[COLUMNA] El real abandono.

¿Justo festejo o cálculo político?

¿Justo festejo o mero cálculo político?

Ya han pasado varios días desde la aprobación en la sala de la Cámara de Diputados a la acusación constitucional contra Harald Beyer, por avalar el lucro en la educación y abandonar por tanto sus obligaciones como secretario de Estado. Sin embargo, una de las postales más peculiares de aquella jornada en el hemiciclo fue la celebración sin tapujos del bloque opositor que permitió visar el cese temporal del ministro en su cargo a la espera de lo que decida el Senado.

Sí efectivamente lo ocurrido es un triunfo ‘para el país’ queda muy entredicho. Cierto en cambio es que haber conseguido una mínima señal de unidad en una oposición muy disgregada en los tres años que han trascurrido de gobierno de derecha les resulta positivo. Un oasis considerando que los nombres para la venidera primaria están prácticamente definidos pero en cuanto a programas, las propuestas se aprecian bastante disimiles.

Volviendo a la acusación constitucional, a Beyer se le acusa de infracción al principio de probidad administrativa y omitir el cumplimiento de sus obligaciones ministeriales. Aunque queda de manifiesto que esta labor antes se desarrolló con particular parsimonia, el amnésico bloque de centro izquierda sostiene que la autoridad dejó de fiscalizar las actividades del sector del Ministerio de Educación y no hizo un control jerárquico de los órganos sometidos a su dependencia. Abrumadores cargos que sin embargo el suspendido secretario de Estado alega no existen, pero cuyos antecedentes aparentemente daban lo mismo ya que primó el criterio político, «de la peor calaña» indicó.

A diferencia de las funciones propias de los diputados, en el Senado corresponde el pronunciamiento no de los antecedentes y la investigación misma, si no en la evaluación de esta, como jurado y para algunos como juez. En definitiva se puede sellar la destitución de Harald Beyer y su salida del gabinete, marginado de cargos públicos por cinco años. Por eso las esperanzas del oficialismo son cerrar un lobby exitoso y a la vez, solicitar la marginación de la votación de los senadores Gómez, Zaldívar y Alvear a quienes se les sindica con vínculos en la educación superior privada.

Por su parte los diputados Chaín, Nuñez y Monsalve defenderán su victoriosa postura ante el Senado. Ese triunfo que los llevó a enarbolar la bandera nacional y abrazarse como si se hubiera aprobado una ley de esas que duermen hace años en el Congreso Nacional; un Acuerdo de Vida en Pareja largamente anhelado, sanciones reales a quienes estafan al Estado con beneficios que no merecen, desigualdades ridículas en las patentes entre el retail y las pymes, y otra serie de proyectos que el país agradecería. En cambio tenemos festejos por sacar a un ministro presumiendo incompetencia.

Quizás la verdadera irregularidad y real abandono de funciones es aquel que ha sido omitido por los propios parlamentarios, obnubilados por sus tintes políticos, donde Harald Beyer ha pecado de soberbia al no reconocer que dejó de concretar un anhelo importante de los actores involucrados en el largo y tedioso conflicto de la educación: simplemente ser escuchados. Si bien el suspendido ministro podría esgrimir -como hasta ahora- que de lo que se le acusa no está en ninguna ley, poder oír a los estudiantes y a los profesores era imperativo para alguien consciente y conocedor del tema y de la naturaleza de las diferencias en cuestión. Beyer participó por años en distintos gobiernos de comisiones consultoras al respecto y debió saber por ende que si algo andaba mal sería el primero en ser cuestionado. De ahí también lo extraño de su sorpresa y enojo ante lo sucedido en un coliseo político como es el Congreso Nacional.

Lamentablemente e independiente de lo que ocurra en el Senado el lunes 15 o el martes 16, si la suspendida autoridad hizo o no hizo sus deberes pasará a ser una simple anécdota, ya que de ser marginado de su trabajo este podrá ser hecho por otro funcionario, mientras los principales perjudicados, los estudiantes y sus familias, seguirán siendo los grandes afectados del real abandono. Ese que toma palco al ver banderas en el hemiciclo, puños en alto y recriminaciones entre coaliciones mientras pasa el tiempo y sus deudas y problemas se siguen acumulando. Ese señores, es el verdadero abandono de deberes y ante esa negligencia sí los responsables tuvieran que salir de sus cargos, serían varios los cupos que quedarían disponibles.

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