[COLUMNA] La mugre.

Suciedad, un tipo de mugre.

Suciedad, un tipo de mugre.

 Desde siempre asociamos la palabra mugre a la suciedad explícita, a la falta de aseo y algo que carece de la higiene necesaria para ser considerado limpio. Sin embargo, por estos días el término nos exige recalificarlo como tal con la posibilidad de aplicarlo a otras áreas que cada tanto diera la impresión que piden a gritos su espacio en la definición.

No es mera alusión a la justa demanda de los recolectores de basura reclamando por una remuneración digna y cuyo conflicto esta semana verá acumularse cúmulos de bolsas en las esquinas, si no también el de apreciar una vez más lo peor de lo nuestro y no limitarse sólo a cambiar de página, más bien pensar en qué hacemos y cómo reaccionamos ante ello.

Una mujer acude a una clínica por una emergencia de su marido y el doctor de turno le dice que es imperativa una intervención quirúrgica. La ley prohíbe el cheque en blanco por lo que el recinto pidió firmar un pagaré y papeles que anulan derechos otorgados. Aunque todo lo anterior es tan absurdo como cruelmente real, pasando de paciente a cliente, de persona a consumidor, este verdadero pacto con el diablo termina vaciando las cuentas bancarias empeñadas en pro de la salud de chilenos como usted o yo.

Lucrar con la salud, sopesando la vida y la muerte según los dineros en juego es tan detestable como vomitivo. Con anterioridad nació el rechazo a hacer lo propio con la educación que brinda las herramientas para que nuestros hijos puedan contar con oportunidades en un mundo cada vez más competitivo. Una herencia del modelo que no nos convencemos de modificar principalmente porque nos hemos convertido en un Chile cómodo y con miedo a las apuestas que pudieran atentar contra esa falsa tranquilidad.

Otra. Por años un grupo creciente de la población acude a recibir su escuálida jubilación a centros de pago donde a su vez, va a cancelar cuentas de servicios diversos. Personas de la tercera edad con una vida de esfuerzo a cuestas y en muchos casos, en absoluta indefensión son estafadas en su cara por cajeras que por años les quitan varios miles de pesos del vuelto. Paralelamente, el mismo canal de televisión que reveló el caso muestra la falta de ética de parlamentarios en distintos ejemplos de conflicto de interés.

Se trata de periodistas que incluso anticipan el robo de casas por parte de púberes delincuentes o muestran la realidad de estafados por Eurolatina e indemnizaciones impagas a gente que las necesita de verdad. La precariedad de recursos para inteligencia policial, leyes imperfectas y un sistema garantista de justicia penal son el cerco que rodea la impunidad criminal a menor y mayor escala en el país.

La mugre no sólo es la suciedad ligada a la higiene, es también lo que nos avergüenza, lo que no soportamos y muchas veces creemos no contar con las herramientas para erradicarla. Ejemplos hay por miles y son lamentablemente recurrentes. La realidad de los recolectores de basura es sólo una más de las manchas de mugre social que no queremos asumir en este país de auge económico, de risibles y supuestos 20 mil dólares per capita, de millonarios gastos en campañas políticas y de la quina de compatriotas en el multimillonario ránking de Forbes mientras quienes sacan nuestros desperdicios ganarían más pidiendo limosnas. La mugre y su hedor adherido nos inundan pero, en el fondo, no hacemos nada y llegará la hora en que tengamos que hacernos cargo.

*Columna para Radio Portales.cl, Los Desertores, Evavisión.cl y otros medios.

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