[CINÉFILO PROMEDIO] «Que pena tu boda»

Una lástima realmente.

Una lástima realmente.

En el medio de la saga, esta segunda parte de la penosa trilogía de Nicolás López queda al debe aunque tiene momentos donde su vigor en escena le resultan muy beneficiosos, incluso a nivel de las diferentes formas de lenguaje, sello universal de la serie.

La comedia romántica mezclada con tecnología busca -a diferencia de otros films nacionales- trascender más allá de las fronteras y en eso la transversalidad de las redes sociales es un plus. No obstante y aunque el espectador está absolutamente consciente de la trama más bien ligera, esta a veces exaspera por sus giros poco sutiles y horizontalidad.

Quizás es el punto más criticable dentro de esta secuela. Su falta de profundidad que se suma a uno de los fuertes de la primera película y que se extraña: su hilaridad. Incluso ese punto alabable en el debut tan ausente en esta pasada, aún forzado no provoca ni siquiera una mueca, menos aún emoción… y si bien la vida misma puede ser así, al plantear una comedia romántica moderna en la pantalla grande, se esperaría un poco más.

Tal vez en el extranjero no se distinga, pero la segmentación social tan ajena al entorno real del santiaguino también es una contra. Historias que alejan de la cotidianidad e identificación a parte del público objetivo. Nota aparte para el mercadeo sin máscaras que plantea una suerte de ‘vaca’ o ‘remate de espacios’ para poder financiar el cine chileno, una triste realidad.

Las actuaciones -algunas muy monótonas- no varían en demasía de la primera parte y vale la mención para Andrea Velazco, quien en este episodio está un peldaño por arriba. Digamos también que el guión en si mismo, no exige en demasía o permite explotar mejor cada uno de los personajes y los mantiene en esa mencionada horizontalidad que marca la cinta.

En resumen, un escalón necesario para llegar al momento final pero que lastimosamente se aborda más como un mero trámite, y para colmo cuando parece marcar distancia de otros grandes referentes clásicos, marcando así su diferenciación generacional… se nos cae directo a un lugar común.

2 En deuda. Una película ligera, para fans pero de menor alcance que la anterior. 

🙁

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