[A LA CARTA] Bar The Clinic: Gozador & sabrosón.

The Clinic Bar.

The Clinic Bar.

Desde hace algún tiempo Santiago Centro cuenta con un lugar que posiciona y equilibra de modo cuasi perfecto el boliche de raíces populares con el aire estilizado que ha intentado renovar muchos de los habituales centros y barrios tradicionales del carrete capitalino. Se trata del Bar The Clinic.

Esta extensión de la publicación alternativa del quehacer nacional, llegó en el momento preciso para darle un toque diferente a la moda de distintos sectores donde los locales mejoraron su presentación, atención, y buscaron un estilo característico pero los costos se elevaron y traspasaron a los clientes. En cambio en este caso el corazón del lugar, enclavado en el barrio Bellas Artes, late por sí solo gracias al conocido respaldo e idiosincrasia característica del pasquín.

Con terreno ganado por esta vía, donde la gente llega por propio interés atraída por el significado de ir y la curiosidad propia del comensal primerizo, una vez dentro la ambientación no desentona, recordando en todo momento y lugar que el bar-restaurant es literalmente como si se hubiesen abierto las páginas del ‘Clinic’ y estas se hubieran impregnado por todo el local, con la lúdica, los memes, el trolleo político, la jocosidad gráfica y textual, que está por todas partes, condimentado con el aire clásico del Santiago antiguo.

El local, de dimensiones más que aceptables para estar cómodos con pareja o en grupo, debe ser de los más beneficiados con la reciente ley anti tabaco, ya que ahora incluso en la zona de terraza se agradece de sobremanera la ausencia de humo para degustar los exquisitos platos y sandwichs que salen de su cocina. Un alcance antes de avanzar, no se permite juntar las mesas, algo raro pero para  tener en cuenta si se asiste en cantidad mayor a cuatro personas.

Si bien lo del humo cambió para mejor, en cuanto a los platillos y las porciones, estas parecen más pequeñas que en otros tiempos, sin embargo el sabor de entremeses y otros pataches sigue igual de bueno en su generalidad. No cabe duda que esto perjudica la ecuación precio/calidad, pero queda a resolución del cliente ver si el costo del gracioso menú (‘choreable’ según se indica) alcanza, sobretodo cuando se está invitando.

Uno de los salones del lugar.

Uno de los salones del lugar.

Cada nombre y denominación de los productos de la carta es sugerente, gracioso pero inteligentemente pensado ya que es una invitación a probar y a la vez a ser parte de algo, característica intrínseca del ser humano en el sentido de pertenencia. La palabra vulgaridad de los más acartonados queda suprimida de inmediato por la gracia y el desenfado de cada título. Estar contra aquello es atentar contra la esencia de la reconocida filosofía The Clinic.

Antes de pasar al bar, con la ambientación más que aprobada y los platos recibiendo loas por su sabor y gusto a poco porque las delicias se hacen pocas, la atención también merece una mención, ya que el servicio es diligente y la mayoría de los jóvenes se muestra cordial y atinado.

Los tragos, cuyo precio no excede el rango de lugares similares, son bastante bien preparados y tal como lo dice la carta, cada uno tiene su propia historia. Las cantidades en los distintos cócteles y bebestibles son adecuadas y el hielo no le resta sino que por el contrario, le suma a cada preparación. No sienta pudor al pedirlos, es parte de la invitación.

En cada salón hay un ambiente especial, como en las antiguas picadas pero con una cuota justa de orden como decíamos al mencionar lo de juntar las mesas. En otros tips, los baños pueden hacerse algo estrechos no obstante son higiénicos. Para el futuro no extrañaría algo más creativo y acorde al local, tomando en cuenta lo particular del sitio.

La música -con The Clinic TV en los monitores- puede molestar en algunas mesas del patio pero es parte de este tipo de lugares , por lo que tampoco el bullicio debiera ser una contra. Es ahí cuando se agradece la variedad de rincones y habitaciones de esta casona, mezclando -sobretodo en la terraza- esa querible mixtura entre una construcción añoso y remodelada, con el verde que oxigena y da frescura al entorno, como en los mejores tiempos del Barrio Brasil por ejemplo.

Barra de luxe.

Barra de luxe.

Acotando lo mucho que se puede decir del Bar-Restaurant The Clinic (que ya abrió sucursal en Plaza Ñuñoa), es que es un lugar que vale la pena visitar. De aquellos donde vale la pena dejarse llevar e impregnarse de la cultura propia del sitio. Si no ha leído o no conoce la publicación (cosa que dudo) de todas manera es recomendable como ejercicio de esparcimiento, especialmente cuando es recibido por alguien disfrazado como el ex presidente Salvador Allende, por ejemplo.

No sorprende entonces ver extranjeros y otros turistas comiendo en sus mesas y brindando en su patio. Este Bar-Restaurant se consolida a pasos agigantados y es de esperar que tenga larga vida sin perder la esencia de su origen, donde incluso podría perdurar con colores propios, más allá de la publicación que le dio origen.

Ambiente:                         4/5****
Cocina:                               4/5 ****
Bar:                                      4/5 ****
Atención:                           4/5****
Precio/Calidad:               3 1/2  /5 ***

(Crítica/Blog/Columna publicada en medios)

‘Bar The Clinic’.
Restaurant, Bar.
Monjitas 578, Santiago- Chile
Barrio Bellas Artes. Santiago.
Fono: (56-2) 664 44 07 – 664 87 30
Convenio estacionamiento calle Ayacucho 453. ($1500)
Precio promedio p/p: $9000
Horario de Atención: Todos los días de 12.30 a 02, 03 am aproximadamente.
Acepta: Reservas, red compra, tarjetas y efectivo.
http://www.bartheclinic.cl
Facebook: Bar The Clinic y también sucursal Ñuñoa.
Twitter: @bartheclinic
Mail Consultas: muriell@bartheclinic.cl

Panorámica terraza.

Panorámica terraza.

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