[CINÉFILO PROMEDIO] «Paseo de oficina».

Paseo sin risas pero con un progreso.

Paseo sin risas pero con un progreso.

Sin las expectativas de haber visto «Grado 3» y quedar muy desilusionado, esta película de Roberto Artiagoitía, el «Rumpy», muestra una rápida madurez y una agradable mejora en la experticia del locutor radial en su faceta de director de cine.

En una hora y media esta cinta de 2012 se presenta y desarrolla con sencillez, sin grandes pretensiones y sorprende su distancia con la anterior obra de Artiagoitía, donde el recurrente leit motiv sexual pasó de ser ‘con sentido de guión’ a mostrarse burdamente explícito en pantalla.

Un acierto de esta realización está en el ojo cotidiano del Rumpy, ese mismo que conscientizado tras años y años escuchando a los chilenos, se impregna de las realidades de nuestra gente. En este caso el título de la película revela su trama por sí sola, pero al margen de las travesuras que se muestran en ella, hay muchos deja vú que son distinguibles, entre ellos particularmente el rol de los personajes detestables y lamentablemente existentes en todos lados.

Pese a las loas, el film es algo plano y hace pensar sobre la solidez del guión y si este era suficiente para solventar una película, que a ratos es algo obvia. La musicalización de la Sonora Barón es atinada, festiva, sin ser cargante y aunque hay otra ‘sorpresa’ musical es un poco innecesaria.

Pulgar arriba para el resultado final, pero sin gritos ni vitoreos. Por el bien del cine chileno ojalá el Rumpy ahora de el otro paso, el de darle peso argumental a sus películas, aunque sea un poquito.

3😐 Livianita y peligrosamente olvidable.

[CINÉFILO PROMEDIO] «Ese es mi hijo» – (That’s my boy – Desmadre de padre)

Eternamente joven y vago.

Eternamente joven y vago.

Es cierto que esta película del 2012 fue en su mayoría, destrozada por la crítica. También es verdad que Adam Sandler fue apuntado con el dedo acusado por utilizar la vulgaridad en el cine, como nueva herramienta de sus comedias, pero no es menos cierto que esta película de una hora y tres cuartos logra sacar más risas que «Jack & Jill» o su desabrida comedia romántica con Jennifer Aniston en Hawaii.

La hilaridad de esta cinta, que a veces raya en lo enfermizo, por alguna razón no cae en el mal gusto extremo ya que lo sobreactuado de Sandler recuerda a cada momento que se trata de una mera comedia. Es parte ‘de’. Intentar filosofar o dar dobles lecturas sobre lo que se está viendo es un ejercicio tan desgastante como innecesario, ya que sencillamente si no gusta de este tipo de tramas o del protagonista en particular, resultaría extraño elegir ver el film.

Con diferentes traducciones del título, el objetivo es el mismo; la trama como un juego que es tan jocoso como políticamente incorrecto por todos lados, pero que al ser muy estadounidense a nosotros desde este rincón del mundo nos parece divertido. A ellos poca gracia les hizo.

Adam Sandler ha pasado por varias etapas en su carrera y ha llegado a la transgresión. Buscando universalidad en su casillero de comediante desde lo infantil y tierno hasta lo morboso, el actor intenta encarnar el sueño de muchos, bizarro y turbio pero que hay que enfocar con sentido del humor y apertura. Mención para Andy Samberg, corazón del grupo ‘The Lonely Island’ especializado en parodias y que incursiona con algo más de protagonismo que ocasiones anteriores, de modo más que aceptable junto a la exquisita Leighton Meester (Gossip Girls).

Es una película exclusivamente para adultos, decir más sería revelar la trama. Esa que uno mismo suele torpemente sondear cuando lee las sinopsis o ve los trailers. Mi consejo como siempre es evitar esas prácticas y solo leer tips, consejos y observaciones, como esta.

3🙂 Recomendación: Entretenida pero subjetivamente divertida.