Teletón 2011, ‘Con todo el corazón’…pero, ¿y la voluntad?

*A veces uno piensa que sólo en Chile sucede que una persona quiere trabajar, sin pedir nada a cambio, de noche, fin de semana y te dicen que no. Seguro, siempre es más cómodo conformarse.

La transmisión que no fue.

En días como hoy es cuando dices ‘¿Para qué diablos me esfuerzo tanto en hacer de este medio de comunicación algo grande, si quienes deben guiarnos pecan de incompetentes y apáticos?’.

Mi generación crece laboralmente al alero de quienes se jactan de sus anécdotas, de sus contactos y de sus experiencias en transmisiones maratónicas  de antaño.  Un mundo que aspiramos en algún momento siquiera rosar. Sin embargo,  con su camino recorrido hoy quienes llevan las riendas de los medios de comunicación, por modestos que sean, no parecen dispuestos a dejarnos tomar el relevo.

A veces uno piensa que sólo en Chile sucede que una persona quiere trabajar, sin pedir nada a cambio, de noche, fin de semana y te dicen que no. Seguro, siempre es más cómodo conformarse. Aún así se siente como echar oro (recursos y voluntades) a un saco roto (conformismo y falta de proactividad). Desanima, desmotiva y en resumidas cuentas obligan a replantear los esfuerzos desplegados por sobre todo, desinteresadamente y con mero afán de ayudar.

Ni siquiera las nociones básicas de la comunicación de empresas, pasadas en los primeros meses de cualquier instituto profesional o universidad, admitirían  una carencia de sentido común de tal magnitud. Es cierto que no somos la señal potente de antaño, ni collereamos con los grandes del dial actual, sin embargo arrogarnos más atención sin un mínimo esfuerzo para ganárnoslo resulta insólito.

Nos gusta quejarnos que el mundo podría ser mejor, que las cosas podrían ser distintas, que merecemos mejor suerte en este mundo cruel, pero cuando necesitamos ensuciarnos las manos 0 transpirar para mover el buque aunque sea a remos, la voluntad desaparece. Queda en intenciones, deseos o quimeras que queremos que lleguen solas a concretarse, por arte de magia.

Leonardo Farkas debería evaluar incursionar en un medio de comunicación. Como le gustan los desafíos quizás tomaría un caso perdido como nosotros y pondría gente competente a cargo de llevarlo a buen puerto. Sería interesante.

A propósito, creo que mi deseo y por el que lucho (o luché) es (o era) el ser parte de algo que hiciéramos por nosotros, por un medio, por amor a la profesión y aunque tuviéramos dos chauchas nos esforzaramos en hacer lo mejor del mundo para nuestros parámetros. Duele que los jefes no valoren eso, ese desgaste que nace del corazón y choca con la realidad.

Ojalá algún día las cosas se hagan con proactividad e inteligencia emocional, potenciando las virtudes y no censurándolas. Ojalá viva para ver ese día y no me convierta en uno más de los reactivos.

Ojo con:

Proactividad: Es una actitud en la que el sujeto u organización asume el pleno control de su conducta de modo activo, lo que implica la toma de iniciativa en el desarrollo de acciones creativas y audaces para generar mejoras, haciendo prevalecer la libertad de elección sobre las circunstancias del contexto.

La proactividad no significa sólo tomar la iniciativa, sino asumir la responsabilidad de hacer que las cosas sucedan; decidir en cada momento lo que queremos hacer y cómo lo vamos a hacer. Las personas reactivas se ven afectadas por las circunstancias, las condiciones, el ambiente social… Sólo se sienten bien si su entorno está bien. Centran sus esfuerzos en el círculo de preocupación: en los defectos de otras personas, en los problemas del medio y en circunstancias sobre las que no tienen ningún control. No tienen la libertad de elegir sus propias acciones.

Las personas proactivas se mueven por valores cuidadosamente meditados y seleccionados: pueden pasar muchas cosas a su alrededor pero son dueñas de cómo quieren reaccionar ante esos estímulos. Centran sus esfuerzos en el círculo de influencia: se dedican a aquellas cosas con respecto a las cuales pueden hacer algo. Su energía es positiva, con lo cual amplían su círculo de influencia.

La proactividad no tiene nada que ver con el activismo o la hiperactividad. Ser proactivo no significa actuar deprisa, de forma caótica y desorganizada, dejándose llevar por los impulsos del momento, sino que se mueven por valores, saben lo que necesitan y actúan en consecuencia.

El concepto opuesto es el de reactividad, o tomar una actitud pasiva y ser sujeto de las circunstancias y por ende, de los problemas. La definición extendida por Stephen R. Covey dice que la conducta individual es función de las decisiones propias y no de las condiciones.

Inteligencia emocional: Daniel Goleman realiza una profunda investigación acerca del concepto de inteligencia emocional aplicado al trabajo y demuestra que quienes alcanzan altos niveles dentro de las organizaciones poseen un gran control de sus emociones, están motivadas y son generadoras de entusiasmo. Saben trabajar en equipo, tienen iniciativa y logran influir en los estados de animo de sus compañeros.

La inteligencia emocional en la empresa es la herramienta que se necesitaba para trabajar con humanidad y eficacia. La inteligencia emocional no significa simplemente ser simpático. En momentos puede requerir por el contrario, enfrentar sin rodeos a alguien para hacerle ver una verdad importante, aunque molesta, que haya estado evitando.

La inteligencia emocional no significa dar rienda suelta a los sentimientos, sacando todo afuera. Por el contrario significa manejar los sentimientos de modo tal de expresarlos adecuadamente y con efectividad, permitiendo que las personas trabajen sin roces en busca de una meta común.

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