Luz, Cámara…Echaurren!

Van a ser dos años desde la noche en que la vida pareció darnos la espalda. Cuando la incertudumbre nos dejó sin habla, cuando la palabra muerte no parecía una locura.

Esa madrugada la recuerdo de manera especial por la cantidad de cosas que ocurrieron y que, como es mi costumbre, luego de algunos titubeos saqué mi impulsividad a veces desprolija y me eché a pedalear por las calles llenas de escombros, en medio de la oscuridad, con una lámpara que alumbraba los pies de la gente deambulando como zombies.

¿A qué viene el remember? Fuera de que estamos avanzando en el temido año 2012, el director de cine nacional Nicolás López (prócer de SOBRAS, cuyo fans es mi amigo César Pinto) a esta hora aquí en Echaurren 81 está haciendo una escena compleja y cuidada escenograficamente de su próximo film ‘Aftershock’.

Aunque pensé que se trataba de una evocación a la noche del 27/F, lo cierto es que una micro que decía ‘Tropezón-Mapocho’ me llevó a los años 80, 1985 para ser claro, a pesar que en esas fechas yo vivía e Arica. Allá el terremoto llegó en agosto, pero como no pasó nada en Santiago entonces a nadie le importó, como Chaitén, Punitaqui y tantos otros sufrimientos en regiones.

Es posible que si el 27/F no hubiera llegado al centro la repercusión no hubiera sido tanta y nuevamente se quedarían los planes en promesas de reconstrucción. Y aunque ese es otro tema así como la extrañeza de una onda expansiva hacia el norte y no así hacia el sur, de momento veo y soy testigo de una de las más difíciles condiciones para grabar que debe tener un cineasta: las salidas a exteriores.

Deben haber por lo menos unas 150 personas mirando, viernes por la noche y actores ensayando antes de grabar la escenas caóticas post tragedia. Estoy tan encima de la filmación que la verdad no aprecio bien todo. De hecho el local, el querido ciber es la vela de esta torta y su fachada la escenografía del desastre.

Estoy acostumbrado a la grabación de peliculas, clips musicales, series de televisión nacional  y extranjera en los deteriorados adoquines del Barrio Yungay, pero esta apuesta a metros de la Alameda, cerca de zonas bohemias en pleno centro de Santiago es una jugada muy audaz de la producción.

Se ha juntado gente que uno ve a ratos, reconoce sus rostros pero ni idea de cómo se llaman y qué hacen por la vida. Es mutuo. Pero el suceso es una flor en este verano de noches calurosas, casí de novelas de García Marquez, donde esta golondrina refresca aunque sea pasajera, ya que como dice Joe, es ‘sólo por esta noche’.

buenas noches chanta com

Como es la vida; de un 27 de febrero en penumbras, aquí mismo donde estuve….a un 27 de enero bajo el grito de ‘luz…cámara…acción’.

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