[CINÉFILO PROMEDIO] «Star Wars, Episodio 1: La amenaza fantasma»

Fantasmas más que amenazas

Visto en retrospectiva, «Star Wars, Episodio 1: La amenaza fantasma» (1999) tiene un leve valor adicional como punto inicial de una historia símbolo de la cultura pop pero que como precuela original se ve ciertamente forzada, innecesariamente larga y sin los engranajes funcionando para darle la fluidez a una historia que se ve mejor por cuadros separados que como un todo sólido.

No es casual que la veloz secuencia de una competencia en el medio de su trama, aun careciendo de lógica por varios pasajes, termine siendo la más recordable, precisamente por ser una pausa entre los pseudo saltos comiquéros de locación e intentos de cuajar la política galáctica -que nunca llega a ser interesante- con una verdadera tira de escenas con sentido, inicio, desenlace y final acorde, algo que el resto del metraje deja inconclusos en repetidas ocasiones. Por cierto que los citados «saltos comiquéros» padecen de la verdadera gracia de las páginas de una revista de este tipo.

A la ola de críticas por el enfoque o la inclusión de perfiles de personajes como Jar Jar Binks que trajo consigo toda serie de reacciones una vez estrenada, cabe señalar que la película por si misma no termina de convencer acerca de estos y otros puntos, siendo necesarias obras complementarias posteriores para entender mejor el real objetivo de su presencia.

Con todo, «La amenaza fantasma» obtiene un merecido «meh» de parte de seguidores de Star Wars y del público general. Un verdadero pecado si consideramos el linaje de su elenco y de la historia que pregonan ser la primera piedra fundacional. Se echó de menos más química, vértigo y acción. No bastan solo las interpretaciones por separado o la magistral banda sonora de John Williams, acá realmente penaron un poco los fantasmas de su propia sombra como franquicia de leyenda.

Recomendación: Regular. Muy poco para lo que debería haber sido una cinta que anime a darle continuidad a su propia historia.

[CINÉFILO PROMEDIO] «Judas y el mesías negro»

A la sombra del elegido

En una temática que se ha reiterado como leit motiv del cine hollywoodense del último quinquenio, los temas raciales de ayer en la sociedad estadounidense nuevamente asoman como el reflejo de conflictos que aún hoy dividen grietas que quizás nunca cierren.

«Judas y el mesías negro» (2021) es una historia basada en hechos reales que juega con el suspenso, el horror de vivencias y personajes históricos y aunque es melodramática en su mirada, enfatizando los polos, califica como una buena película que si bien se basa en la temática de los derechos civiles, también  se impregna con calidad del género de thriller policial y político.

Los prejuicios de ayer y hoy inmersos en un relato ciertamente lineal pero bien matizado y de ritmo ligero considerando sus ingredientes y el peso de sus argumentos, donde dos horas pasan sin mayor fatiga para heredar un antecedente a considerar dentro de este tipo de cintas.

Si algo se le puede retrucar es algún grado de cliché o romantización de una de las partes, generar bandos marcados y sin mucho margen para las zonas grises, pero es innegable que es un film recomendable, entretenido a la vez que crudo y que suma mucho como antecedente para entender el por qué del eterno divorcio racial y social en el país del norte.

Recomendación: Buena. Más que una cinta más de derechos civiles, una mezcla sólida de film histórico con thriller policial y político. 

[CINÉFILO PROMEDIO] «Mank»

Nunca es demasiado para otra (preciosa) fábula de Hollywood

Ver una conjunción entre David Fincher y Gary Oldman amerita cualquier expectativa y el resultado de «Mank» (2021) es una exquisita obra de arte que de paso, es un deleite para los amantes de las historias de Hollywood en su construcción como tierra madre de la cinematografía comercial del mundo.

Herman Mankiewicz es un guionista cuyo pasar por la escena y la industria de los sueños valía la pena conocer y quien mejor que Gary Oldman para personificarlo de la mano de un director con calidad comprobada. Curiosamente «Mank» no tiene mucho del sello «David Fincher» a simple vista pero posee un ritmo que decanta en cada cuadro que se atribuye muy bien a su fluidez para llevar los relatos. Una variante que se posiciona como una nueva habilidad de su destacado repertorio.

