[CINÉFILO PROMEDIO] «Big Boys Gone Bananas!*»

Los chicos rudos esta vez usan sus recursos.

Los chicos rudos esta vez usan sus recursos.

Al margen de las notas correspondientes a la apertura de una nueva sala en Santiago y la entrevista con el director de esta cinta, llega la hora de analizarla también desde el punto de vista crítico y del espectador. Otra patita más de nuestra respetable sección «Cine Práctico», sólo con tips y respetando el secreto de la trama.

Ingenuo o no, el sueco Fredrik Gertten no dimensionó la batahola que generó su pieza «Bananas» de 2009. Juicios, una campaña disfrazada de cordial pero muy cruda de parte de una transnacional y finalmente la prohibición de exhibición para su trabajo en Estados Unidos son entonces el motivo para que el realizador vuelva a la carga esta vez con  «Big Boys Gone Bananas» (2011), relatando la tortuosa  historia que significó para el cineasta y su equipo hacer valer sus derechos en un país que se jacta ante el mundo por ello.

El potencial de los documentales es precisamente su contenido humano, real y cercano, al margen de las diferencias descritas. Una de las características de esta modalidad es además que su trama se permite ser más abierta que los títulos del cine comercial, la diferencia está en el montaje y el modo en que el director va narrando la historia que desea contar, en este caso muy de cerca.

Como una suerte de making off de sus desventuras, Gertten testimonia sin grandes juegos ni preámbulos los sucesos que lo mantienen en incertidumbre por meses, incluso más de un año. Su serenidad externa se contrasta con la procesión interna y que por ejemplo se deja ver con mayor factor emotivo en su equipo de WG Films. Los nórdicos no son famosos por su expresividad y eso queda impreso. La emotividad es secundaria pese al fondo original del problema central, del indefenso ante una multinacional, ya que es opacado ahora por el debate de la libertad de expresión, por ende se trata de una apelación a la conciencia crítica más que sentimental y donde la historia es el centro por sobre los detalles.

A tanto así llega esta propuesta, que el atacado, así como en «Bananas!*» fueron los campesinos nicaragüenses en esta pasada es el propio director sueco y su equipo, y aunque no figure, su contraparte abarca gran parte del antagonismo.

Mencionar no un giro, pero sí una torsión del destino es revelar el hilo conductor que decanta este film de 90 minutos exactos. Sin embargo, cabe consignar que Fredrik Gertten sabe mostrar momentos donde la desfachatez queda en evidencia y otros donde la jocosidad es para asombrarse, todo en el marco del problemón que vive su entorno. Quizás un flanco que pudo ser mayormente explotado es el del abogado Juan Domínguez, que pese a estar también en el ojo del huracán es mencionado sólo someramente.

La pugna judicial entre Gertten y Dole es el eje de este film. Recomendable para reflexionar pero impensable de cuestionar. Se trata del sistema en que vivimos y donde parece que no tenemos retorno y la ley del dinero se impone a vista y paciencia de todos, por encima y debajo de los gobiernos.

Debería ser el cierre del capítulo bananero de este director, donde se rescata su ejemplo a seguir pese a que en sus propias palabras ganó consigo mismo pero también perdió bastante y esa es una experiencia de vida que hay que tener en cuenta.

5🙂 Buen documental que refleja y deja en evidencia el poder del dinero pero que no alcanza a cerrar el círculo narrativo que conllevan las emociones.

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