[CINÉFILO PROMEDIO] «Pánico y locura en Las Vegas» – (Fear and Loathing in Las Vegas)

Caricatura de la distorsión sin costos.

Caricatura de la distorsión sin costos.

La estética y estilo propio de esta comedia negra son bastante atrayentes, sin embargo su falta de fondo trastoca un poco, quizás el objetivo mejor logrado de esta película clásica hecha en 1998.

Terry Gilliam, su director, cada tanto nos entrega alguna cinta poco convencional y que a veces cuesta digerir, y en esta pasada no es la excepción. De hecho, darse el gusto de contar con Johnny Depp y Benicio del Toro entre otros, marca parte importante del gusto de la fanaticada que aprecia ver astros en tramas que, aunque no tengan pies ni cabeza, proponen algo alternativo. Ellos en todo caso, aunque orillan lo sobreactuado, sacan aplausos.

Traducida como «Miedo y asco», «Rock’n roll en Las Vegas» y «Pánico y locura en Las Vegas», tantas versiones para el título marcan la pauta de lo difícil de calificar este film, sin mucha estructura, orden de montaje ni menos fotografía. Todos bajo la frazada de que es la droga, en sus múltiples formas, la que hace ver cosas donde no las hay.

Quizás ese mundo desconocido para muchos -al menos tan en profundidad- es el aval de Gilliam para mostrarnos en su modo particular y rosando el mal gusto, que lo disparatado también debe tener cabida en el amplio espectro del cine actual o de aquel de fines de los 90’s.

Mención especial para la banda sonora, mezclando las luces de Las Vegas con mucho Tom Jones y el eterno Somebody to love de Jefferson airplane, representando épocas más abiertas al desdoblamiento de la mente y el cuerpo.

No cabe duda que todo lo original de la cinta se confronta con su falta de hilo conductor, algo que sea más que ‘drogas por drogas’. Lamentablemente fiarse de ‘el que esté libre que tire la primera piedra’ no basta para hacer de esta una gran película. Sí curiosamente lo es de culto, que no es lo mismo y los que pudieron recrear la novela original lo agradecerán. Por mi parte, la psicodelia y la experimentación son buenas, pero en esta ocasión, siento que esperaba algo más. La subjetividad marca diferencias en esta peli como en pocas otras.

3Versión bizarra, tocada y provocada de ‘Alicia en el País de las Maravillas’, estilo yonki en Las Vegas.

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