Day 25

*The Last Kung Fu walk in London.

Pese a que la ruta decía que me encontraría con César durante la tarde, nuevamente las cosas no se dieron por culpa de las inefables circunstancias. Partí medio al filo y en ayunas sólo armado de una redbull -light- rumbo al tour financiado por Pinto al Emirates Stadium, aunque la idea original fue siempre ir con él por aquello del trípode humano sin acepciones sexuales, please.

Llegué con 15 minutos de ganancia y el tour fue todo lo que esperaba. Algo breve para mi aunque el reloj me dejó en evidencia, fueron casi 1.45 hrs pero se me hizo corto porque ya hubiera querido quedarme toda la tarde contemplando la inmensidad de la estructura donde ejercen localía los gunners.

En la tienda poco. Vi algo que me gustó -una gorra- pero el sencillo Fulham y su tienda siguen en el top de mi ranking de la mejor atención y las cosas a precios más convenientes.

De ahí luego de las postergaciones con Pinto a caminar por el paso cebra más célebre del mundo: Abbey Road, donde la mejor banda de todos los tiempos grabó la mayoría de sus discos en el estudio que aún funciona frente a la pasada peatonal. Intenté hacer mi mejor esfuerzo pero solo, con la cantidad de otros turistas haciendo lo mismo y el implacable tráfico que circula por esa calle la verdad queda una espinita clavada como en tantos otros lugares.

Foto de mi negrita en el bolsillo me adentro luego en el Holland Park frente a Notting Hill, con el recuerdo irrenunciable de la película de Hugh Grant y Julia Roberts. Lindos parajes, aunque si me piden una opinión objetiva, salvo el parque y otros detalles, no desentona con otros barrios londinenses igual de bellos y particulares.

Baker Street, la calle de ‘Jack the ripper’ nos da la bienvenida al museo de Madame Tussauds & Sherlock Holmes, y aunque los pillé cerrados lo cierto es que tampoco hubiera podido entrar, taba seco. Sí en cambio me deleite visualmente con los magníficos jardines de Regents Park. Uf, dignos de los Países Bajos. Gamas de colores y una mantención a toda prueba.

Agotadísimo pero con la certeza del último día de turisteo, enfilé hacia Devonshire Place 20. ¿Qué hay ahi? The London Clinic señores, lugar célebre para los chilenos por la detención del tatacolores Pinochet y que da su nombre al semanario ex irreverente que se vende en los quioscos chilenos.

Se lo pedí a César, lo busqué -porque le llevé uno- y no lo encontré. Como sea no fue lo mismo. Estaba solo y un tipo del recinto me miraba con cara incrédula, casi sospechosa. «Este huevón debe ser chileno», debió pensar ya que claramente a nadie más le interesa fotografiarse junto a una clínica.

Cansado y todo llego a casa, sediento y hambriento, y como los chiquillos se van de viaje los acompaño en la mini vigilia hasta las 3 a.m. No sé si aporté mucho pero tampoco quise abusar del alcohol porque tenía el estómago vacío. Un cigarro ayuda. Con quien no tuve mucho fiato fue con Ana, la amiga española de César, pero bueno a diferencia de mi amigo a mi me cuesta más relajarme cuando estoy con gente que no conozco así que eso también influyó.

Ahora solo dormir. Mañana ordenar y preparar petacas.

Último día de peregrinación en Londres: Emirates Stadium (Arsenal), Abbey Road, Regents Park, Notting Hill y The Clinic.

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