San Pedro (V)

Debo reconocer que me tenía poca fe para levantarme a las 04 am y más aún con la incertidumbre de saber sí finalmente íbamos a lograr concretar el viaje con destino y retorno feliz, debido a las condiciones del clima y más allá de tener un buen jefe de expedición al volante. Ya al ir Laguna Cejar, Freddy Turbina vía teléfono nos dejaba claro de rebote que seguía hasta donde las condiciones lo permitieran y como pasajeros asumimos las dificultades. Camino al Tatio la cosa es igual o peor.

Con los bolsos listos, menos frío del que nos anticipaban muchos sentimos el motor de la van aproximándose al camping cerca de las 5 y algo, ya que gracias a labores de coordinación quedamos en comenzar el viaje a las 5 y no desde las 4 como el resto de las agencias.

El tema nos tenía preocupados con la negra, tanto así que fuimos a Internet (entrar a un ciber lleno de europeos medio fuertones de ala es una proeza en San Pedro) y pasamos dos veces sin suerte a la Tenencia del pueblo, frente a la Iglesia, donde preocupantemente no lograron establecer contacto via radio con la unidad cercana al Tatio. Nos dijeron que se debía a que apagan los equipos para evitar que se dañen con las tormentas eléctricas. Con esos antecedentes nos subimos de los primeros en la van, a oscuras y el cielo bien cubierto.

Ahí cruzando los dedos, Marcel llamó a los siguientes en la lista: …..,  ……..,  ………, nada. Cuando finalmente una voz femenina le contestó a nuestro guía con voz de resaca le dijo que simplemente no iban. Claramente no todos tenían fe en la concreción del tour, no pensando que en días anteriores dicha ruta se canceló e incluso debido a las precipitaciones, el Valle de la Luna, apenas a unos pocos kilómetros de San Pedro también canceló los tours. El único que presumía de su suerte era la empresa ‘Grado 10’, que cobraba 30 lucas más por los viajes y tenía un camión adaptado especial, hacía buffles, queso a la plancha y otras siuteriquías más pensadas en dólares y euros que en pesos. De paso su camión de varias toneladas le hacía flaco favor a los caminos.

Con una nueva pasada por un camping donde otros viajeros también arrugaron en el tour, sólo los tres mosqueteros, un trío de jóvenes estudiantes de kinesiología de Santiago ayudaron a darle vida al interior de la camioneta. Quedamos 5 en vez de 9 turistas y Marcel al volante, saludado graciosamente por borrachines antes de salir del pueblo jaja…

Como era de prever el sueño actuó rápido y por deber moral intentamos charlar con Marcel quien tenía delante una huella complicada y además llegados ciertos tramos, una neblina que tiñó de blanco el paisaje era impresionante e hizo monótono el ascenso. El alba y las cimas nevadas eran un justo anticipo de lo que nos deparó la mañana.

La insigne Vicuña.

Es cierto que el camino era malo, pero el grupo fue muy grato y el paisaje al despejarse se hizo increíble. Nos acordamos de una página en Internet que nos hablaba de una ventana de tiempo estable entre 5 y 11 de la mañana. La matiné de tours andaba la rax, la vespertina era la que debía lidiar con las inclemencias del tiempo.

Maravilla geotérmica del Tatio.

El valle del Tatio precioso. Nevado espectacular. Tomamos un rico desayuno junto a la camioneta y no queremos perder tiempo así que nos arreglamos para ir prontamente a las aguas termales, que dicho sea de paso, son bastante más cochinitas de lo que uno pudiera pensar.

El trípode que tantas veces se lució en esta travesía ahora las oficia de perchero. Aún así igual cumple, y al agua, todos amontonados buscando el calor de la vertiente, que llega a ráfagas y a veces se va al chancho y quema como la putamadre. Un gringo usa un Speedo y le queda como pañal. Para la posteridad será su secada con la toalla a un costado, incluido ‘barco pirata’ y con las presas al aire. Puf!

La tentación de mantener el cuerpo en calor es bastante y además con los muchachos de la van hay un buen ambiente y la chacota llama la atención del resto, por ejemplo de un tipo parecido a Cruz Johnson. Aún a diferencia de otros grupos así salimos antes que nos vengan a buscar y ganamos minutos para ir a fotografiarnos a los geysers con el amanecer de fondo.

Todas las postales son bellas. Algunos nos creen en luna de miel con la negra y por esta vez, en todo el viaje hemos dado cátedra de preparación en empaque de bolsos, con varias tenidas de contingencia y accesorios de uso útil. Aún me pena la pérdida de mi pañuelo rojo de viaje, pero en fin.

Beso al vapor.