A propósito de lo anterior, esta es sin duda más una película de Gary Oldman que una cinta de David Fincher, sin eclipsar en lo absoluto el gran trabajo de dirección. Y es que el británico derrocha mucho de su talento en un papel que quizás no ostente grandeza en el guión, con una personalidad simplona e incluso cargando clichés, pero la veterana leyenda del cine le imprime un carisma que se lleva toda la atención acompañado de personajes como Amanda Seyfried que aportan muy bien a desarrollar sus encrucijadas y definir su carácter.

Contrario a lo que se ve, «Mank» en el papel no es una cinta fácil pero uno de sus méritos es volverla increíblemente sencilla e interesante. Quizás es un espejo de «El ciudadano Kane» en el sentido que no aparece como una historia digna de revisar pero que en escena es absolutamente viable.

Son más de dos horas que se pasan con una ligereza envidiable, con un blanco y negro que no es mero azar y son el complemento perfecto a una trama de época, bohemia, peculiar y por qué no, disimulando tras de si una vivaz crítica a la manipulación y la ficción.

Recomendación: Buena a excelente. Tiene estilo, ingenio, calidad y un Gary Oldman de colección.

[CINÉFILO PROMEDIO] «Un príncipe en Nueva York 2» – (Coming 2 America)

El retorno del Rey, la comedia

No es solo una defensa del regreso del príncipe Akeem diciendo que este periplo no es tan malo, -de hecho se hace bastante llevadero-. Es simplemente que «Un príncipe en Nueva York 2» (2021) tiene dentro de sus parámetros un par de virtudes que es innegable le juegan a favor al momento de verla.

Todo parte por el espectador. El público de «Coming 2 America» es de nicho, generacionalmente acorde a una película predecesora que sin ser magnífica era graciosa, peculiar y marcó uno de los puntos altos de Eddie Murphy en 1988. De ahí inicia la segregación natural de los reales interesados por ver esta historia de secuela que se ríe de si misma.

Ese es uno de sus dos principales aliados; «Un príncipe en Nueva York 2» no se toma demasiado en serio, juega con los clichés, sus propias referencias y aunque incluso a veces lleva este empeño hasta el abuso, es una comedia que asume su liviandad con desparpajo y se burla de sus lugares comunes. Reflexión aparte merece un contexto tan delicado como el actual en temas raciales y de clase de los cuales se desprende con irresponsabilidad aliviadora.

El segundo factor es que traspasa la pantalla el hecho que se divirtieron realizándola y eso se nota. La buena química en los sets se traduce en un semblante acorde en el espectador. Otras anotaciones a consignar; que sea anticipable es parte del juego de «auto homenaje» y no está demás decir que su humor es para mayores de edad con creces.

¿Por qué entonces con varios puntos a favor decimos que es solo una película regular o coqueteando con lo pasable? Sin duda esto pasa por lo excluyente que resulta para los nuevos públicos. Su autoreferencia resulta en guiños entrañables a la obra original pero que marginan al resto. Es un «revival» mejor que «Bill & Ted», quizás abusando de algunos guiños a la original, calcando mucho de su propio argumento pero aún así queda relativamente bien parada.

Recomendación: De nicho nostálgico. Suficiente, aceptable, pasable. Asume cada uno de sus clichés y autoreferencias, riéndose de sí misma. Sin ver la precuela tiene poco sentido.

[CINÉFILO PROMEDIO] «La isla siniestra» – (Shutter island)

DiCaprio en la niebla

Sin siquiera acercarse a ser lo mejor de Martin Scorsese, «La isla siniestra» (2010) consigue recrear un clima inquietante durante su desarrollo, donde deja huella como un thriller psicológico que sabe seducir en sus detalles aunque en su conjunto no consiga el mismo encanto.

Y es que las mejores creaciones de Scorsese en sus múltiples obras, saben mejor con otros aspectos explicados de forma más satisfactoria, desarrollos más íntegros de personajes y tramas que por su naturaleza, «Shutter island» se ve impedida de exhibir ante el espectador. Por cierto, el apego a la novela original quizás también ha mermado el hilo propio de la historia en versión cine, que reitero, está lejos de ser una mala película pero deja ciertos sinsabores.

Puede que parte de la mueca venga de hacer poco partícipe al público de la trama; ocultar mucho y jugar con la incertidumbre hasta el punto de la desatención. Por supuesto en contraparte, el sonido, el diseño de producción y la fotografía elevan la cinta a un buen nivel pero su alcance efectivo como historia queda más en entredicho.

