Ícaro» obtiene su valía, quizás dejando en el camino la premisa que movilizó sus recursos, con los que termina empatizando hasta la complicidad y provocando que se cuestionen sus principios, pero como obra audiovisual, sin duda obtiene nota más que interesante.

Recomendación: Buena. Contingente, con repercusiones y por momentos -aunque descuidada- resulta intensamente interesante.