[COLUMNA] El último partido de Arica en Primera.

Deportes Arica vs. Cobreloa, enero 1986

La historia dice que el último partido de Deportes Arica en la división de honor fue el 5 de enero de 1986, en medio de una espectacular definición del torneo 85′, en la 38a fecha. Campeonatos eternos aquellos.

Domingo con cielos semidespejados y donde la celeste recibía en su reducto a Cobreloa, puntero del fútbol chileno y a quien le bastaba un empate para coronarse campeón, a la luz de una leve ventaja sobre Everton de Viña del Mar, quien a su vez debía ir a rescatar los puntos para pasar a los loínos en la tabla final, frente a la siempre complicada Universidad Católica en Santiago.

La realidad de los ariqueños sin embargo era diametralmente distinta. Con la puntuación de la época de 2 puntos por partido ganado y 1 punto por partido empatado, Arica aguardaba la última fecha con 27 puntos y tenía la mente puesta tanto en el Carlos Dittborn como en Quillota, donde San Luis -con 26 puntos- enfrentaba a Unión Española.

A la cancha de calle 18 de Septiembre llegaron 18.137 personas. Muchos hinchas esperanzados que la celeste se podría salvar del descenso y evitar así acompañar al ya descendido O’higgins en la ruta a los potreros. Por supuesto también había una gran cantidad de simpatizantes naranjas, pues los de Calama esperaban poder dar la vuelta olímpica, situación que habían postergado a más no poder.

Nombres como Carlos Rodríguez en la puerta, Iván Herrera, Cortés, Gallardo, Alegre, Castillo, Rafa González, David Contreras, Cabrera, ‘el pollo’ Noiman y un joven Mauro Meléndez en la suplencia esperaban que la suerte los acompañara. Sin embargo Juan Carlos Letelier a los 35 minutos y luego Juan Covarrubias antes del término del primer tiempo, inflaron las mallas del arco que da al tablero marcador y con ello enmudecieron a nuestra histórica ciudad. Más aún cuando San Luis marcaba el primer y único gol que habría en Quillota, llegando a 28 puntos y dejando a Arica con 27, condenado a segunda división.

Quizá si Gastón Castro -de moda por estos días- hubiera cobrado un penal que le cometieron a David Contreras las cosas hubieran sido distintas. Quizá si para el segundo tiempo el técnico Ramón Estay de Arica hubiera sido más jugado podíamos habernos mantenido en Primera. Quién sabe.

Quemel Farías, que debió reemplazar al ‘loco’ Fournier en Cobreloa, fue derrotado mediando el segundo tiempo por una ola celeste que atacó con todo. Tengo la duda si fue Cabrera el del gol. Pero luego se lo perdieron Noiman, Herrera y Contreras. Un gol más nos habría dejado a la par de los canarios de la V región. No se pudo.

Jorge Toro celebró con los loínos la 3era estrella en pastos del Dittborn, con vuelta olímpica incluida. A pesar de perder en Santiago, Everton finalmente acompañaría a los naranjas en Copa Libertadores. Arica en tanto, comenzaría un largo camino por volver al fútbol grande. 27 años, toda una vida.

Pese al triste final, la nostalgia de vernos entre los mejores fue por años una linda evocación. La remera celeste de paño de Colibrí, con el ‘Arica Siempre Arica’ en el dorso, y el ‘Casio’ en el abdomen son parte de notables recuerdos.

Para la próxima temporada 2013, ahora con el nombre del santo patrono, las borrosas imágenes de aquella tarde del verano del 86′ reverdecerán laureles, enfrentando a los grandes del fútbol chileno en la cancha del mundialista Carlos Dittborn, brindándoles a los rivales de turno la oportunidad de visitar una ciudad caracterizada por la eterna primavera y muy por el contrario de encontrar hostilidad, hallando un equipo comprometido con su gente, la riqueza más grande del extremo norte, y donde la realidad y los sueños de fútbol se mezclaron luego de la infartante definición del domingo 4 de noviembre ante Concepción.

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