“Agustín Edwards tiene un rol bastante siniestro en la historia”

"El decano omite".

«El decano omite».

*Fernando Villagrán, guionista y productor del censurado documental “El diario de Agustín”.

*Luego de años esperando la frustrada exhibición en televisión abierta de la polémica película sobre El Mercurio y su rol en los últimos 50 años de la historia política de Chile, realizado junto a Ignacio Agüero, hoy Fernando Villagrán ve con resignación el siguiente paso del caso en la Justicia, luchando por algo simple y a la vez complejo: que Televisión Nacional respete el contrato que firmó para emitir el film y que derivó en una suerte de secuestro artístico desde el 2010.

por Christian Reyes
Twitter: @Buyinski

Conversar con el periodista y escritor Fernando Villagrán antes y después de su más reciente aparición televisiva es prueba de la importancia y alcance que tienen los medios tradicionales como la señal abierta para la difusión de contenidos. El documental “El diario de Agustín” que realizó en conjunto con Ignacio Agüero el año 2008 y que se adjudicó varios premios en el camino, el 2010 fue adquirido tras duras negociaciones por TVN, en un contrato para exhibirlo masivamente, algo que inexplicablemente la estación estatal optó por incumplir.

Al margen de las determinaciones en el llamado ‘canal de todos los chilenos’, son precisamente los miles de personas que desean ver la cinta o aquellos que desconocen su existencia como para poder interesarse, los principales damnificados con esta determinación que no obstante las tres partes involucradas también ha dejado otros daños colaterales. Uno de los últimos bochornosos episodios relacionados, ocurrió hace poco más de dos meses cuando Natalia Arcos, hasta entonces directora de la señal cultural de cable ARTV, avaló la transmisión del documental con los respectivos anuncios. Sin embargo, horas antes del estreno en pantalla este fue cancelado. Al dejar el medio que la cobijó durante cinco años la profesional, dolida, sostuvo: “Si El Mercurio existe, entonces que no desaparezca ARTV’”.

El histórico lienzo en la PUC a finales de los 60's.

El histórico lienzo en la PUC a finales de los 60’s.

Por estos días cuando muchos sienten que el nuevo Chile está libre de temas tabú y de la censura, esta última emerge en un modo evolucionado, nuevo, tomando lo que se quiere evitar difundir, comprándolo y con ello arrebatándoselo al resto. Así y todo, Ignacio Agüero y Fernando Villagrán asistieron como invitados al programa “Mentiras Verdaderas” en La Red TV. La acogida fue más que positiva ante la exhibición de fragmentos del documental de 80 minutos, pese a lo cual por ejemplo, los comentarios en Twitter no pudieron ser leídos al aire debido a su contenido contra los colegas de TVN.

“El origen del documental fue bien preciso como surgió. Junto con el director Ignacio Agüero acudimos el año 2005 a una exposición que hizo la psicóloga Elizabeth Lira, quien era integrante de la comisión Valech, y en una parte de la conversación se refirió al rol que habían jugado los medios de comunicación, los grandes medios escritos en los crímenes de la dictadura. No sólo en la postura sino en el involucramiento de montajes para encubrir crímenes. Producto de esto nos dimos cuenta que obviamente hay muchas investigaciones, libros y ensayos de la época pero en términos audiovisuales no había nada, menos referido al señor (Agustín) Edwards. Conversando y asumiendo que Agustín Edwards Eastman era un personaje y testigo clave en la historia de Chile, nos propusimos hacer algo”, recuerda Fernando Villagrán, guionista y productor del documental, quien coincide con Ignacio Agüero en que el interés de los jóvenes fue y ha sido vital tanto en la génesis como en la posterior difusión clandestina de la obra.

“…en general el poder mediático hace que el resto tienda más bien a anularse que a competir”.

“Decidimos que lo mejor era hacerlo por la mirada joven, de los que no vivieron esa época. Optamos por hacerlo con una mirada de presente y que quienes indagaran estuvieran libres de los prejuicios naturales que nosotros como creadores teníamos sobre la historia de El Mercurio, porque podríamos haber hecho un guión quizás, haber inventado algo, pero el resultado habría sido distinto. Fuera de ser un trabajo muy riguroso, sin un afectado entre comillas, sabíamos que era un poder fáctico que operaba muy brutalmente y como historia del Mercurio, su vida interna y las reacciones ante cualquier cuestionamiento son evidentes” asegura el co-realizador del documental, algo resignado a lo que describe como una suerte de ‘pacto de no agresión’ entre grandes medios: “Sabíamos que iba a ser difícil. Teníamos muy pocos aliados que considerar en esto ya que en general el poder mediático hace que el resto tienda más bien a anularse que a competir”.

