Frustración #modeon

Bad day.

El manejo de los fracasos es algo que nadie y nada enseña. Es de esas cosas que uno debe aprender a convivir con ellas de manera autodidacta y personal. La sociedad actual es exitista e impersonal, por ello nos cuesta tanto, a unos más que otros, asumir y sobretodo, aprender de las derrotas.

Las injusticias existen, se achacan a la suerte y al revés en la fortuna y la esperanza, Dios brilla como un sol. Lo cierto es que el otro día escribiéndole a una amiga sobre los vaivenes de la vida y lo mal que la está pasando por estos días, le recordé un pensamiento muy cierto de Confucio:

«Exígete mucho a ti mismo y espera muy poco de los demás, así te evitarás desilusiones».

Confucio.

Es 100% verdadero. Lo malo es que tristemente real, era previsible entonces desde hace bastantes siglos que todo iría a dar rumbo a lo personal y el individualismo. No contar con nadie más que contigo mismo. Algo que inexorablemente pasa con los años, pero que nos negamos de modo idealista a aceptar.

¿Y todo esto por qué dirán ustedes? Porque estoy triste, pensaba que me podía ir medianamente bien en algo y ni siquiera me alcanzó a ‘ir’. Un desastre. Pena que una vez más (y ya debiera estar acostumbrado) me tocó ‘comerme’ solo. No sé por qué me rehúso a aceptar esa condición. Es lo que es.

Quiero acostarme, cerrar los ojos y olvidarme de todo para despertar en circunstancias mejores. No debiera apenarme estar mejor que mucha gente pero me aburre esperar cosas buenas, de la vida, de todo. A final de cuentas todos parece que aspiramos a estar cómodos pero es curioso que siempre exista un ‘pero’ o que por supuesto, algunos lo pretendan con más frenesí que otros, deformando el significado real de bienestar, ese que a veces se nos mezcla con conformismo.

La pena es parte de la vida, y como los granos, hay que esperar que se vaya sola, justamente, en soledad en mi caso, si no terminan pagando justos por pecadores y otros arrean los coletazos de un mal rato. Para mi esos estados son heavy. Mal. De hecho vierto mis pensamientos en un pedacito de Internet, lo cual ya deja mucho que decir.

Nunca nadie sube fotos en otro estado que no sea festivo. Quise marcar la diferencia porque me siento mal y la vida esta justamente llena de bemoles. Renergarlos es omitir parte fundamental de la vida, que esta ahí pero que nadie, como decía en un comienzo, asume.

Hoy asumo mi chambonería crónica-porque a la larga todo pasa por uno mismo- e intentaré ser mejor mañana, para que, llegado nueva e inevitablemente este estado anímico, quizás no escriba en un blog lo que siento y lo pueda decir a alguien que se interese por lo que tengo que decir. Todos debieramos tener consagrado ese derecho.

«Mis tonteras me gustan, las de los demás generalmente me aburren»…

Respuesta de César o mía, no recuerdo, a un cuestionario de perfil de esos tipo cadena.

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