San Pedro (II)

Día del desafío de la muerte.
Mayito casi se muere en bicicleta. “Quiero un Spa, no soy pa’ esto. No quiero vacaciones así”, me decía. Fuera de los chascarros y una frustrada experiencia de sandboard donde la negra estuvo algo más afortunada que yo, la tarde nos aguardaba el primer tour al Valle de la moon.

Sandboard love

Fuera de los paisajes que evocaban la palabra ‘inmensidad’ a cada rato, la tarde nublada y con garúa al finalizar nos frustró el esperado atardecer en el Valle lunar y la Cordillera de la Sal. Ya me había molestado con “Chile Aventur’ por su retraso de 25 minutos en el tour y donde tuvo que improvisar el guía. ¿El resultado? Pese a la buena onda, no pasamos a las “Tres Marías” que pregonaba el tour, y que la ‘Comaneci’ no tenía idea que eran, y la Gran Duna la vimos de lejos mientras otros grupos se sacaban fotos encima con toda la panorámica. Hubiera sido el mal menor para subsanar la pérdida del atardecer. El tiempo se hace corto –en demasía- y nadie quiere apurar el paso, suele pasar.

Le agradecimos a Marcel, nuestro guía, haber interrumpido su descanso para llevarnos. La agencia al improvisar no quedó muy bien parada en el primer escalón.

A falta de atardecer...

Como guinda, el tiempo en Internet chequeado en el domo principal indica lluvias, rayos y centellas por lo menos de aquí al domingo.

Mirador Cordillera de la Sal.

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