Obviamente y según describe Fernando Villagrán, existían ciertos hechos ineludibles en la historia de El Mercurio que había que asumir. Hitos en la historia del país, “de los sesentas –el mítico lienzo en la Universidad Católica “El Mercurio Miente”-, la reforma agraria, lo que pasó con el gobierno de Allende. Interesaba puntualmente que los estudiantes abordaran el comportamiento directo de El Mercurio en crímenes contra los Derechos Humanos”, sostiene el periodista quien lamenta la mirada que tiene la elite política transversalmente; con una derecha sin interés de hablar de su relación con la Dictadura y los ex opositores que hoy según describe, se rigen por “el arquetipo político que es mirar hacia adelante y lo de la memoria está ahí, pero solo como ejercicio para los artistas e intelectuales”.

No es la primera que compran una película y no la emiten. Pero este tiene que ver con un personaje vivo e intocable de la elite".

«No es la primera vez que compran una película y no la emiten. Pero este tiene que ver con un personaje vivo e intocable de la élite».

Cada aparición en medios de comunicación masiva sobre el injusto castigo de omisión al documental de Agüero y Villagrán provoca una ola de invitaciones a regiones y a diversas exhibiciones y foros sobre la película. “Es bien impresionante” confiesa Fernando. Pasó con CNN Chile y ahora con Red TV, lo que los ha obligado a discriminar un poco, pues cada uno desarrolla otras actividades eclipsadas por su obra del 2008. “No vamos a desistir. Hay un agotamiento de arrastrar el tema pero mientras no se consiga que una cinta cierre su ciclo y no se exhiba como cualquier trabajo destinado al público… eso no va a pasar. La televisión abierta que es el medio más masivo”, asegura.

¿Les molesta el rótulo de ‘polémico’ o esto beneficia su propósito?
-“No. Es muy difícil medir también si eso ha beneficiado porque no ha sucedido (la exhibición en TV abierta). A mí no me cabe duda que provocaría un impacto, pero las razones de contexto político, pragmatismo y la tendencia a eludir temas de la memoria no sería tanto. La polémica tiene que ver no con lo que la gente ha visto –más allá de las plataformas en Internet y otras- sino porque no ha podido ser exhibida masivamente y eso provocó la reacción de los ‘sacristanes’ más que del propio Mercurio. Uno supone que es un poder que opera, pero la polémica ha estado por la reacción de TVN fundamentalmente. Si se hubiera exhibido como dice el contrato tres veces al año 2013 ese sería otro tema, pero hay una polémica y a nosotros no nos queda otra que insistir”.

Otra de las cosas que genera desencanto en Fernando Villagrán es el triste rol de quienes podrían eventualmente defender el derecho artístico de los realizadores no sólo de exhibir su obra, sino de hacer cumplir el contrato que se firmó para ello. A la ambigüedad del Consejo Nacional de Televisión sobre contenidos que aún no se emiten, se suma el rol casi decorativo del Colegio de Periodistas o de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados, que si bien llamó al presidente del directorio de TVN para consultarle del tema y a los propios realizadores, la sesión ni siquiera salió al aire por la señal televisiva del cable.

“…es conocido que cuando (Edwards) quería hablar con un ministro de la Concertación, lo que hacía era ‘citarlo’ a hablar con él. Se ha movido en las sombras. Intelectualmente es primitivo, gran negociante. Es bastante siniestro su rol en la historia y habla muy mal de la élite y los gobernantes que avalan ese rol”.

“Yo he podido entender que esto pasa porque efectivamente no es una mera frase que aquí opera un gran poder fáctico. Tremendamente poderoso. A esta altura yo entiendo pero algo tiene que pasar para que esto (una suerte de cofradía) se rompa”, sostiene el productor de ‘El diario de Agustín’, señalando que si bien Agustín Edwards Eastman no ha hecho le menor gesto de autocrítica, sí en el futuro las decisiones sobre el conglomerado medial recaen en su hijo Cristián, tampoco se ve que aquella situación varíe.