Mención para los cara de raja que decían que la central geotérmica del Tatio estaba ‘lejos’ . Es un insulto, está a pasos y por testimonios y comparación fotográfica se puede decir que afectó irreparablemente a una de las postales más bellas de nuestro país. Un crimen de lesa patria, otro más.

Para el regreso la música se apodera de la camioneta y la sonrisa es imborrable tras lo vivido. Estamos conscientes que fuimos afortunados de visitar la reserva en medio de uno de los peores ‘Inviernos bolivianos’  de los últimos años y coincidimos que ir a Machuca un poblado precordillerano no tiene mayor brillo comparativamente a volver por la ruta de ida, el atajo nevado aunque intrincado de Sasiel.

El resultado es brillante; la nieve y el entusiasmo nos blindan de la puna y eso que el despliegue físico fue importante. La idea rinde frutos por sí misma y nos dota de paisajes bellísimos que no todos los visitantes han visto. Estamos agradecidos.

Los muchachos se sacan unas fotos espectaculares y Marcel se les une, nosotros cumplimos con fotografiarlos. Pese a todo el tiempo se me hace poco, debía hacer la del gringo y sacarme una foto en la nieve con calzoncillos y con lentes jajaja, luego llegaron otras camionetas imitándonos, pero ya era hora de volver. Esperamos a Freddy pero no apareció.

Jump to 4.950 mts snm.

Con el derroche de energía volvemos muertos. Agotados encima de los asientos, incluso Marcel aunque le reste la responsabilidad de comandar el buque. Pese a todo nos quedaba una travesura y aunque nunca supe si la idea era que saliéramos todos aprovechando los restos de una camioneta siniestrada onda de ‘fiambres’,  igual fue el inicio del turismo siniestro o de humor negro, como le llamamos.

De retorno, cansados, comimos, alistamos los últimos insumos y cancelamos las actividades que nos requerirían mucho esfuerzo, por ende chao Pukará de Quitor, cerca de donde estábamos quedándonos. Será para la otra.

Y aunque la idea era guardarse para la última noche de farra, ya sin horarios ni compromisos más que para el bus de vuelta, un estofado de carne de llamo, desafortunadamente mezclado por la Mayito con un pisco sour helado cumplió la profecía de funarle el último día y claro, la última noche.

Marcel nos dijo que al ser similar a la carne de cordero podía sanar un poco con un cortito de pisco o bicarbonato. La negra optó por el bicarbonato, cuek!, pero con un rico consomé. Igual bien. Esta recomendación nos la hizo en un contexto no menor, ya que entre las embarradas calles de San Pedro, nuestro guía estrella nos comentó los problemas con la agencia, el despelote de la ‘Comaneci’, etc. Una lástima, pero al menos le daba pie para ir preparando su ida a Europa a encontrarse con su esposa. Pero ese es otro tema.

Llegamos del tour y se funó el clima, la Mayito se sintió pal por el almuerzo y las cosas se pudrieron en la agencia, al menos todo fue después.

Así se nos fue San Pedro, con gusto a poco de farra pero cumpliendo con los principales puntos que se buscaban; experiencias nuevas, buenas fotos, vida en pareja y sobretodo descanso. Feliz, y ahora a dormir y empacar. Mañana vuelta a Antofa.

Expedición Tatio via Sasiel.

4 comentarios el “San Pedro (V)

  1. excelente compadre! buena onda mencionarnos! estuvo grato y entretenido ese tour, lo mejor fue el barco pirata del gringo jaja… mejor que no hayan ido esos 4 que faltaron. Saludos y nos vemos por ahi algun dia, ojalá en sn pedro de nuevo para agarrar algun carrete clandestino y que no nos cague la lluvia de nuevo.

  2. Si, espectacular todo, el invierno bolita nos funó la fiesta electrónica en el Valle de la Muerte, y nos faltó saber que tan bueno era el carrete en Vilama.

    Wena experiencia y San Pedro siempre promete y deja con gusto a poco, supongo que es parte del encanto. Un abrazo a todos y apenas tengamos las fotos que faltan las mando por mail.

    Salu2

    b.

  3. Hey, amigos, gracias por la mencion en dicha historia o historias, me emociona saber de estas cosas y de como se aprecia este casi cuento travesia, desde afuera. San Pedro siempre estara aquí, y este guarda el recuerdo de los buenos momentos que pasaron y pase juntos en los tours, durante sus vacaciones… , con cariño, Marcel, su guía.

    • Siempre uno se queda corto y deja cosas afuera, pero se agradece la dedicación para hacer más llevadero y satisfactorio el viaje a esos parajes tan bellos. Un abrazo.

      b.

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