[CINÉFILO PROMEDIO] «Stefan vs Kramer»

Sólo para Chile.

Sólo para Chile.

Aunque el bombo y el ‘boca a boca’ fue intenso acerca de esta película el año 2012, hay que asumir que la caja de resonancia de Chile es muy reducida para hablar de éxito, pese a ser un film que logró distribución a nivel internacional, donde por razones obvias el efecto fue severamente menor.

Stefan Kramer es un gran comediante e imitador chileno. De ahí parte la génesis de esta cinta y a diferencia de sus predecesoras en el humor nacional, por ejemplo «Che Copete» (Ernesto Belloni), esta nueva película la supera con creces aún con las limitaciones regionales chilensis.

Es cierto que hay una corriente lúdica (no de gags) que encabezan jóvenes realizadores como Gustavo Ortíz (‘El limpia piscinas’) o lo que se viene con «El Club de la Comedia» («Barrio Universitario»), pero otros como Nicolás López (‘Promedio Rojo‘, saga ‘Que pena…’) han ido más allá creciendo y diversificando las temáticas a niveles impensados y muy alentadores.

Por eso «Stefan vs Kramer» corre por otra vertiente, una más global y a diferencia de otras, familiar. Siempre encasillada en un conocimiento del imaginario restringido a nivel país, el actor y comediante despunta con algunos momentos de inevitable risa y en eso ayuda mucho el contexto de la sala de cine, pues lo gracioso se ve enfatizado cuando el murmullo es general.

Aunque hay apariciones en las imitaciones ‘muy de la nada’, el guión de Lalo Prieto, Sebastián Freund y el propio Kramer, tiene el mérito de no ser presuntuoso y se limita a una historia directa, sencilla donde los personajes imitados son las poleas que hacen más llevadero el tiempo y van empujando cada cuadro, que a ratos parecieran de modo independiente tener su propio remate.

Las caracterizaciones tienen la pericia por todos conocida (faltó un cara a cara como en el trailer entre Bielsa y Piñera) y el maquillaje va de la mano. El abuso de exposición en algunas marcas comerciales puede entenderse a ratos por lo difícil de financiar el cine en Chile y por último añadir que la duración es correcta: poco más de una hora y media.

«Stefan vs Kramer» tiene méritos innegables. No es para filosofar o ahondar en análisis que nadie leerá, pero significa un triunfo notable para el actor y su equipo, quienes además de levantar la imagen de algunos imitados, se hacen de un antecedente de respeto en su curriculo. Mención para Paloma Soto, la esposa talentosa y abnegada, que además de guapa deja la impresión que merece una oportunidad en el mundo real.

4 Aceptable. No para públicos exigentes y limitada a territorio nacional. En casa aminora su efecto.   😉

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