«La isla siniestra» es una película de momentos, de insinuaciones, de intensidad intermitente y sobre pesadillas y traumas, esto último pasa la cuenta haciendo que la pesadumbre pase al espectador y ello sumado a la curva descendente de la historia termina costándole una mejor evaluación.

Recomendación: Interesante. A ratos intensa pero irregular. Insinúa más de lo que concreta sus anhelos por ser una buena película.

[CINÉFILO PROMEDIO] «La Liga de la Justicia de Zack Snyder» (2021) – (Zack Snyder’s Justice League)

Más que buena, mejor.

Cuatro horas en búsqueda de la redención del más clásico grupo de super héroes y patrocinados por el regreso del director Zack Snyder que parece haberse sacudido lo suficiente de una dolorosa tragedia personal y las irregulares evaluaciones de su anterior «Batman vs Superman» (2016) dentro de las historias del llamado DC Universe.

Esta reversión de la cinta de Joss Whedon «La Liga de la Justicia» (2017) es a todas luces mejor. Y es que los matices son evidentes; no es el resultado de un híbrido entre dos realizadores y de las exigencias cruzadas del Warner Bros. de la época, tiene una duración que permite desarrollar y profundizar mejor muchos aspectos de la historia y como suele ocurrir con Zack Snyder, tiene su sello por todas partes, para bien o para mal, algo que a la cinta anterior le pesaba porque no tenía identidad por ningún lado.

La opulencia y cuasi arrogancia de invertir cuatro horas en una película donde argumentalmente las directrices son las mismas pero la estética y la impronta del realizador mejoran el resultado, terminan convirtiendo el film predecesor en un sucedáneo. Es decir, no solo estamos ante una propuesta que aporta por sí misma si no que opaca con creces la primera versión y le da sentido a una, en otras circunstancias, incomprensible repetición a gran escala cinematográfica. A partir de este estreno de forma no escrita, la visión de Snyder de la Liga de la Justicia pasa a ser la definitiva e increíblemente la apuesta de Whedon de hace pocos años es como si nunca hubiera existido. Insólito para la historia del cine comercial.

Acá pasan cosas distintas, hay escenas y personajes que se suman y aportan para entender mejor la génesis del relato, sin embargo también hay contras; estamos ante un director que deja seguir, que explota las ralentizaciones y cae en varios clichés que ostenta como su firma pero no siempre son adecuados. Por otra parte aún con tantos minutos y material como para desarrollar una miniserie los antagonismos aunque tienen mejores matices siguen haciendo cosas «porque si» con secuaces olvidables que recuerdan los pecados de Marvel.

«La Liga de la Justicia de Zack Snyder» (2021) es «mejor» y quizás buena, siempre dentro del contexto de su público de nicho y aún siendo aparentemente excesiva como producto, resulta un lindo desafío para los fans de sus personajes. Reitero, se trata de una película que suma pero que en rigor puede seguir dejando muecas en el público general pues más bien, competía contra su propia sombra, en este caso el film que Snyder no pudo terminar la primera vez. Ahí vence, con holgura, mas como cinta general oscila entre lo aceptable y bueno. A la larga era lo que los fans pedían, nadie más.

Recomendación: Mejor. De nicho. No es para todos. Supera la versión de 2017 y aunque es excesiva en metraje en líneas generales aprovecha bien el dilatado tiempo.

[CINÉFILO PROMEDIO] «El agente topo»

Fresca mirada a una profunda realidad 

No cabe duda que «El agente topo» (2020) de Maite Alberdi es el resultado de un trabajo bien hecho y astutamente encasillado como documental por la Academia de Hollywood. Su aparente desparpajo es una audacia poco vista en el género pero que comienza a darse cada vez con más frecuencia para despeinar la formalidad de esta área cinematográfica y exhibir realidades de diferente clase alrededor del mundo.

El adulto mayor y su relación con el medio en el ocaso de su existencia es una temática demasiado densa vista a priori y por ello resulta tan adecuada la fórmula de Alberdi para sacudirnos de esos prejuicios e introducirnos con gracia a una historia simple y profunda no exenta de peculiaridades.

En poco menos de hora y media «El agente topo» se pasa rápido. No solo genera curiosidad desde su título, donde ayuda saber poco para sorprenderse por su desarrollo sino que en el mismo relato los tiempos están bien manejados y el montaje de sucesos es tan correcto que roza lo ficticio.

