[CINÉFILO PROMEDIO] «Lo imposible»

Cuando las palabras sobran.

Cuando las palabras sobran.

Hacía mucho rato que no aparecía en pantalla una película que remeciera tanto los sentidos sin necesidad de mucho diálogo. Es cierto que cae en algunos clichés, especialmente en lo sonoro, pero al margen del morbo por ver el momento exacto en que se desata la tragedia está la búsqueda cargada de ese virus propio de nuestra fe como es la esperanza.

En una hora y tres cuartos, Juan Antonio Bayona no escatima en recursos para buscar arrasar las emociones del público con la misma voracidad de un tsunami y en una tierra como la nuestra, esas tragedias naturales nos tocan con particular sensibilidad, evocando recuerdos que aunque dolorosos sabemos que no podemos olvidar porque inevitablemente sucederán otra vez.

Por cierto, la cinta también pudo llamarse ‘Inevitable’ pero ‘Lo Imposible’ también justifica la elección. Es una cinta de humanidad, de esperanza y de lecciones de vida. Claramente hubo miles que no corrieron una suerte tan benevolente, pero tan habituados a los efectos especiales abrumadores en películas de catástrofes, en esta ocasión Bayona sitúa su obra más por el camino de «¡Viven!» que por el de la corriente de Bay o Emmerich.

«Lo imposible» aún con todo lo anticipable de su guión consigue su objetivo, sensibilizar. Nos despoja de lo material, los prejuicios, las creencias y nos sumerge a lo profundo de lo humano. De la pequeñez del ser y a la vez la inmensidad de la voluntad. De cuánto el creer nos puede soportar la existencia cuando todo apunta en sentido contrario, cuando lo más fácil es rendirse y vagar a la deriva.

La película tiene ripios, pero sus aciertos eclipsan el resto. Sus tomas, especialmente las aéreas llegan al punto de causar perplejidad. Precisamente esto sumado a la fotografía contrastante de un paraíso destruido y la mencionada sonoridad son -con la gestualidad de los protagonistas-  el núcleo de la cinta. Los diálogos no se extrañan, todo ya es suficientemente explícito y tanto Naomi Watts como Tom Holland (tremendo) merecen loas.

Basado en hechos de la vida real, aquel año 2004 también chilenos fallecieron en esa catástrofe. Por eso incluso a muchos se les pueden acabar las lágrimas a la hora de llorar, porque el karma emotivo de este film se extiende por mucho rato, más de lo que estamos acostumbrados pero tanto como a veces dura la vida misma.

5😀 Plausible. Tremenda. «Lo Imposible» es al mismo tiempo la pequeñez y la grandeza del ser.

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