[CINÉFILO PROMEDIO] «La historia del mundo según Mel Brooks» (History of the World – Part I)

La historia no contada.

La historia no contada.

A diferencia de otros años, las programaciones especiales por Semana Santa son cada vez menos invasivas, lo que también da cuenta de cómo ha cambiado nuestro entorno. Pero, ¿Cómo es que el mundo se convirtió en lo que conocemos hoy? Nadie más irreverente que el gran Mel Brooks para tomar la antorcha sin temores y guiarnos por esta aventura sin precedentes.

No cabe duda que el humor del año 1981 es diametralmente diferente al que concebimos por estos días y pudiera parecer incluso burdo y sin sentido, pero es necesario sopesar el esfuerzo y calibrar las percepciones para los tiempos en que este film fue elaborado. Mel Brooks es de aquellos que no necesita presentación y que tenía la particularidad de armar sus películas desde la dirección hasta el último detalle.

La pretensión de la cinta no sólo es grande, sino abrumadora. La historia del mundo es por si sola una empresa épica y arriesgada, que no por ser hecha en estilo comedia se hace menos compleja, muy por el contrario, el arte de hacer reír es a veces un misterio y la crítica lo ordena como bocado predilecto, pero en esta pasada el neoyorkino irrumpe con una pieza que es todo un clásico.

La Edad de Piedra, el Antiguo testamento, el Imperio Romano o la Revolución Francesa son parte de un menú que quizás hoy no nos provoque risotadas, pero son disfrutables en cada cuadro. Diera la impresión que como tantas otras obras de comunicación y expresión, cuando se nota que los protagonistas e interpretes disfrutan de su trabajo, de su interacción, esta se traspasa inevitablemente al espectador.

En lo anexo, las ambientaciones son sorprendentemente bien logradas para lo que uno pudiera esperar y ser riguroso en el análisis histórico es absurdo. Mención especial para un segmento de musical que es glamoroso y más allá del humor, está hecho con una pulcritud de otros tiempos. Como si las ideas en una servilleta o de la mente de un niño que se atolondra con las palabras, pasara fielmente a la pantalla.

El contraste es grande entre la pretensión gigante de la obra en su conjunto y el hecho que cada sketch sea ligero, liviano y muy digerible. No es para gente grave, es cine en su estilo más puro y ojo, inocentemente juega con la picardía cuando esta estaba lejos de ser explicitamente burda como hoy. Mel Brooks siempre ha tenido la cualidad de imprimir elegantemente la picardía y el doble sentido en sus tramas, otorgándoles en muchos casos un contexto referencial -tipo Mike Myers- para darle sentido.

Traducida como «La loca historia del mundo», esta cinta es también un homenaje a los antiguos cómicos, a los pioneros del sketch rápido, sencillo y sin mucha doble lectura. Un film que es precisamente un clásico no sólo por lo que es, sino por lo que representa. Es la hilaridad de nuestros padres y que los abuelos consideraban ridículo y trasgresor. Mel Brooks, un grande de todas las épocas.

5😀 El humor de una época, pero con trazos eternos, que perduran. Gracias Mr.Brooks.

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