Dag 36

*¡Al abordaje! …¿o no?

Entre todas las embarradas que me mando y -aunque me cueste reconocerlo- también con la cabeza pensando en lo que podría apuntar sobre cosas de Oslo, hoy lunes con Richard agarramos el kayak inflable y nos mandamos un viaje previo paso al minimarket a un lago ubicado en altura y que era enorme, haciendo ver minúscula a nuestra barca.

Al margen de una o dos cagadas en la precia antes de hacernos al agua, mi nerviosismo era demasiado evidente y es que soy medio cobardón para estas cosas. Sumenle la tensión permanente de saber que viajaste para aportar y terminas siendo un cacho.

in the middle of the lake...

A ratos pienso que ir de pesca con mi hermano es como conocer a mi papá de joven por gestos, físico, lenguaje, maneras de ser, etc. Sin embargo, Richard no me cabe duda se ha esforzado 200% en tenerme paciencia en las cosas que no sé (todas parece) y ha tratado de tener manga ancha con mis condoros, tolerando de paso mi trabajo periodístico aún aquí, donde sé que detesta seguir conectado con el mundo exterior.

Tras sobrevivir, cominos una cena extraordinaria con pescado+papas+cebolla salteada+roncola…uf!. Luego de eso pegar los zapatos prestados de los papás de Thomas y al tuto. Ya es medianoche. Negra loves you.

[COLUMNA] Enemigo íntimo

Columna de opinión y extracto de informe para Radio Portales de Santiago.

Tal como lo adelantamos en los oportunos informes una vez sucedidos los trágicos hechos del viernes 22 de julio en Oslo y Utøya, la cautela de las autoridades noruegas para referirse a posibles culpables de los atentados fue una señal potente que aunque era muy fácil seguir la tendencia de apuntar a grupos fundamentalistas islámicos, lo más prudente era esperar, en medio del shock natural por el acto violentista más voraz de su historia e indagar los antecedentes con la calma y acuciosidad que caracteriza a los habitantes de esta parte del mundo.

En Chile, por ejemplo, solemos poner caras a las noticias; un nombre, un rostro, sin embargo, las horas pasan en el reino de Noruega y no hay lista de fallecidos o heridos, al menos de manera explícitamente pública. Y es que el respeto por la privacidad y el dolor de decenas de familias es absoluto y los esfuerzos investigativos ratifican ese derecho fundamental.

Con sólo 32 años, Andres Behring Breivik, descendiente de noruegos originarios, tiene una apariencia pasiva y ordinaria en estos parajes, comparativamente al daño que ha causado. “Es mejor ser odiado que olvidado” ha dicho, aunque su abogado defensor prefiere omitir más comentarios para no perjudicar su caso más de lo actual.

Si bien se habló del Islam y su injerencia en los incidentes de la semana pasada, no se estaba tan lejos. La diferencia –no menor- es que la orientación era preliminarmente en las especulaciones de corte errado. Al ser noruego ‘100%’, nacionalista y opositor extremo a la inmigración extranjera –especialmente desde oriente- el causante del desastre, sucede que los ojos de la órbita internacional cambian la mirada. Se trata de un ‘problema interno’, a controlar por las autoridades locales y donde cerrar aeropuertos y aumentar los controles –como se hizo tras los ataques- no tiene nada que ver con el combate a este tipo de subversión.

El nuevo terrorismo que muestra ácidamente el desenfado de grupos que suman adeptos por Internet, hacia la permisividad del gobierno noruego hacia los extranjeros, es una nueva especie de enemigo. El más interno e íntimo que se pueda pensar.

Jens Stoltenberg y el AUF, Primer Ministro y uno de los partidos gobernantes respectivamente, que avalan este tipo de políticas fueron el blanco, esta vez. Un ataque letal pero extrañamente mal ejecutado si se quiere; Stoltenberg no estab en su oficina del centro de Oslo y de hecho, al día siguiente iba a Utøya, siendo sabido en estos lares que es período de vacaciones y a las 16 horas, la mayoría de la gente va de regreso a casa. Extraña ejecución de un plan maquiavélicamente pensado y fríamente calculado.

Como sea, disfrazado de policía y con un arma automática, Behring Breivik pudo esperar el arribo de Stoltenberg a Utøya para dar forma a su macabro plan. ¿Solo? Esa es una de las muchas dudas que rondan el caso, mientras la sociedad noruega recuerda a sus hijos fallecidos y las preguntas del por qué continúan, al igual que las banderas a media asta y las velatones por todo el reino escandinavo.