[CINÉFILO PROMEDIO] «Mi gran casamiento griego» ( My big fat greek wedding)

Suele pasar.

Suele pasar.

Suceso de la comedia romántica, algo más alternativa que las protagonizadas por Meg Ryan, por allá por el año 2002. Y es que la identificación -hasta cierto punto, obviamente- de algunas escenas con el espectador es parte del éxito de esta película.

Por cierto que aunque los estereotipos afloran a veces hasta el punto de lo sobreactuado, no es menos cierto que nuestra experiencia de vida nos da fe que las familias ‘aclanadas’ pueden ser hostigosamente intimidantes a la hora de entrar a su círculo.

Pese a este factor predecible en la trama, la historia de Toula (…) la protagonista de ascendencia helénica, en una tierra fértil de inmigrantes como Estados Unidos y su ‘última’ oportunidad para el amor, es simple, fácil y muy digerible para el espectador, que sin muchas pretensiones ve pasar rápidamente una hora y media, no de chascarros, sino casi de pura realidad frente a lo que involucra un choque de culturas, tema architocado en el cine pero que hace una década esta comedia supo explotar directa y sencillamente.

El título de la película es tan simple como decidor, algo que se repite en todo el film, sin intrigas, secretos ni nada, todo está en evidencia y lo hace fácil para quien la ve. Mención honrosa para la posibilidad de revivir con la historia, esa rara sensación, vivida por todos, de presentarse ante los padres o el círculo familiar de la pareja, con ruido o silencio, con muecas o carisma, pero siempre con algo de nervios. Un deja vu que evoca sonrisas cómplices.

Pulgar arriba para esta comedia que no logró plasmar en una posterior serie de tv, el éxito sin preámbulos de uno de los momentos destacados en la vida de una pareja, no sólo el matrimonio, sino el choque de los entornos involucrados.

4😀 Un clásico de la comedia romántica. Rápida y sencilla.