¿No es contradictorio que alguien que ha hecho su imperio a base de entrevistas y comunicaciones no conceda entrevistas y las prohíba a su entorno?
-“Es claramente una anomalía. Yo creo que es un tipo que necesita estar blindado, tiene tal poder y lo tiene tan legitimado que siente que no tiene que dar mayores testimonios. Su influencia la juega cotidianamente en un cierto ámbito de secretismo, refiriéndome a que es conocido que cuando quería hablar con un ministro de la Concertación lo que hacía era citarlo a hablar con él. Y lo hace un tipo que se ha movido fundamentalmente en las sombras. Intelectualmente -por lo poco que hemos podido apreciar, investigar y aproximarse- es bastante primitivo, un gran negociante y un personaje fundamentalmente político, que se mueve en las sombras y no necesita más para ejercer su poder. En ese sentido es bastante siniestro su rol en la historia y habla muy mal de la elite y los gobernantes que avalan ese rol”.

'Caso de los 119'. Un montaje para encubrir la muerte de opositores al régimen.

‘Caso de los 119’. Un montaje para encubrir la muerte de opositores al régimen.

Los casos relatados en la hora y veinte minutos de documental, que incluso cuenta con fondos de gobierno para su realización (…), va narrando con testimonios y documentación episodios que no sólo se remiten a la época después del golpe de Estado de 1973. Para Ignacio Agüero lo innegable de sus argumentos pasa también por la incapacidad del grupo Edwards de negar o rebatir lo que se expone. Algo que confirma Fernando Villagrán: “El dueño de medios más importante de Chile se mantiene en la nebulosa y no es motivo de discusión pública porque ellos controlan esa discusión; otorgan y quitan visibilidad, lo que hace que nadie tenga interés en enemistarse porque no quieren recibir el castigo de El Mercurio”.

La intransigencia editorial, portazo a los matices como en la salida del histórico Arturo Fontaine del periódico. “Algunos decían que Fontaine sale pagando los platos rotos en el documental, pero por su postura algo más de apertura en un momento Edwards lo echó, lo humilló. Él funciona como un patrón de fundo muy poco sofisticado” recuerda Villagrán. Imposible omitir el vínculo con los organismos de seguridad chilenos y estadounidenses, así como los burdos y desfachatados montajes cómplices de la dictadura, como el crimen de Marta Ugarte o la macabra Operación Colombo con 119 miristas supuestamente muertos entre ellos.

Ignacio Agüero lo dijo sin pudor por televisión: “Hay mucho del pasado por contar. El caso 119’, es algo muy fuerte que involucró a muchas familias que siguen sin saber qué pasó con sus familiares y El Mercurio fue muy inmoral sobre eso y no ha dicho nada. Eso hace pensar que estuvieron de acuerdo con esa acción de la DINA. La película lo muestra muy bien. En la muerte de Marta Ugarte se revela como El Mercurio actuó como articulador de crímenes. Encubriendo, siendo cómplice de los crímenes de la DINA”.

“Es manipulación. Medios sirviendo a una emergencia de la DINA porque en ese caso (Marta Ugarte) fue un cuerpo que apareció del mar. Es macabro. El decano omite” concluye Villagrán.

Versión escrita.

Versión escrita.

El 2009 LOM Editores y el Instituto de Comunicación e Imagen de la Universidad de Chile, importante actor del documental editaron un libro basado en el film, ahondando en cinco casos emblemáticos contra los Derechos Humanos por encubrimiento y manipulación de información de parte de El Mercurio. Ese mismo diario cuyo dueño según Fernando Villagrán e Ignacio Agüero, debe estar tan harto del tema de la película como ellos, porque como explican, ‘quien pensó que le hacía un favor a Agustín Edwards censurando, ha provocado todo lo contrario’.

Sin duda se puede hablar y escribir mucho sobre este tema, tanto como la historia del propio Mercurio. Pero sin duda y paralelamente a la desigual lucha legal por concretar su contrato con TVN o escuchar mejores ofertas, el principal triunfo de estos realizadores chilenos es según el propio Fernando Villagrán, poner en el debate que falta mucho por transparentar: “Chile carece de pluralidad y el lastre para superar las actuales condiciones es el oligopolio de medios que existe”.

*Fernando Villagrán, ingeniero comercial U.Chile, periodista USACH, ex subdirector Revista APSI, ganador Altazor 2003 por “Disparen a la bandada” (Artes Literarias, Ensayo Literario), gestor programa “Off the Record” (ex UCV-TV y actual Canal 13C). Correalizador del documental “El diario de Agustín” (2008). Actualmente es director de la Fundación Felipe Herrera.

Afiche Oficial.

Afiche Oficial.

*“El diario de Agustín” (2008).
Premio Coral, La Habana, Cuba 2008.
Mejor documental Atlántida, Uruguay 2008.
Pedro Sienna, premio público 2009.
Altazor, mejor documental 2009.

*Entrevista publicada en Revista Evavisión Cultural n°5, julio 2013.

Deja un comentario