Por cierto que la calidad de vida de los adultos mayores, especialmente en países en desarrollo es dura, mucho más de lo que vemos en este film pero acá el fondo no es la denuncia si no la vida misma y su curso, en esa inevitable espera del desenlace final de la existencia en condiciones que cada uno leerá de distinto modo. Un tabú de las sociedades que idolatran los años juveniles y miran para otro lado con las carencias de los que se van quedando atrás en la tecnología y el quehacer vertiginoso del mundo.

Un humor jocoso y amigable, reflexiones profundas y momentos de emotividad lacrimógena ineludibles. Así es «El agente topo», un documental que no lo parece, de apariencia liviana e ingenua pero que acierta dardos profundos de reflexión sobre nuestros abuelos y qué será de nosotros cuando lleguemos a serlo, si tenemos suerte.

Recomendación: Buena. Bien hecha. Es inteligente para introducirnos a un tabú de la sociedad actual, la vejez.

[DISCO DE LA SEMANA] [CANCIONES + RECUERDOS] «Daft Punk – Discovery» (2001)

El 3 de marzo de 2001 salió a la venta en el mercado tradicional de música que existía por esos años, el segundo trabajo del dúo electrónico francés Daft Punk, «Discovery». «One more time» fue el buque insignia de un álbum tremendo en sonoridad y que fue de la mano con esos clips animado inolvidables de «Interstella 5555».

En esa época aunque era mucho de cassettes no fue sino hasta 2004 cuando viajé a Noruega que copié en casa de mi hermana el «Discovery». Como anécdota a mi desconocimiento musical puedo decir que por mucho tiempo lo recuerdo como «Discovery UK» porque así era como venía rotulado el CD original que Jessica tenía junto a Thomas en su departamento en Oslo.

Por supuesto que pasó a acompañarme de inmediato en ese viaje. Ya traía algunos desde Chile y adquirí otros en Europa, pero por alguna razón le tomé cariño a esa copia con letras maltrechas que escribí con marcador para nombrarlo. De ahí que no lo repuse con el original ni con el paso de los años, de hecho, en la extinta Feria del Disco de Ahumada le sumé una segunda adquisición de remixes de este grupo.

Como sea, la continuidad musical de este disco «Discovery» es altamente llevadera. Estuvo conmigo en viajes de bus, tren y avión cuando tenía como 24 o 25 años y luego cuando me sonaba «OMT» en alguna pista era inevitable sentirla como propia.

Pero los años pasaron y esas salidas a bailar disminuyeron y claro, los viajes también. La vida me colocó atendiendo un cibercafé en pleno barrio universitario donde detrás del mesón por supuesto el mismo CD copiado de Noruega me acompañó incontables tardes. Turnos largos desde las 15 o 16 horas (aunque siempre llegaba tarde) que se extendían hasta el comienzo de la madrugada. Además los lectores de los computadores reconocían el disco como original, así que siempre sonaba a la altura.

Hay canciones a las que le tenía particular apego como «Aerodynamic» o «Veridis Quo» además de «Digital love», incluso «Too long» que te vuelve a mover cuando el disco pareciera va decayendo.

Dos pasajes en la vida que se me vienen a la mente al escuchar estas canciones, un viaje muy especial por mis orígenes y esas tardes y noches en el cibercafé. A estos dos puntos altos se suman muchos más instantes a los que se hace justo rendir tributo.

Por eso a veinte años de ese lanzamiento y en medio de la conmoción entre los que seguíamos a este grupo por su separación, le dedicaré algunos temas de este discazo a cada día de la semana aniversario y otros hits que marcaron la trayectoria del gran Daft Punk; «Around the world», «Robot rock», «Technologic», «Give Life Back to Music», «Giorgio by Moroder» o las colaboraciones con Pharrel Williams con quien hicieron la inmortal «Get Lucky» y «Lose Yourself to Dance»; con Julian Casablancas «Instant Crush»; con Wknd «Starboy» y «I Feel It Coming», entre otras. Se harán cortos los días.

Los tracks de este discazo en [MPBuyo] como siempre…

  1. One More Time
  2. Aerodynamic
  3. Digital Love
  4. Harder, Better, Faster, Stronger
  5. Crescendolls
  6. Nightvision
  7. Superheroes
  8. High Life
  9. Something About Us
  10. Voyager
  11. Veridis Quo
  12. Short Circuit
  13. Face to Face
  14. Too Long

[CINÉFILO PROMEDIO] «Interstella 5555: The 5tory of the 5ecret 5tar 5ystem»

Al infinito y más allá.

