[COLUMNA] Michelle, la candidata.

La ciudadana Bachelet.

La ciudadana Bachelet.

Aún con los ecos festivos del reciente triunfo de la selección chilena sobre Uruguay, Michelle Bachelet, la misma ex presidenta que renunció entre aplausos a la ONU Mujer y que llegó en medio de un enjambre de trasnochados periodistas, no dio tregua y anunció que va por todo. Quiere la presidencia, otra vez.

Aunque no se trató de un dialogo, la ex mandataria quiso cumplir a su modo con aquello de ‘en marzo hablamos’ y lo hizo en una lección comunicacional que envidiarían en la derecha. De paso, esbozó varias señales a descifrar y que sin duda dan un condimento más que necesario al estancado escenario político actual.

En el centro cívico y cultural de la comuna de El Bosque, lugar donde se realizaba el lanzamiento de la exposición fotográfica «Retratos de una Presidenta 2006-2010», además del alcalde Sadi Melo, el único representante visible del concertacionismo fue el diputado PPD, Tucapel Jiménez. Quizás el primero de los mensajes de Bachelet desmarcándose del bloque que la llevó a la primera magistratura, o una proclamación pintada inteligentemente de espontánea para darle aire ciudadano, excluyendo a los rostros duros de la oposición. Los chilenos saben que Girardi, Escalona, Andrade y otros están ahí, pero por ahora el golpe mediático de la ex presidenta confirmando su candidatura rodeada de un ambiente vecinal es una jugada maestra.  Sigue leyendo

[CINÉFILO PROMEDIO] «Shadow dancer»

Terror no explícito.

Terror no explícito.

El aire documentalista de James Marsh en la dirección de este film así como el respaldo de BBC Films se nota en esta obra, cuyo título suena más a trama de almas en pena que al contexto terrenal en el que basa su historia. Por eso evito desde hace rato leer sobre las películas, porque la sorpresa sobre el contenido es el primer golpe de esta cinta.

Ambientada en los años 90’s, el inicio es devastador, aterrizando y delineando los pasos siguientes del guión, donde el escritor de la novela es el mismo que realizó la adaptación.

Pese a muchos tópicos donde es alabable, «Shadow dancer» tiene el aire inglés de películas sobre hechos reales que se ‘achata’ por lo planos de largos tramos. Da la impresión que por querer imprimir seriedad y con los antecedentes de esta dirección, se les olvida a ratos que el cine también es entretener y cautivar.

Clive Owen es perfecto para estas tramas con mucho suspenso y donde el guión demuestra que el terror y el miedo no necesita ser explícito. La historia de la protagonista revela que el vivir atemorizada, conviviendo con otro tipo de demonios es aún más fuerte y temible que lo que suele mostrar el cine como tal. El reparto también incluye una sorpresa ( un ex icono de serie TV) y se alaba que se hayan cuidado detalles como los acentos naturales de las nacionalidades que se interpretan, además de la ambientación.

Poco más de una hora y media de misterio que puede parecer lenta pero como suele suceder con los films de la BBC, pretende que más allá de golpear las taquillas, eduque y muestre realidades, a veces crudas, pero que no por ser algo lentas se hacen menos merecedoras de nuestra atención. Y como siempre recuerde, en la isla, las películas no terminan como en Hollywood.

4😐 Recomendación: Puede ser algo lenta, pero es una buena película. Por la complejidad de su trama se recomienda para adultos.

[CINÉFILO PROMEDIO] «Snitch» – (El Mensajero)

Menos acción, más trama.

Menos acción, más trama.

Las películas basadas en la vida real tienen una dosis de tensión y límite especial. Aunque pasen al cine su techo suele ser menor a lo conocido en el resto de las tramas de acción y los llamados thrillers, sobretodo si Dwayne «The Rock» Johnson se caracteriza por eso y en esta ocasión desarrolla un rol más atípico.

Con más diálogos que patadas, el ex luchador de la WWF interpreta como suele suceder en estas cintas, a una persona común y corriente exigida a situaciones extraordinarias, por lo que la incertidumbre y ansiedad de algunas escenas se trasmiten con un tono de oscuridad hacia el espectador.

Además de ser parte de los films que cuestionan al sistema -en este caso las leyes de drogas de Estados Unidos-, la reflexión hacia esta parte del mundo también es un ejercicio interesante. En Chile estamos aburridos de ver tramas livianas, de ficción o triviales en el cine. ¿Cuándo veremos una cinta nacional que critique por ejemplo ‘la puerta giratoria’, o las fallas de la Reforma Procesal,  el lucro en salud o educación o la impunidad en materia de Derechos Humanos?. Eso si que sería interesante de ver.

Volviendo a «Snitch», los hechos reales en los que está basado de pronto hacen que la película no sea redonda. No es culpa de la historia en sí, sino que la dirección o adaptación del guión no manejó adecuadamente el ‘basado en …’, que es precisamente eso y no necesita ser ‘representación fiel de lo ocurrido’. El resultado es que a ratos se vuelve algo plana o dispara para muchos flancos, digamos, como la vida misma.

Como conclusión, esta cinta deja el contenido como herencia para el espectador, algo inquieto sobre lo que ocurre luego del final. El reparto y las secuencias de acción quedan en segundo plano y la irregularidad le pasa en algo la cuenta.

3😐 Apuesta poco usual, pero realizada de modo algo desprolijo.