[COLUMNA] La irrespetuosa visita de Morales

Chile despidió la multitudinaria II Cumbre de la CELAC y que fue antecedida por el primer encuentro donde también intervinieron representantes de la Unión Europea. En resumen, 61 países compartiendo y dando a conocer sus posturas sobre diferentes temas y firmando acuerdos de trascendencia social y económica. Sin embargo, el mandatario boliviano Evo Morales nuevamente se robó el protagonismo en la clausura prendiendo el ventilador sobre sus desacuerdos limítrofes con nuestro país.

El ex líder cocalero, amante de la cultura revolucionaria cubana pero que la aplica poco cuando se trata de los intereses de su país y que ha sido noticia por la represión e incluso secuestro de ministros producto del descontento social interno, se sabe que aprovecha cumbre internacional existente para ventilar sus peticiones donde acusa a Chile como lo hizo en Espacio Riesco, de violar tratados y hace rato su administración también apunta que el gobierno de Santiago le hace mal a la región y armamentiza el cono sur.

Una visita ingrata que no dudó en ofender al dueño de casa. Un ex dirigente indígena que pese a arrogarse la representatividad de las comunidades con más carencias y faltas de ayuda, no asistió a una muy desperfilada Cumbre Alternativa de los Pueblos, que en otras ocasiones contó con la presencia de mandatarios, ministros y dirigentes y ahora vio lastimosamente penar las ánimas de autoridades y figuras con pergaminos y sufrió el desaire del invitado estelar, Evo Morales, por quien algunos esperaron horas en la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Chile.

Sin protocolo.

Sin protocolo.

Para infortunio de Evo, el resto de los 30 representantes de la CELAC que escuchó incómodo, con comentarios de por medio junto a sus asistentes la palabra del boliviano, cedida por el propio Sebastián Piñera, no hizo alguno de las frases como: «Lamentablemente se ha perdido la salida al mar de una manera injusta impuesta por un tratado incumplido e injusto», «El Estado chileno hace muchos esfuerzos por importar gas, mientras que Bolivia tiene ese recurso», explicó Morales, quien agregó que con un simple acuerdo, Chile pondría fin a sus carencias energéticas y ellos recuperarían su salida al océano.

Las esperadas palabras de Raúl Castro, su recuerdo de Salvador Allende, pasaron a segundo plano. Vino la réplica de Piñera, quien incluso añadiendo que no se debe ‘aburrir’ al resto de los mandatarios con cuestiones bilaterales y sentenció: «Los temas de soberanía no se negocian por intereses económicos», en alusión al gas y la soberanía territorial es «algo muy sensible», que no está «dispuesto a cortar o dividir» su territorio para entregar a Bolivia una salida al mar.

El anfitrión dijo tajante y enfático que el Tratado de 1904, zanjó los temas pendientes de la Guerra del Pacífico, ni es injusto ni fue impuesto y está «plenamente vigente», y en consecuencia pidió que se respete. «Este presidente (dijo de sí mismo) va a defender la soberanía de nuestro país porque no solamente es mi derecho, es mi obligación», sostuvo.

Pasaron todo el resto de los presidentes para que Evo volviera a la carga, desafiando a Piñera, en esa insana aspiración que haría sentir vergüenza ajena a suizos, paraguayos y otros, que la mediterraneidad altiplánica es la culpable de su pobreza y subdesarrollo. «Chile debe respetar el tratado de 1904» dijo Morales. «Chile tiene una larga tradición de cumplimiento de sus tratados. Chile cumple sus tratados y es natural que también le pida ustedes que cumplan los tratados», señaló Piñera asegurando que los acuerdos se pueden «perfeccionar», pero «no se pueden modificar» de forma unilateral.

Es mejor acostumbrarse a estos desafíos e increpamientos como el que Evo le hace no sólo a Piñera, sino a Chile en propia casa. Su mandato termina recién el 2015. Apelando a trueques, pidiendo ir como autoridades al norte a terreno y buscando figurar donde pueda, pero hacerlo de visita al anfitrión pareció y fue poco inteligente. Prueba de ello es el nulo eco a sus palabras.

Sería todo, lamentablemente sólo por ahora y curiosamente cuando esta semana escándalos sacudieron la política boliviana; una violación de parlamentarios a una funcionaria en el Congreso y una demanda contra Evo Morales, en su querida Haya. Sume que el presidente condecorará a soldados que ingresaron disparando a Chile y fueron formalizados. Sin comentarios.

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