[COLUMNA] La muñeca olímpica

Cuando vemos de lejos los pasados Juegos Olímpicos en Londres y aquel medallero que nos fue esquivo, muchos no olvidan que las políticas gubernamentales de fomento al deporte fueron una vez más puestas en tela de juicio por la ausencia de logros. Pareciera que somos buenos, sólo que no en disciplinas olímpicas o al menos eso esperamos, ser buenos sin entrenamiento, ensayo ni medios, sólo por genética.

Se habló que las metas realmente están puestas en los Juegos Odesur que organizará nuestro país el 2014 y donde pese a que están a la vuelta de la esquina, la verdad, por estos días no pasa mucho en materia de transformación y mejoramiento de la estructura deportiva acorde en la capital.

Claro está que se trata de un impulso que debiera ser a nivel nacional pero como la sede es precisamente Santiago, uno esperaría tener avanzada la construcción de los proyectos más complejos, donde se debe partir de cero, como el velódromo entre otros, sin embargo aquello no se aprecia ni cuenta con mayor difusión como para decir que ‘efectivamente se está haciendo algo’.

Fuera de Tomás González que brilló con luces propias, el esfuerzo de Natalia Ducó, la pesista María Fernanda Valdés, la tiradora Francisca Crovetto y esa meritoria participación de Gonzalo Barroilhet en el decatlón, donde incluso se dio mañana de ganar la prueba de salto alto, quedó el sinsabor de aquel mea culpa que parte desde nuestro sedentarismo personal hasta las mencionadas faltas de apoyo gubernamental, pero en serio, más allá de programas como el plan ‘Elige vivir sano’ o los dimes y diretes del proyecto de ley contra la comida chatarra o el rotulado de la ley ‘super 8’.

Se sabe que todo toma su tiempo, como en Colombia, donde hoy festejan y sacan cuentas alegres con sus deportistas, donde no se piensa en mandar más y más deportistas, sino en enviar a competidores con reales opciones de obtener medallas. ¿Es esto lo más importante? ¿ganar a cualquier costo, como sea, sólo para finalmente escuchar los sones patrios en 90 segundos de gloria con el corazón apretado? Aún no comienzan los Paraolímpicos y ya existe polémica por la falta de financiamiento y apoyo hacia algunos de nuestros representantes, entonces así cuesta.

Existen tantas aristas sobre este tema de poder palpar los avances con un logro tangible como viene a ser una medalla. Muchos han cuestionado en qué realmente somos buenos los chilenos. Pero sí, tenemos campeones, ases al margen pero que en silencio ven las citas olímpicas desde lejos y donde saben que pedir que alguien interceda ante el Comité Olímpico Internacional es una quimera. Compatriotas que deslumbran en los Panamericanos pero no tienen su oportunidad en los Juegos Olímpicos. Vendría a ser como que en Copa América nuestro país pudiera jugar con algunos jugadores pero luego en el Mundial, en la máxima cita del orbe, no pudieran entrar a la cancha.

Ahí es donde nos falla el lobby, dirigencias de peso o líderes que apoyen y se pongan la camiseta por los hermanos Miranda, estrellas autodidactas del ski acuático, o Alberto ‘tito’ González, el velerista chileno y máximo exponente pero en la disciplina del Lighting, que literalmente es omitida ‘olímpicamente’.

Al margen que me parezca que por ejemplo el Ajedrez sí debiera ser disciplina olímpica, y que muchos deportes figuren a nivel panamericano pero no sean incluidos en las citas olímpicas en una ingratitud que ha visto quedar fuera de la competencia de los cinco anillos a dignos atletas, tenemos por otra parte como por ejemplo el golf sí, producto de la influencia de las potencias y de la muñeca olímpica en la disciplina del lobby de pasillo, sí estará en Río 2016. Que ganas de ver al patín carrera, o el hockey patín por equipos donde las ‘marcianitas’ nos elevaron a la cúspide de un título mundial, además de los Miranda o ‘tito’ González correr con la misma suerte. Lamentable y sinceramente, no tenemos como.

Posiblemente los propios involucrados ya lo tengan asumido y a estas alturas ni siquiera sea ‘tema’, debiendo conformarse con los Panamericanos o los campeonatos mundiales de sus especialidades, pero no debemos olvidar el esfuerzo de estos exponentes de nuestro deporte que merecen el mismo reconocimiento (y recursos) que el resto, pese a no desfilar en un estadio con todas las cámaras del mundo enfocándolos cada cuatro años, sólo por los caprichos del COI.

Parece que aparte de necesitar especializarnos en algunos deportes avalados para las cumbres del olimpismo, requerimos además y por si fuera poco, entrenar y empezar a fomentar el muñequeo dirigencial, a ver si en una de esas, nuestros deportistas con tanto o más mérito que otros de las mismas potencias de siempre, puedan hacerse un espacio en sus especialidades, tal como por ejemplo en su momento lo hicieron quienes apelaron su lugar por el Mountain Bike, el Bicicross o el mencionado golf.

Parque Olímpico de Londres.

Deja un comentario