Despierta, estás al aire…

El despertar de hoy fue diferente. De puro nervio desperté a las 04 am. Mucho tomando en cuenta que me acosté pasada la 01 y que el despertador debía sonar a las 06.

He perdido el hábito para hablar frente al micrófono y curiosamente si bien he hecho reemplazos y lecturas pasajeras no había tenido la oportunidad de leer noticias de forma prefijada y en determinados horarios. Al margen de sí la decisión se tomó para ahorrar fondos o algún otro motivo, asumo el tema como algo importante aunque con ese nervio de quien desempeña por primera vez una labor que puede no ser determinante para el resto del mundo, pero para mí, es una linda prueba.

Muchos no saben que de niño me costó mucho hablar correctamente, sobretodo por la pronunciación de la letra ‘R’. Muchas burlas debí aguantar por no poder decir palabras sin llamar la atención y que la gente se fijara más en mi acento que en el contenido de mis frases.

Claramente no pedí ir a nacer al otro lado del mundo y aprender otro idioma como lengua materna, pero ya saben lo que dicen, ‘los caminos del Señor son misteriosos’. La necesidad de ser escuchado quizás me motivó a estudiar esta carrera, mal pagada y mal valorada pero una necesidad que nace como un deber desde dentro y es inexplicable e inentendible para el resto.

De a poco fui dejando esa muleta atrás. Disimulándola. Trabajar tantos años en empleos informales y más bien populares, donde la talla aflora sola me alejó de la buena dicción y la comunicación formal, pero me ayudó a sobrellevar las trabas, con el costo de la mala modulación pero con más confianza en mi.

Ya sacrifiqué una de las pasiones de mi vida, el fútbol. No quiero ser un padre o una pareja ausente (aunque por ahora la cosa no cambia mucho) ya que los periodistas deportivos considero pierden mucho tiempo que deberían pasar en su hogar, privilegiando a su familia que es lo realmente importante y como he dicho las lucas no son muchas, no lo vale, ni por excusa.

Ahora, que quiero ser más realista y entendí hace rato que el mundo no gira en torno a una pelota, estoy repasando noticias de Chile y el mundo. ¿Qué dirían los que se burlaban de mi? ¿Qué me diría yo mismo después de recordar cuando me cansaba de responder que hablaba raro porque nací lejos? Mi reemplazo dura sólo hasta el 1 de marzo, pero por horario y sentido del deber será una dura tarea, que pasará desapercibida para todos pero tiene un simbolismo especial por todo lo descrito. Por lo demás siempre he dicho que prefiero trabajar no delante de la cámara ni delante de un micrófono, me gusta más el liderazgo que se ejerce en la planificación, por estresante que sea. Hay jóvenes que lo hacen mucho mejor.

Paralelamente por ahora trabajaré cerca de 17 horas diarias, lunes a viernes, las tardes de domingo, con mi bicicleta al alba por las vacías calles de Santiago, concentrándome en lo que debo hacer y aguantando preguntas idiotas del cibercafé que dejaré luego de casi 7 años y que a pesar de todo sé que echaré de menos.

Así ha empezado el 2012, prorrogando mi título para principios de marzo, informándome de una nueva sobrina por parte de mi hermano esta vez, cerrando el ciclo del cibercafé también a inicios de marzo, llamándome a asumir mi responsabilidad profesional de modo más íntegro y por si fuera poco, obligándome a buscar donde vivir porque Beverly Huérfanos, mi sucucho donde arriendo hace años se pone a la venta. Con tantas cosas más un blog para desahogarse ¿cómo no aprovechar unas escasas horas de sueño para escapar a otro mundo?