[CINÉFILO PROMEDIO] «Que pena tu familia»

Nos gustan los finales felices.

Nos gustan los finales felices.

Subiendo en algo el nivel para cerrar la saga, el realizador nacional Nicolás López baja el telón para la aventura amorosa tecnológica de Ariel Levy como el malogrado romántico Javier.

Como en cada una de las entregas, las situaciones inverosímiles, ingratas, con esa rara mezcla de sexo y sensualidad frustrada, condimentada con reiteradas traiciones desemboca en otra comedia que a diferencia de la anterior, tiene algo más de densidad sembrando interesantes semblantes en el espectador.

Con un evidente homenaje a sus predecesoras, hay inclusiones del reparto que parecen hechas casi por cumplir, así como hechos de la historia que no cabe duda generarán inquietud en quien ve.

Y es que nos gusta que los círculos se cierren, somos extraños; cuando lo hacen acusamos error en lo previsible y de lo contrario el sinsabor no nos deja en paz. De ahí la astucia de un buen equipo realizador en saber lidiar metódica y calculadamente con esos afanes, algo que en esta ocasión -con Nicolás López más concentrado en sus nuevos proyectos hollywoodenses- no se concreta plenamente.

Si bien la cinta dura poco más de una hora y media, se hace larga y a ratos confusa de su destino, que lejos de aparecer como un atractivo, redunda en esa vieja costumbre de cerrar los círculos como es debido. Y aunque el esfuerzo narrativo sólo dio para casi ‘improvisar’ un plan B (muy al estilo comedia romántica estadounidense) todo ello deja un shock por lo extraviado del mensaje final; un desfile de innumerables personajes que a final de cuentas aporta poco y nada al total.

«Que pena tu familia» reitera el hecho que abusar indebidamente de una franquicia, puede echar por tierra lo poco logrado con la primera novedosa incursión, borrando con el codo lo alcanzado casi con la punta de las uñas.

3 Regular. Puede causar perplejidad por su resolución, algo forzada.

😳

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