[CINÉFILO PROMEDIO] «Star Trek: Into Darkness»

Más allá en humanidad.

Más allá en humanidad.

No cabe duda que J.J.Abrams se ha adueñado de la franquicia de Star Trek imprimiéndole su sello personal, lo cual estará sujeto a la crítica en diferentes niveles: público general, crítica ‘especializada’, fanáticos fundamentalistas.

Ya en la primera entrega que generalmente suele ser como todas las introductorias, algo lenta y rayando en lo explicativo, el perfil de cada personaje quedó definido y en esta secuela las premisas obedecen ese libreto, como siempre con Spock como punta de lanza. Esto porque aunque no sea el héroe vistoso, es quien le da notoriedad e identidad a la marca Star Trek.

Sobre la historia en sí, de comienzo ágil, las aventuras de Kirk y su equipo dejan posteriormente por mucho el espacio sideral y se centran en un contexto de conflictos más personales, obviamente interferidos por la naturaleza de ciencia ficción del film.

Quien dijo que las segundas partes no son buenas estableció una premisa muchas veces insuperable, pero aquellas que lo logran como en esta ocasión, sólo motivarán que las expectativas aumenten a medida que la saga avance. Eso si, los mencionados fanáticos tendrán reparos.

Entre los ‘peros’ de los fans del Enterprise, de seguro estará el cuestionamiento a algunos dogmas de la idealizada tripulación, donde por ejemplo para el resto se agradecen diálogos con humor sagas y fuera de los acartonamientos de otras décadas, sin embargo ello puede herir susceptibilidades.

«Into Darkness» no lleva a la nave a odiseas a los confines del universo, con efectos desopilantes o explosiones en vacío, más bien es una aventura a menor escala, más acotada y reducida pero no por eso menos entretenida. Posiblemente algunos habrían esperado más, pero J.J. fue hábil en -para variar- delimitar sus ambiciones a una escala más alcanzable.

Aunque con tantos recursos pueda resultar contraprudecente indicarlo, esta secuela es más humilde que su predecesora. Sus momentos de ironía lúdica son en gran parte un ingrediente que se deja ver con mayor notoriedad. Bastante de eso pasa por el británico Scott Pegg, quien también tiene réplicas en Chris Paine y Zachary Quinto, como dije, el real corazón de la marca Star Trek.

4 Aceptable y más, pero el sello personal del director y el elenco puede molestar a los más puristas y ávidos de los efectos estelares.   🙂

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