Shower and off

Una noche en baja con apatías en mis redes sociales, problemas de Internet en el cibercafé que atiendo, falta de certezas para mañana en cuanto a turnos, bicicleta pinchada, hambre y cansancio.

Sin embargo, luego de esperar por el baño comunitario y tras 14 horas de trabajo, una cortina de agua me limpia de la pesadumbre, la pena y el ceño fruncido.

Hago tantas cosas que no me doy tiempo para comer, ir al baño o relajarme.

Son noches ingratas cuando sólo preciso una palabra amable de alguien que me importe, una caricia, una muestra de cariño. Creo que eso dio pie para volver a refugiarme en este espacio virtual, dado lo difícil que se hace conseguir cosas que antes parecían tan sencillas y que son elementales.

Recuerdo que hace un par de cumpleaños quise como regalo una pichanga, un partido de futbolito con amigos. A eso apelaba justamente, a cómo lo básico hoy se nos niega.

Da para más pero por ahora intentaré descansar la vista. Pelo casi seco. Se me antoja una canción…

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