[CINÉFILO PROMEDIO] «Bill & Ted: Face the music» (Bill y Ted salvando el universo)

Rockear para siempre

Aunque pueda sorprender, sí hay cosas positivas que decir de «Bill & Ted: Face the music» (2020). Y es que dentro de su acotado segmento de público al que va dirigida y que logrará captarla, las burradas de estos dos músicos llenos de buenas e ingenuas intenciones, les llegarán como un impensado y cuasi tierno viaje a la nostalgia que pese a ser innecesario, no se esperaba y solo termina sucediendo.

Como contexto, a fines de los 80’s y principios de los 90’s, Alex Winter y Keanu Reeves encarnaron una dupla de jóvenes músicos «cabeza hueca» pero que funcionaban tan bien como dupla que sus aventuras viajando en el tiempo en una cabina telefónica sembró recuerdos en toda una generación, por sus películas o bien por la posterior serie animada. Un binomio luego imitado pero de comedia tan blanca y transparente que rozaba la ternura o quizás lo burdo, visto en retrospectiva. Sin embargo, Reeves -que parece que todo lo que toca es oro- se embarca en este capítulo de secuela casi 30 años después y aunque parezca increíble, remonta en el tiempo fuera de la pantalla, a quienes tienen buena memoria sobre esta particular pareja.

Los inolvidables «Sementales Salvajes» regresan con una comedia de humor digno de la época del 89 – 90 que hoy podría naufragar al ridículo, pero como la película es casi una invitación solo para nostálgicos, no deja de ser curiosamente extravagante y entretenida.

Es notable que Winter – Reeves se calcen personajes obsoletos y los hayan recoloreado en una época totalmente ajena. Y más aún, es admirable que un actor como William Sadler -seguramente por nostalgia- participe en este «revival», con tantos o más pergaminos cinematográficos que el propio Reeves, siendo reconocible de inmediato en su rol original.

Como sea, «Bill & Ted: Face the music» es una cinta que al igual que otras como «Tenacius D: The Pick of Destiny» (2006) califica como comedia musical pero con un matiz mucho menos oneroso, más infantil si se quiere. Es nostalgia, humor blando y cero pretensión de conseguir algo más con su regreso que no sea un tributo a la propia historia de los personajes. Los espectadores que recuerden la trama o que vayan recordando a medida que avanza el metraje, lo agradecerán, admitirán que no es una buena película pero aún así le darán un pulgar arriba. Para el resto lastimosamente no es una opción seria para ver.

Recomendación: Regular; posiblemente olvidable para nuevos públicos, un refresco de nostalgia para los fans.