HOY: Mi regalo frustrado.
09-08-08

09 Agosto 08.

Dicen que los hombres tenemos la tendencia a creernos niños por el resto de la vida y de evadir responsabilidades para simplemente comportarnos como cabros chicos. Hoy después de ducharme, pensaba en cómo con los años nos van cambiando la mentalidad en cosas tan básicas y sensibles como son los cumpleaños.

De niño, algo crespo y de risa fácil, la palabra cumpleaños sin querer me sonaba ligada a una frase completa. Combinada. Inevitablemente ideal: ‘Cumpleaños Feliz’. Y más allá de analogías acerca de lo pesado que pudiera hacerse la carga de los años encima, hoy –y por segundo día seguido- me abatió fuerte el hecho de no poder cumplir uno de mis anhelos para este cumpleaños. Algo simple. De esas cosas que suelen encasillarse dentro de lo que se dice ‘no se puede comprar’: Quería un partido con amigos, como hace tiempo que no juego. Con chambonadas, goles, risas, frustraciones y charla posterior, en la cuneta o en un banquillo, compartiendo algo de beber. Quizá de comer también.

¿Es que pelotear un rato es tan difícil?

“Lo siento, para pedir las canchas tiene que venir en dos semanas”, “En persona”, “No puede inscribir a sus amigos, tienen que venir ellos”, “Certificado de residencia, fotocopia del carnet” “Debemos comprobar sus domicilios”…
“Si no quiere, no lo haga!”

Ni un auto, ni zapatillas caras, electrodomésticos, ropa deportiva de marca o una gran fiesta. Creo que me abate fuertemente el hecho de saber que cosas tan simples son tan complejas. No es un misterio que los señores del Parque de Los ‘Reyes’ (curioso no?) hagan todo este trámite para gente que no ubican de vista, independiente de su aspecto con tal de desencantarlos, pero que al girar la espalda sin problemas prestan la cancha a quien se les antoja. Lo que me duele, aunque muchos no lo crean pues siempre soy más bien descuidado y todo me da lo mismo, es que un rato de juego ahora tenga un valor de mercado.

Han prostituido mis pichangas.

No me importa lo que hagan los profesionales con sus millones. Hablo de los mortales, de los que trabajamos y llegamos con la espalda doblada a casa, de los que nos urge un estiramiento muscular con una pelotita.

Como le conversaba a mi compadre Nacho el otro día por el msn, extraño jugar gratis, no importa donde, plazas, calles, esperar que pase el auto, bajar la pelota del árbol o que el viejo la devuelva. Sí hasta en la fotos de mi licenciatura de 8vo, salí con la frente rasguñada por un espino, al querer luchar el balón hasta el final. Hoy caen dos gotas y se arruina todo, antes daba lo mismo si llovía o tronaba. Si el balón era bueno o malo. Sí tú eras bueno o malo. Sí había luz, sí habían arcos.

Recuerdo a mi amigo ‘el Moya’, cuando chicos le encantaba patear al arco justo detrás del auto. Cuando el arquero se daba cuenta la pelota ya había entrado. Recuerdos queribles.

Lo mejor era llegar exhausto, con el buzo embarrado y tomar esa rica once afirmado mitad en la silla, mitad en la pared, de la mano de mi tía Yola. Es increíble que se haya ido. Si hasta me da nostalgia recordarla reclamando por lo sucias de mis calcetas. Claro, si jugaba con los dedos afuera. Hoy compro mis propias zapatillas, pero como extraño esas Tigre negras con rojo, esas Soccer.

Pero después de once, el show seguía. Y perder dolía tanto como errar un tiro y patear con las uñas el cemento. Que lindo barro aquel. Ese que salpicaba la cara cuando cabeceabas aquella pelota pinchada, pesada. Que fácil era barrerse y volver a levantarse.

Hoy todo se pudre tan rápido y nosotros también.

 

b.
Foto subida el 08-08-08 a las 06:08 PM
  
Comentarios del Libro de Visitas (4)
arvejita_tierna dijo en 13-08-08 09:54 PM
querido amigo buyo:

Primero que todo, lemento inmensamente no haberte saludado para el día en custión! por eso feliz día de aniversario añil… miles de besos y abrazos…!

Segundo le vengo a levantar un poko el animo, sabe me mame todo el escrito.. carita feliz para doña arveja! pero describi algo hace algunas añitos y se lo voy a comentar para que no vea que todo es pura maldad y mercado…!

cuando uno es pequeño todas las koasas pekeñitas se hacen importantisisisimas… y aprecia cosas que poco a poco mientras madura pierde! pero sabes.. esas cosas estan mejor en el pasado, cuando eran perfectas tal cual estaban, con la misma imagen el mismo aroma el mismo lugar, hoy las cosas pueden ser diferentes pero esos recuerdos intactos son mejores guardados que perforados por la realidad…
es entendible ke odie a un guarda de un parque X pero sabe mijo… el día en que no se tome el tiempo de cranerlo, que tan solo salga, ese día va a ser un partido pulento.. tal cual cuando era chico, cuando un partido pasaba ha ser algo cotidiano, algo tan pulento como facil de llegar… lo bueno de los recuerdos es que aparecen en condiciones que ni te inmaginas… creo ke tu partido de barro y uñas con cemento (aunke suene doloroso y hediondo) llegará pero no ahora.. quizás en un momento donde ute ni este preparado con sus zuper tillas compradas por usted, no este en el cachilupi barri de residencia e incluso este con gente tan desconocida como la que jugo alguna vez con ud..!

arvejita_tierna dijo en 13-08-08 09:56 PM
por eso no critique la realidad y buskele el lado amable…!!!

se lo aconseja una mujer que vive de recuerdos…!!
se le aprecia cibercafe men!

chauchera.. feliz cumple atrasadisimo! xD

besos

peztomate dijo en 14-08-08 07:09 PM
weeeeeeeena

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seguritabella dijo en 21-08-08 11:31 AM
La amistad es una cajita de cristal. Pequeña, transparente, donde guardas allí dentro todos tus pensamientos, ideas, cariño y amor.
Un cristal fino donde te reflejas. Material en el que están hechos tus sueños. Son porciones de tu corazón que intentas que no se rayen nunca.

Un amigo es más que una persona. Algo que no es físico, algo que siempre llevas. Es eso que recoges por el camino y guardas en tu cajita de cristal, cuidadosamente acomodado en su interior de terciopelo. Todo eso en lo que crees, en lo que confías, en lo que sientes.

Eso que más allá del mundo encuentras. Eso que te abraza cuando piensas que no puedes más. Algo que lamentas no ver. Porque el amigo no se ve, no se toca, no se huele. Simplemente lo sientes. Y, aunque se encuentre sentado a tu lado, tú nunca lo ves como la materia física que es. Su esencia oculta entre los pliegues del terciopelo de tu cajita de cristal.

A veces lo miras a los ojos. A veces sientes su presencia.
Sin embargo, el amigo no es la persona que ves. Es la persona que sientes.

Es aquello por lo que darías todo.

Menos tu cajita de cristal…

 

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