[CINÉFILO PROMEDIO] «Palomita Blanca»

La juventud de un Chile desaparecido.

La juventud de un Chile desaparecido.

Criticar el film nacional «Palomita Blanca» no es juzgar la obra y el legado cinéfilo de una figura consagrada como Raúl Ruiz, fallecido en Francia el 2011. No obstante, el paralelo innecesario pero inevitable es comparar su visión en la pantalla grande con la prosa original de Enrique Lafourcade inmortalizada en el icónico libro homónimo.

Con todas las limitaciones de una época diferente y de un país alejado de los grandes avances como Chile, esto sumado al natural estilo más espeso y cargado de simbolismos por sobre las explicitudes de Ruiz, da como suma una película romántica por su entorno no así por su generalidad dramática.

En una práctica habitual de otras décadas, las distancias entre actores profesionales y novatos o debutantes es abismal, y al margen del nombre de Bélgica Castro y Luis Alarcón, las diferencias son abismales y le dan cierto toque casi documental, rústico a la película.

Como una consecuencia más de lo nefasto de un gobierno autoimpuesto sobre áreas como las artes, el film estuvo perdido en bodegas y almacenado sin cuidado alguno desde 1973 hasta llegada la democracia en 1990. Sólo en 1992 se pudo restaurar y ejecutar la post producción de la obra emblemática de Raúl Ruiz, que aún con todas sus limitaciones y carencias frente a la pieza literaria, fue un aporte robado a la cultura nacional y a la imagen de al menos dos generaciones que se perdieron de un referente propio. Un atentado a las artes, a la expresión cultural, al corazón de un país y su juventud inmortalizada en el cine.

Para 1992 la cinta no pasó de ser una curiosidad. Las falencias sonoras, espesura propia del sello Ruiz y falta de contemporaneidad de las temáticas post dictadura la hicieron debutar con éxito en las salas y posteriormente perderse en el más triste, magro e ingrato de los olvidos. Algo diametralmente diferente a lo que hubiera ocurrido si en el país hubiese primado la normalidad, porque tiene pasta para erigirse como referente de una época.

Silvio Caiozzi en la fotografía de este film de más de dos horas de duración y un montaje a ratos desencantadoramente artesano completan el producto final donde sin duda quienes se roban la película son Los Jaivas, quienes musicalizan la película de punta a cabo y cuando no suenan se extraña. Son el punto alto por su calidad comprobada y mezcla folk rock, latiendo con la entrañable voz del fallecido ‘Gato’ Alquinta.

«Palomita Blanca» es una pieza icono del cine chileno, despreciada injustamente por razones políticas tanto dentro como fuera del guión, con escenas queribles, nuestras y otras inentendibles. Un producto diferente a la novela de Enrique Lafourcade que no admite comparaciones. No es fácil de sopesar junto al cine actual, más bien es necesario apreciarlo como documento y legado invaluable de Raúl Ruiz y por qué no, de los mismos Jaivas.

4 Aceptable. Un ícono difícil de digerir y comprender, pero los clásicos no se juzgan.

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