Día 11

*Norway-Sweden-Norway

Para hoy estaba programado el viaje a ningún lado, ese donde me embarcaba, llegaba a Suecia y nos devolviámos porque la idea era simplemente aprovechar el tax free del ferry. Sin embargo, fue más que eso. Subir al Color Line Viking fue apreciar como dos mujeres maduras como mamá y mi tía peluseaban como si fueran niñas. Como si el tiempo y las diferencias que a espaldas las separan no hubieran ocurrido nunca, y se daban maña para conversar, comprar e incluso hacer travesuras.

Aunque no me sume me sentí cómplice del afán de divertimento y rasgué vestiduras con la máxima de ‘la vida es una sola’ y ‘no me importa lo que digan total a esta gente no la volvemos a ver nunca más en la vida’. Fue una experiencia para sumar aunque en las mentadas tiendas de a bordo había menos stock y variedad de lo que pensábamos, lo que quedó casi en anécdota.

My mon & mi tia.

De hecho tanto chachareo no nos hizo percatarnos que el ferry llevaba 15 minutos en el destino y eramos los últimos en irnos debido a la acción de personal de seguridad, en fin, chascarros, vino blanco chileno y una tarde donde dos señoras volvieron a ser calcetineras.

En la mañana -día que más he dormido desde que dejé los trabajos (11.30) me dejó agotado un recorrido de 8 kilómetros a una playa de Sandefjord, corriendo, trotando y caminando. También vi a los papás de Thomas a quienes quiero mucho, sin embargo perdimos un gorro de la Elisa y de pasada yo tampoco encuentro uno mio que era de Mayito, debe ser por eso que me gusta tanto. Ojalá no se me haya perdido.

Me and Hansen family.

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