La recompensa.

Terraza Toesca. De terraza poco.

Nada como llegar a casa y encontrar una circular que dice que para ocupar el quincho del edificio hay que cumplir una serie de requisitos, entre ellos, pagar $10.000 más una garantía de $15.000. Y eso que con suerte desde que me cambié he estado dos veces en la azotea, la última hace una semana cuando pensé en hacer algo por mi cumpleaños.

El memo del nuevo administrador -de apellido Veloz (really)- continúa apelando a las buenas costumbres y la tranquilidad de los vecinos, y finaliza entre otros puntos hablando de contacto únicamente con su persona para las pertinentes solicitudes del quincho ubicado en la terraza. De más está decir que en las dos hojas de la circular no hay ningún dato de contacto ni acuerdo de futuras reuniones entre vecinos.

Curioso y tragicamente cómico que un edificio que se llama «Terraza Toesca» no permita, por ejemplo, acceder a la terraza en la noche del año donde, quizás no estemos, pero donde la ubicación del edificio vale algo la pena, es decir, no se puede subir a la parte alta la noche del 31 de diciembre al 1 de enero, dígase Año Nuevo. Una ridiculez.

Cuento aparte para los problemas de detalles en el departamento. Descoordinaciones entre la Inmobiliaria Sazié, el vendedor del edificio y un único maestro que ‘no da abasto’ con la cantidad de pega que tiene, lo cual por cierto habla muy mal sobre la calidad de los departamentos o más bien, para ser justos, sobre sus detalles.

Papel mural inflado, la cocina americana, mal ajustada a la pared, guardapolvos (o junquillos) sin pintar y los guardapolvos del techo, un mero cascarón, abollado y que sorprende por su fragilidad. Ni hablar del enchufe descompuesto que lleva semanas malo.

Va poco más de un mes y hasta ahora, estoy bien pero insatisfecho por la mediocridad del Chilean Way.

Mejor un tema, a propos del cierre de los Juegos Olímpicos de Londres ayer. Entre tantos grandes, Fatboy Slim, «Right here, right now».

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