[CRÍTICA URBANA] Regurgitación urbana de feriado

Ni chicha ni limonada...

Hoy me vine caminando desde el centro de Santiago a mi sucucho y vi una vez más en la cloaca que han convertido la Plaza de Armas. Es compartido, lo mitad de lo deprimente corresponde a la superficie del lugar y la otra mitad es la gente de la plaza. Tristes, viciosos, ociosos, cansados, decaídos y marginados. Una mezcla muy poco agraciada de componentes. Pensar que es el lugar más visitado por los turistas.

Recuerdo que hace tiempo le mencionaba algo al respecto a alguien, sobre que en el norte por ejemplo las plazas centrales no se llaman ‘ de Armas’, sino que tienen nombres propios y eso las hace especiales: Plaza Prat (Iquique), Plaza  Colón (Arica y Antofagasta), etc.

En la zona centro y sur la cosa cambia con una fuerte influencia colonial, en el norte es más bien herencia de época dorada del salitre u otras bonanzas que por hoy se extrañan.

Santiago tiene potencial pero a nivel de autoridades y los sobrevalorados arquitectos hace décadas hay cosas que se hacen grotescamente mal. Es cosa de darse una vuelta por Bellavista y ver esa monstrosidad de Universidad San Sebastián, profesando urbanismo y arquitectura mientras le quita sol a toda una calle y comparte cuadra con una atrocidad gigante de departamentos. Todos iguales, como caja de zapatos, sin aportar nada. Van años a estudiar y hacen maquetas aparatosas para terminar haciendo todo igual y al menor costo economizando materiales.

Ejemplos como ese hay muchos. Nos falta arquitectura de conjunto acá y en varias otras ciudades. Sobre las personas, noUna desgracia. se puede decir nada porque hablamos mucho de libertad pero a la más mínima expresión comienzan a predicar de discriminación, clasismo u otras pelotudeces propias de lo que se nos viene: la dictadura de las minorías. Respeto para los menos por encima de lo que piensen los más.

Emblema de los sobrevivientes de Yungay.

El Barrio Yungay se cae a pedazos. Zona típica ¿para qué? comprendo que la población flotante es de miles de personas que no tienen por qué adquirir compromisos con su entorno o las propiedades que no son suyas, pero que lindo sería que quienes vienen aportaran algo, dejaran siquiera un poco de sí en mejorar y dejar algo suyo en un barrio tan lindo. Pero de eso nada.

Me gustaría que tal como se habla de los hermanos latinoamericanos, dándoles la bienvenida, invitándolos a unirse fraternalmente a nuestro país y que se yo, también pudieran llenar de colorido las calles, pintaran los rayados sin sentido que se expanden como plaga y tiñeran de colores vivos las gastadas paredes del Santiago antiguo. Pero es un sueño, por ahora suelo ver más porcentaje de desfachatez y altanería que de buena voluntad. Por eso valoro algunos amigos que son así, trabajadores, dispuestos y constructivos.

Este año hay elecciones y temas como el plano regulador y el cuidado de los inmuebles patrimoniales -si no les ofrecen un mall- son omitibles como prioridades. Tengo una pésima imagen de algunos candidatos y por lo menos por ahora no me nace ir a votar por ellos. Como siempre veo ausencia de propuestas de este tipo y mucha panfletografía de sonrisas photoshopeadas, de personajes que distan de conocer la realidad de calles en mal estado, llenas de caca de perro, tráfico de drogas en las esquinas sin luz y vecinos de farra con peleas incluídas a mitad de semana. Dudo que estos señores conozcan ese día a día.

Eso.

#corta (o ni tanto)

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