Mi Cerveza vacía

Un fin de semana largo siempre se agradece. Además me sirvió para pasar ese mal rato o mejor dicho, desilusión de haber intentado tomar algo con algún amigo el miércoles pasado, en esa suerte de ‘viernes chico’ donde coincidía con el partido de la ‘U’ con Sao Paulo, y sin embargo, nadie se dio por enterado.

La indiferencia de ese comienzo de breves vacaciones contrastó con las fotos que varios de mi lista de amigos/conocidos pusieron en redes sociales desde la fiesta de la cerveza en Malloco.

De pedir en vano el tiempo de algunos para compartir una chelita, pasé a ver fotos y fotos de gente en el Oktoberfest pasándola chancho. Raro igual. Antes supongo que quizás hubiera sido considerado, pero desde hace rato que los amigos no aparecen como otros tiempos, ya ven que todo cambia. La cerveza es lo de menos, el hecho es lo que importa.

Parece que igualmente las redes sociales se convierten en una suerte de competencia descarnada de quién vive la vida de manera más plena, en los mejores lugares y con la mejor compañía, con pruebas de ello. Un exhibicionismo en el cual caemos como sin darnos cuenta, como ese afán por grabar un recital y estar pendiente de una cámara en vez de disfrutar del show, total después nunca los vemos.

Como cuando nos pasamos de revoluciones sacando fotos de paisajes y luego nos damos cuenta que en vez de fotografiarnos a nosotros mismos y nuestros amigos, vemos las imágenes y no hay ninguna que realmente refleje lo que apreciaron nuestros sentidos y además, donde nos situemos en esas postales.

Las ganas de conversar distendidamente a ratos nos agrada pero se hace difícil de concretar con los horarios y tiempos actuales. Postergaré el vaso de cerveza por ahora, después de todos era lo de menos. Supongo que como pasa con las parejas, cuando menos lo esperas aparece la instancia de compartir con gente agradable y dispuesta a escuchar y ser escuchado.

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