San Pedro (III)

Calle Caracoles

Luego del cambio de planes en los tours, quedamos a la espera del viaje a Laguna Cejar, con traje de baño y ropa de abrigo (…) osea, estamos a la voluntad del de arriba.

Para hoy iremos a recorrer San Pedro, tal como el primer día, aquel de reconocimiento pero con fines turísticos, es decir, con cámara en mano y lugares ya definidos: El museo del Padre Lepaige, la Iglesia y el Cementerio, que a la Mayito le atrae o mejor dicho le da curiosidad.

Un cementerio dice mucho de la cultura de un pueblo, por ejemplo sé por experiencia que en el norte se usan flores de papel, por razones obvias.

Tenemos hasta a las 15.50, ducha con agua tibia a ratos, sigo luego.

(tarde)
Con el cielo nublado y truenos que semejan ruidos de malestar estomacal, continuos y que llenan de incertidumbre, salimos en la van de Freddy Turbina, frente a la agencia pero… se largó a llover cómo nunca –mala onda porque se anunciaba farra esta noche- y por supuesto las callecitas y cabañas atacameñas no aguantaron el chaparrón.

La van salió con poca visibilidad en el camino y mientras entre los turistas nadie decía ni pio ante la probable cancelación de la salida, Freddy a través del teléfono nos deja ver que seguirá ‘hasta donde se pueda’. Entonces, entre posas y baldes de agua al parabrisas con rayos en el horizonte, la contingencia obliga a invertir el periplo; comenzamos por Tebenquinche, laguna sólidamente salada y que nos deslumbró con su belleza. Uno de los puntos más altos de este viaje. Escenario de cuento, una locación entrañable para cualquier muestra de arte visual, precioso contraste entre el blanco de la sal y el negro anaranjado del cielo, con uno que otro rayo.

Mayito & minimi

Ojos del salar es bello pero queda eclipsado entre el salar Tebenquinche y la Cejar, el mar muerto de Atacama (aunque en rigor queda en la Región de Antofagasta pero uds. me entienden).

Laguna Cejar tendría 6 veces más sal que el mar, por eso flotas aunque te quieras hundir y ojo que en ‘Teben’ es 8 veces más, Osea! Se agradece el bidón de agua que nos dejó Freddy porque la sal –que está en todos lados, el aire, el agua- te arde en los ojos y del pelo ni hablar, a la miseria.

Todos los grupos de turistas disfrutan la laguna Cejar. Se trata de un tour que cumple las expectativas y da gusto ver satisfacción en todos los visitantes, venidos desde distintos países. Una parada que hay que hacer. Y ojo que venir de tarde brinda, aunque sea en esta época tan sombría, un atardecer idílico con una suerte auroras boreales desérticas.

Mar muerto de Atacama

El segundo tour vespertino nos deja exhaustos pero con una buena sonrisa y la fortuna de saber que el clima nos azotó y estiró el hilo hasta donde más pudo. Para mañana el tour está confirmado. Es la primera salida matinal y el ruido de tormenta y los comentarios hablan de fuertes nevadas más arriba, habrá que ver.

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