El deporte de buscar deporte

Reyes venía de triunfar en Londres.

Encontré impresentable que una de las cosas de las cuales Santiago se jacta, hoy no diera el ancho, me explico: Ayer por la noche con Pibe quedamos de jugar tenis en domingo, tipo 5 de la tarde, una vez que terminara de hacer las noticias de la radio.

Tal como estaba previsto, agarramos los cachibaches y dado que Nacho Aranda y Gonzalo Belmar no estaban disponibles, con Pibiñuz enfilamos al supermercado a comprar pelotas de tenis. Trámites hechos llegamos a la Quinta Normal y ‘oh sorpresa’, el club Mundial y el de la Universidad de Chile estaban cerrados.

Raro todo, partimos a Plaza México donde también hay canchas de baby. Nada, cerrado, ni un alma pese a que era de día y el sol aún pegaba fuerte.

Sin duda estábamos perplejos. Suele decirse que Santiago es una ciudad fea pero que uno de sus plus importantes es que cuando uno quiere algo o lo necesita, lo obtiene por la gran variedad de productos o servicios que hay en la capital. Pero ahora nada.

Con algo de lata pero sabiendo que íbamos a la segura partimos al Barrio Bellavista, a Loreto y las canchas del Santiago Lawn Tennis que creo se llaman. Con calco, penaban las ánimas y el portón estaba cerrado.

Me acordé del Estadio Montserrat, ahí en el comienzo de El Salto con Arzobispo Valdivieso, atrás del San Cristóbal. Mientras comentábamos en el auto pasámos por el lado y vimos el lote de canchas… vacías.

No dábamos mucho crédito a lo que veíamos y entre tanta vuelta, Pibe se acordó del Club Santiago que queda en la curva del Parque O’higgins, antes de Matta. Cuento corto, llegamos y se veía bien, entramos pero nos dijeron que era recinto privado y no estaban arrendando canchas. Sin embargo, al otro lado del Parque, sí había disponibilidad.

Salimos con toda la fe a las canchas junto a la laguna, entre feriantes de cachureos y luego de haber pagado $1.000 para entrar en vehículo. «Si, ta’ abierto» nos engrupieron. Luego de una travesía infinita para estacionar, llegamos y…está de más decir algo, estaba cerrado desde las 1900 hrs, es decir hace 30 minutos. «Sí hubieran llegado antes», nos dijeron.

La cuestión es que nos quejamos de no tener deportistas, de más espacios para el deporte, pero cuando se quiere descargar tensiones y ejercitar ‘al aire libre‘ no hay caso. Penoso. Municipios, Gobierno, Autoridades deportivas, no se merecen hablar de vida sana, de combatir el sedentarimo si hacen vista gorda de la falta crítica de espacios para correr, jugar o practicar deporte.

No es de siútico, con suerte he jugado tres veces tenis en mi vida y no tengo ningún implemento, pero si la clase trabajadora de este país, la que no paga cuotas de gimnasio o pertenece a clubes exclusivos y vive de Plaza Italia al poniente, trabaja todos los días, ¿por qué el domingo, día emblemático del deporte y descanso no puede disponer de lugares de esparcimiento y recreación?.

PD.- He tenido suerte pinchando… (la bicicleta; 3 veces en las últimas 2 semanas, y dos veces en los últimos tres días)

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