San Pedro (IV)

7AM, Quitor

7- 730 hrs, es el rango de ‘Chile Aventur’ para pasar a buscarnos. Ya pasó la cara de ‘gato nueo’ y logramos abrir los ojos, en el caso de Mayito con ayuda de un buen café, ya que tenemos margen antes que Marcel nos lleve al tour de las ‘Lagunas Altiplánicas’, una de las salidas turísticas que se hace por la mañana.

Anoche guateó el clandestino ya que la lluvia mató las esperanzas de carrete y volvimos algo chatos después de aplanar las irregulares calles de San Peter. Veíamos caras pensantes, personas ‘esperando algo’ en cada esquina del casco viejo del poblado, entre charcos gigantes de agua y arcilla.

Al menos en los domos del camping el agua no causó estragos y la ducha cumplió (dentro de todo porque regularla es un Karma).

-Regreso de las Lagunas Altiplánicas-
Quien haga el tour de las ‘lagunas’ debe tener claro que no hay que beber ni comer pesado la noche anterior. La puna no es joda y aunque en nuestro grupo no hubo problemas es bueno ser precavido.

Los tours matinales son también donde la camioneta de la agencia viaja más lejos, así que igual uno se puede echar un sueñito corto en el vehículo, dependiendo de la ubicación en los asientos claro.

Cuando la van comandada por Marcel fue rumbo a las lagunas (empezamos por Miscanti y Miñiques) se nota que sube. Lo siente el cuerpo, se aprecia en el paisaje y en las condiciones del camino. Me encanta el norte. Los que piensan que es sólo desierto tan claritos. Los volcanes y montes nevados ‘gracias’ al invierno altiplánico ‘alias boliviano’ le dan un marco espectacular.

Laguna Miñiques, la pequeña.

Marcel y Sergio, el guardaparque, fueron gratos anfitriones de nuestro desayuno en la cabaña 1 del complejo tras pagar la entrada (la mía ‘escolar’). El resto fue sacar fotos increíbles que incluso se ven feas al lado de la realidad que contemplamos y comer un caramelo de coca –por si acaso-.

Viajar con las cumbres nevadas de fondo es increíble ya que verlas a poca distancia, relativamente, del árido desierto les da un valor agregado. De paso Marcel nos desmitificó lo de los lugares con polo magnético; simplemente es un asunto de percepción errónea del horizonte, mish.

Tras la visita a las lagunas que son medias gemelas, la fauna de patos, corderos y vicuñas nos despidió para el largo trazo hacia Chaxa, el lago del salar donde esperaban los flamencos en la reserva del mismo nombre; película introductoria de aquel ecosistema y en boletería ojo porque sólo se paga adulto y niño, no escolar.

Quizás ver la filmación, lo largo del camino o tener que pasar a Toconao nos pasó en algo la cuenta porque el tiempo en Chaxa (con fuerte olor debido a los minerales más que a los flamencos), se nos hizo cortísimo.

Lago Chaxa, Reserva Flamencos.

Toconao, es un caserío más conocido que grande. Sus casas están hechas con esa piedra especial que Marcel nos describió en la reserva y que es fresca ante el calor del día y mantiene una temperatura grata en la noche, cuando el desierto desciende bajo cero. Fuera de eso, como tantos otros pueblos no pasa de ser un lugar pintoresco.

Ya hemos notado que los tours matinales al parecer sortean sin problemas el invierno altiplánico que nos tocó vivir, el drama –que comprobamos una vez más al volver- es que durante las tardes los cielos se tiñen de negro y rugen lanzando llamativos rayos que ponen en duda cualquier plan turístico. Esto amerita foto.

pd.- 23.15 hrs, nos confirman que mañana el Tatio va, pese a las adversidades climáticas y el capitán del barco será Marcel.

pd2.- Minuto de silencio por mi pañuelo rojo que se quedó en la cabaña 1. Un grande todos los tiempos, que pese a la moda de la ‘manga gosh’ será recordado.

Rayos & Centellas

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