[COLUMNA] Abril: El mes clave de Venezuela.

Comienzan las definiciones.

Comienzan las definiciones.

Abril posiblemente es el mes de mayor importancia para el futuro mediato de los más de 28 millones de venezolanos. El chavismo sin Hugo Chávez comenzará a definir su perdurabilidad a riesgo -en caso de conseguir un nuevo gobierno- de tener una mixtura que puede hacer perder la identificación que los seguidores del carismático y fallecido líder bolivariano tengan con los nuevos rostros de esa corriente política.

Por supuesto la posibilidad que Nicolás Maduro logre una continuidad sin traumas desde el chavismo más emblemático iniciado por su mentor a una postura más abierta a las críticas tanto internas como externas, es una alternativa existente, aunque dados los primeros pasos de su gestión interina las señales no han ido en esa dirección.

Apenas cinco días antes de las festividades de la Junta Suprema, primer paso para la independencia de Venezuela, están fijadas las elecciones que son sólo el comienzo de las definiciones. Por supuesto muchas de las miradas están puestas en Nicolás Maduro, ya que no es común que un líder, consciente de una delicada condición de salud, utilice los medios de comunicación para pedir continuidad de su obra en una persona en especial. Sin embargo, el ex ministro y presidente encargado no tendrá fácil la tarea.

Al margen que en total sean siete candidatos a ganar el 14 de abril y de este modo completar el mandato iniciado por Hugo Chávez el 10 de enero pasado y que finalizará en 2019, no cabe duda que el gran escollo para la continuidad del chavismo es Henrique Capriles.

El candidato de unidad de la oposición que ha hecho varias promesas electorales y contaría con la venía no oficial desde el exterior, además de contar con la segunda gran mayoría en las últimas elecciones, su principal capital político es al margen de los tropicalismos y populismos de algunos diálogos, el gobernar para los venezolanos. Cortar los nexos de cooperación económica con otras naciones y enfrentar de manera capaz la reciente depreciación del bolívar anunciado por el gobierno. Es que la curva de crecimiento y desarrollo de más de una década de boinas y puños en alto, justo se encuentra en un período de baja.

El Partido Socialista Unido de Venezuela con o sin elecciones ya viene reagrupándose sin Chávez y tanto Nicolás Maduro como Diosdado Cabello -este último cediendo intencionalmente protagonismo, pero aún clave-, tienen claro que abril es el mes donde las urnas les dirán cuan fructífera ha sido la tarea de mantener la gobernabilidad sin su estandarte y dependiendo de aquella cosecha, cuánto crédito tienen a su vez para ejercer su propias decisiones.

Maduro aparece con una ventaja en los sondeos para perdurar su estancia en el Palacio de Miraflores. Los ojos del mundo vuelven a mirar la parte norte de Sudamérica y algunos, dicen que Chávez también desde algún lugar estará atento, ya que sus logros y su lucha de toda una vida están en juego. Esa contienda por la cual ganó adeptos y rivales, donde pregonó por su pueblo, ese mismo que ahora decidirá con él en la memoria, dependiendo de su recuerdo.

Quizás la verdadera revolución de la que tanto habló Chávez esté a punto de producirse.

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