[CINÉFILO PROMEDIO] «Battleship»

¡Abandonen la nave!

¡Abandonen la nave!

Es muy fácil descalificar esta película pero pese a toda la severidad con que fue tratada por la crítica especializada, hay que concederle un deslumbrante despilfarro de efectos especiales que ya se quisiera Emmerich, Michael Bay y que huele mucho a déja vu de «La Guerra de los mundos» versión Spielberg, pero al ridículo.

Todo lo relacionado con Peter Berg en realidad no tiene antecedentes muy favorables; Tesoro en el Amazonas o Hancock por nombrar solo dos bodrios. Y en esta pasada en realidad el resultado no es mejor, salvo por ese bichito de efectos especiales que al parecer al realizador le quedó gustando luego de la cinta donde tuvo el honor de dirigir a Charlize Theron y Will Smith, y que ahora exprimió hasta más no poder.

Del juego de Hasbro que inspiró la película, sólo el nombre. Es una libre adaptación que termina en cualquier cosa, entre apocalipsis, transformers y varias escenas como para decir «¿Qué diablos?», pero donde es preferible no darle mucha vuelta a las contradicciones del argumento, que pese a todo se esfuerza por no dar respiro.

Las actuaciones aunque son muy típicas de estos films, es decir, absorbidas por las explosiones, merecen una mención especial por algunos casos particulares. Liam Neeson le da peso al reparto, no hay duda, pero no se engañe porque más que una actuación, lo suyo es más bien una ‘participación especial’. Lo otro para consignar son las chicas: Rihanna y Brooklyn Decker. La cantante curiosamente logra personificar relativamente bien su papel, quizás por su mejor roce con las artes interpretativas más el plus de su belleza, sin embargo, la rubia y novia de Andy Roddick –aunque sea espectacular- deja mucho que decir con su rol. Supongo que a nadie le importó que una modelo de Sports Illustrated no tuviera idea de actuación, después de todo el mismo Michael Bay tuvo como protagonista en ‘Transformers 3’ a un ángel de Victoria Secret.

En resumen una cinta que pintaba para algo más, como tantas otras, pero que se pierde en un agujero que la hace sólo recomendable para niños ñoños, públicos amantes del cine absurdo y fans de la tecnología.

Me gustó en parte la música. Eso sí, los guiños a éxitos clásicos funcionan mejor en otros films y no por eso van a levantar una película cuando la leche está cocida y hay por lo menos treinta minutos de más.

2🙁 Festín de efectos especiales. Ñoñez tecnológica.

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