Febrero; entre la luz y el valle de las sombras

Cada año es una nueva etapa en la vida de las personas, aunque claro para muchos sólo es otro día en el cual hay que levantarse a trabajar para ganar el pan. Lo cierto es que  mi sentir por aquellos días del cambio de calendario era muy distinto al actual, una rara mezcla de sensaciones.

Ese día para ir por el sueldo de diciembre y tras haber trabajado Navidad y Año Nuevo -lo que me impidió ir a Coquimbo a ver a mis padres, mi mamá de cumpleaños incluida- marcó una de las sombras de incertidumbre de este año, sellando mi salida del trabajo de cuatro años, que incluso lo hice de modo paralelo al ciber café, durante años.

Luego, días de soledad con la Mayito trabajando, trámites para acreditar mi título para nuevos empleos y los preparativos de la llegada de mis familiares durante febrero. De no hacer mucho pasé al segundo mes del año negociando los detalles de mi salida laboral, viajando, evitando preocuparme por la fuga de dinero, los gastos y la futura incertidumbre del nuevo empleo. Pero entre esas sombras, la luz;  mis sobrinas, mi hermana y Thomas son un oasis luego de tiempo sin verlas. Espero ver a mis papás también después de meses y las fiestas sin verlos. Mi amiga Tania además se casó con Rodrigo y a fines de mes viene el gordo Ricardo desde Uruguay. Súmenle visitas postergadas y por supuesto vida de pareja que incluye el inefable San Valentín. Muchos eventos que corren paralelos a los temas por resolver.

Solo espero que como suelen decir todos, ‘todo salga bien’ y claro, ‘todo sea para mejor’.

Deja un comentario