Forastero de Fiestas Patrias

Hoy cuando medio mundo hace balances de lo que fueron las Fiestas Patrias, viendo de reojo el fin de semana, la pregunta del ‘cómo lo pasaste’ la matizo mucho con el aspecto familiar, curiosamente y como ha sido mi costumbre, lejos de la familia.

Con todo el caos para llegar a Coquimbo con lo que representa La Pampilla, opté por sacrificar el cumple de mi papá -18 de septiembre- y quedarme junto a mi polola quien también festeja cumpleaños por estos días -17 de septiembre-. Todo familiar y bello sumado a que pude ver en estos días donde estuve en su casa, via Internet, a mis sobrinas, una de ellas Elisa, también de cumple -21 de septiembre-, sumando dos añitos.

Ta’ gigante mi ahijada.

Desde que tengo memoria sin caerle bien a todo el mundo por mi manera de ser media contestataria e impulsiva, logró afiatarme más o menos bien con grupos familiares de amigos, compañeros y parejas. Supongo que la capacidad de adaptación se me da bien pero que contrastante es con lo reacio que soy a los cambios. Como sea, tengo muchas personas a quien agradecer en el sentido de cómo fui acogido en distintos núcleos familiares.

Contrastante es también que mi papá no se caracteriza por ser buen anfitrión y cómo voy mezclando ambas cosas cuando me toca ser dueño de casa, es decir, muy acogedor de acuerdo a mi experiencia de vida o medio cortante (o práctico) si se trata de ir al grano para estar cómodo.

Como sea rindo merecido tributo a todos quienes sin ser tener parentesco conmigo, abrieron las puertas de su corazón y de sus hogares para brindarme su hospitalidad, alojamiento y cariño. Se agradece, porque al menos en lo que me ha tocado vivir, esto se ha dado con frecuencia y rodeado de confianza y buena onda.

Mención para señalar que una cosa es ser visita -incluso frecuente- y otra huésped permanente, y créanme, de eso sé.

pd.- Mención también por la noche del 13/14 de septiembre donde me reuní con Toño, Lulú y vi a Martín, algunos de los más insignes puentealtinos con los que compartí en la Parro en mi época de comienzos de mis veintitantos. ‘La’ sino la única trasnochada de fiestas patrias que me mandé.

10 años después.

Igual muy buena charla, gente nueva, gente conocida y un buen aliño para variar en algo la rutina y haciendo justicia con viejas amistades, a propósito de lo que a veces uno debiera hacer más seguido.

El peregrino regresó…

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