[COLUMNA] Todo por el escándalo

Columna de Opinión.  En exclusiva por aquí antes que en radioportales.cl

Aquí en Londres el reciente destape del escándalo de las escuchas telefónicas y sobornos de parte de medios de comunicación a la policía no se detiene. Cada día que pasa surgen nuevos antecedentes del caso y cada dato reciente parece más sorprendente que el anterior.

Si bien no se trata del primer caso de intercepciones telefónicas donde se ve involucrada la maquinaria periodística del magnate australiano Rupert Murdoch, dueño de FOX entre otros tantos medios de comunicación, si tomó por sorpresa a los ingleses –cuya capacidad de asombro ya pasó hace rato lo razonable- ya que esta vez involucra al cuerpo de policía, el cual al igual que en nuestro país, tiene un cartel bastante respetable en términos de legitimidad social y confianza ciudadana.

Ya en 2010 Andy Coulson, entonces editor de News of the World debió dimitir del semanario por un escándalo similar. La publicación se caracterizó en los últimos tiempos por sacar a relucir los trapos sucios de deportistas, políticos y hasta de la realeza por lo que Coulson para evitar más polémicas dejó de pertenecer a News International, de propiedad de Rupert Murdoch.

Así fue como llegó a trabajar nada menos que para el Primer Ministro británico, el conservador David Cameron. “Me dijo que era inocente de las acusaciones y le creí. Todos merecemos una segunda oportunidad” se defendió la máxima autoridad del gobierno político inglés, aunque sus palabras dejaron gusto a poco tanto en su corriente como en el ala liberal. Y es que se ve mal que a sólo un año de entrar a trabajar codo a codo con el Premier en Downing Street, un –ahora- ex asesor sea interrogado por Scotland Yard y deba pagar fianza para poder dormir en su domicilio.

Por otra parte esta Rebekah Brooks, que se quedó en News of the World y siguió ascendiendo bajo la mirada orgullosa de Murdoch. El problema es que al destaparse esta auténtica caja de Pandora declinó renunciar y cuando la olla no daba más, finalmente accedió a poner su cargo a disposición pero inexplicablemente no le fue aceptada la renuncia. De hecho hasta David Cameron se ha dado maña para graficar que dado lo acontecido, él ‘sí le hubiera aceptado la dimisión’.

Murdoch desde su trono, reconsideró el despido de medio millar de trabajadores por el cierre. Y era que no, ya que si no lo hacía la demanda en su contra era demasiado grande y rozaba la vergüenza. Sin embargo, la lluvia típica del verano londinense no quiere dejarlo en paz y a medida que avanzan las investigaciones tanto en su ex semanario como al interior de la policía, se va por tierra su plan de adquirir BSkyB, un gigante de las comunicaciones en Inglaterra. La compra ya estaba lista, claro, hasta antes de este escándalo, en cambio ahora incluso desde el gobierno se ha aconsejado revisar los términos del acuerdo de venta.

Lo último, aparte de descubrirse el pago a policías para hacer vista gorda de las irregularidades, las escuchas telefónicas, los mensajes de texto falsos en un caso sobre secuestro y muerte de una menor, las mentiras sobre el estado de soldados muertos en Asia y el pago de millonarias cifras a la guardia personal de la Reina Isabel II a cambio de información ultra confidencial, ahora se argumenta que aquellos pagos comenzaron de manera casi ‘sorpresiva’, con la excusa de ‘no pensamos que (funcionarios policiales o guardias reales) fueran a aceptar’, y asesorados por expertos jurídicos optaron por cubrir el delito una vez arrepentidos, con el fin de no causar revuelo. Un mero lapsus.

Inexplicablemente cual droga, las correrías por debajo de la mesa y en las sombras continuaron de manera oscura y en la luz de los quioscos al día siguiente los golpes noticiosos se sucedían.

Quizás en Chile estemos lejos de estas verdaderas megaestructuras mediáticas. A lo mejor no tanto, pero tal como muchas veces se caricaturiza el poder los medios de comunicación, sería justo ser más precisos y hablar de la capacidad e intencionalidad de quienes utilizan a los medios como instrumentos para dar golpes dobles. De esos que no sólo informan dando cuenta de lo que sucede, si no que llevan un gancho adosado que entra sin darnos cuenta y va dirigido a veces sólo por hacer daño u obtener réditos económicos.

Todo por el escándalo. El show debe continuar.

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