Ante la separación en 2021 del dúo francés de música electrónica Daft Punk es inevitable recordar que precisamente hace dos décadas el disco «Discovery» llegaba a los top de las listas musicales del mundo merced a sendos éxitos. Bueno, los apoyos visuales de aquel trabajo eran parte de una historia animada donde esta banda sonora era el 50 por ciento del todo. Un resultado -a esta altura- entrañable.

El valor de esta comunión hace extrañar que no se haya replicado dado su perfecto calce, donde en una hora y cinco minutos «Interstella 5555: The 5tory of the 5ecret 5tar 5ystem» (2003), animada por el prestigioso y emblemático Matsumoto y el estudio TOEI de Japón, relatan una aventura que no necesita más palabras o diálogos que la propia expresión de los personajes actuando al son de un disco memorable.

Por supuesto en gustos no hay nada escrito pero la cohesión de estas dos formas de arte, llegan al punto que no se distingue si el álbum musicalizó la animación o a la inversa, como fue en realidad. Clips hilados que en el fondo eran en cada track un capítulo de esta odisea espacial musical de ciencia ficción. Como decía, quizás demasiado para algunos.

El tipo de animación japonesa clásica es maravilloso de ver, mientras Daft Punk suena con quizás su mejor disco. No hacen falta más palabras. Llama la atención que pese a lo extravagante de la trama, el espectador pueda captar cómo se desarrollan los hechos. Eso exceptuando unos pocos aspectos del antagonismo que no quedan del todo claros.

«Interstella 5555» es un producto de culto y de calidad a la vez. La música y la animación van de la mano, por lo que es difícil evaluar uno sin meterse en el otro a la hora de examinar la película. Pese a estas subjetividades expuestas, hay que reconocer su valor, calidad y acierto que marcó el antes y después de un estilo de música dejando un gran álbum y un apoyo visual macizo como legado.

Recomendación: Buena. Una exquisitez de animación de la mano de uno de los mejores álbumes de música electrónica del siglo.

[CINÉFILO PROMEDIO] «Patagonia de los sueños»

Lo que la Patagonia se llevó

El cine de Jorge López Sotomayor no resulta precisamente afín al paladar de un público que por estos tiempos maneja otros ritmos y cuando hace unos años intentó como realizador rejuvenecer sus registros, lo cierto es que la experiencia dejó mucho que desear.

«Patagonia de los sueños» (2014) es menos de lo que debería. El relato es tan sombrío que rinde poco tributo a lo esperanzador de su propio título y asimismo, el tono sufriente que predomina en su desarrollo solo se intensifica con una musicalización funeraria que termina por agotar en cada cuadro. Quizás se pudo -sin faltar al guión- ser más flexible en hilar un relato más llevadero con herramientas como esa.

Mencionado el tema de los cuadros, el paisaje patagónico resalta por si mismo y es quizás el punto más alto del film de poco más de hora y media. También vale la mención honrosa a un meritorio trabajo en post producción para embarcaciones de época que dado los presupuestos acotados se valora.

Volviendo a los factores que dejan a esta película al debe hay una lista que asoma con evidencias prácticas: hay movimientos de cámara, ángulos desestabilizados y salidas de foco al menos cuestionables que distraen mucho, tomas innecesariamente largas y fuera del tono antes mencionado (no hay una sola escena de esperanza o pseudo alegría). Del mismo modo es irritante el afán por cuchichear o hablar a regañadientes, en voz baja pese a estar en espacios abiertos, lo que hacen muy complicado escuchar diálogos que son claves para un montaje que tampoco facilita las cosas.

La belleza natural de Juanita Ringeling no alcanza para disimular su falta de carácter para una cinta de este tipo, con una narración e intervenciones donde su acento argentino es casi una mala anécdota. Da la impresión que Julio Jung se pierde en un secundario de poco peso y Pablo Krogh es quien alcanza un rol más recordable. Alessandra Guerzoni se termina perdiendo en el destino absurdo de su personaje y quizás Canale debió personificar el rol de militar argentino que le calzaba mejor.

En fin, una decepcionante obra que mejor tratada y con el apoyo adecuado pudo tener mejor suerte.

Recomendación: Débil. Decepcionante para la historia. Faltó matizar los tonos.